LA EXPLOTACION DE LA CARNE EN EL CINE: DE LOS PIONEROS AL PORNO (2)
 

HAY QUE LAVARSE LAS PARTES

Durante esta época surgió otro subgénero prolífico, las películas de higiene sexual. Eran consejos para prevenir a la juventud, a las tropas o a quien fuese de los peligros del sexo descontrolado. Muchos se hicieron partiendo de campañas institucionales pero otros utilizaron el tema como excusa perfecta para hablar y mostrar sexo. Los alemanes trataron estos temas antes de la primera guerra mundial con productos explícitos que no pasaban de ser pésimos docudramas sensacionalistas, con argumentos banales y cómicos. Ejemplos de ellos son “Voto de castidad” y “Las hienas de la lujuria” rodadas entre 1913 y 1914. En EEUU entre 1918-19 Robert Oswald contrataba a bellas cabareteras -para hablar frente a la cámara de la sífilis o la prostitución en bochornosas películas. Realizó una de las primeras muestras de cine homosexual conocidas “Distinto de los demás” en 1919. En los “serios” se mostraban matasanos rodeados de enfermeras cachondas acompañando su discurso con imágenes de los efectos de las enfermedades venéreas, la alteraciones psicológicas del adúltero (¡!) e incluso partos reales como “Mom and dad” de William Beduine en 1944. Esta película es el primer taquillazo exploitation: 100 millones de dólares, la cuarta película más taquillera de los cuarenta. Abrió un nuevo subgénero: los partos. Beduine siguió rodando por pueblos de Norteamérica hasta los 60, gracias a uno de los grandes exploiters: Kroger Babb. Este tipo creó un espectáculo para acompañar sus proyecciones que consistía en un discurso de su alter ego, el eminente Dr. Forbes, especialista en higiene íntima, un show de estrellas negras del deporte y enfermeras negras que vendían libros y panfletos.
Creó también un sello especializado para distribuir estos falsos documentales médicos y ginecológicos, llamado Hygienic Productions.
Un par de curiosidades, “The story of the menstruation (1943), un corto de la Disney para un laboratorio farmacéutico, con Minnie de protagonista, y “Sex Hygiene” (1941) del maestro John Ford, para instruir al soldado en el lavado de sus partes pudendas.
La proliferación de nuevos contenidos provocó la superación de estas producciones.

LA JUNGLE FEVER Y LOS CAMPOS NUDISTAS

Las inocentes nudies

La jungla, ese territorio virgen, de bellos y misteriosos parajes con animalillos fue invadida por los cineastas norteamericanos durante los años treinta. A algunos se les ocurrió añadir hembras potentes con sus pechos al sol para mejorar el encuadre y surgieron nuevos derroteros en el cine cálido. En un principio eran de carácter científico (antropología, etnografía...), realizados por investigadores, pero progresivamente fue derivando hacia contenidos morbosos con más tirón comercial: ritos sexuales o sangrientos e indígenas mostrando sus atributos. Las productoras vieron un producto barato y de rápida factura porque podían hacer una versión seria y una desquiciada. También recurrieron a la mezcla de imágenes reales con imágenes de actores disfrazados en el estudio, con los que se desarrollaba una patética excusa argumental. La MPPDA las aprobaba por su carácter divulgativo, nulo aunque válido.
En la primera de ellas “Ingagi” se establece el tema tópico: gorila en celo rapta una chica y se enamora de ella, como en King Kong. Sin embargo no pasó la censura porque el actor que hacía de gorila confesó que los supuestos nativos eran negros y negras de L.A. y ahí finalizó su carácter “divulgativo”. La siguiente fue a otro tema previsible, los nativos en celo. “Goona goona” (1931) producto francés, rodado en Bali por André Rosvelt, en el que una tribu desataba sus instintos carnales a base de fumarse una planta extraña. Títulos similares son “Beyond Bengali” (H.Schenk, 1933), Forbiden adeventure” o “Love like a gorilla”, un porno zoofilico, ambas de 1937.
El pretexto de los hechos reales y el tratamiento documental permitieron a las cámaras adentrarse en esos campos de gente sana, deportista, vegetariana y siempre en pelotas; los campos nudistas. Fue una idea importada de europa, con varios documentales facturados en Alemania durante los años 20. En EEUU “Elysia” de Brian Foy (1933) inaugura esta corriente. En Alemania la reputada Leni Riefenstahl realizó “This nude world” 1937 e inició así una serie de películas sobre parajes con arios y arias hermosos en bolas, compaginándolo con su faceta más conocida de brillante realizadora del III Reich. La premisa era un periodista, investigador o psicólogos que se adentraba en los campos con intenciones diversas, pero las imágenes servían también para numerosos fines. Esta fórmula fue muy repetida durante los cincuenta acompañándolo de un poco de rock, o en los 60 con LSD y flores en el pelo.

LOS 40 y 50

El blues, el rocknroll, los primeros centros comerciales, televiores, autocines, cadillacs, tupés ... En los states se cuece un estilo de vida entrañable, porque era el inicio. Jerry Lee Lewis se casa con su prima de 13, los backstages de Little Richard asustan, Chuck Berry hizo una peli porno y muchas más cerdadas, Bo Diddley toca su boggie, Elvis pone cachondas a hembras de todas las edades, Gene Vincent mueve su aceitoso tupé, Cochran hacía follar los púberes con el Summertime blues y las chicas del show bussines son puro rock. En esta época se popularizan las revistas de chicas y las estampitas de pin ups. Se expanden los teatros de burlesque y el erotismo comienza a se absorbido por sectores sociales como el militar (o te haces pajas o te follas al compi, hasta que haya guerra y puedas violar a alguien más).Los productores del burlesque buscaban la manera de llevar su show a otros formatos. Las actuaciones en vivo, las revistas y las estampitas eran el modo habitual. Pero surgieron unos aparatitos que hacían correr una bobina de fotos de las pin ups más famosas por delante de un visor disfrazadas de cualquier cosa o haciendo posturitas que se hicieron muy populares. Se hicieron muchos loops para estos artilugios y actualmente son objeto de culto de precio exagerado. En los 40 aparecen pin ups como Aleene, Lotus Wing, Jennie Lee y Evelyn West que aparecen en películas como Hollywood Rebels, International Burlesque, French Follies...

El burlesque ofrecio sus bellas pin-up's al septimo arte

En los 50 comienzan a hacerse famosos editores como R.Harrison con revistas como Focus o Beauty Parade entre otras y John Willie, creador de Bizarre (publicación sobre bonage y tacones altos en la que se recomienda a las mujeres aprender Jiu-Jitsu y la autodefensa para huir de la sumisión) , la fotógrafa pin up Bunny Yeager, cuyas fotos persiguen la belleza mezclada con un exotismo artificioso y creadores como Irving Klaw, “the pin up king” famoso por sus corto y mediometrajes con las increíbles Betty Page, Tempest Storm y Lily St. Cyr, la más bella de todas, con un glamour desaprovechado por el puto hollywood, que nunca se separó del burlesque. Películas de Irving Klaw: “Strip-o-rama” 1953, la mejor con Bettie, “Varietease” 1953, con Lily St. Cyr y “Teaserama”1955, con Tempest Storm. De Bettie Page existe muchos loops y sesiones de fotos registradas con cámaras en los que se puede ver a esta femme fatale con su fusta, con tigres, con ropa fetichista, de bondage, toda la fantasía de Klaw... ya la habréis visto todos. La películas nudistas evolucionan en su argumento e incluyen un poco de suspense. La protagonista (rara vez es un tipo) se presenta en un campo nudista por error o recomendación donde en un principio es recia a empelotarse pero al final acaba cediendo. Destacar “Garden of Eden” 1954 de Max Nosseck, que provocó un pleito por obscenidad con sentencia a favor de la película. Esta sentencia fue muy importante porque abrió una vía legal para la explotación .
La fiebre en la jungla iba ascendiendo hasta el delirio. Kroger Babb reaparece con “Karamoja” 1954, donde se muestran africanas desnudad bebiendo orina animal, extracción manual de dientes y una circuncisión en primer plano. Este hombre se atrevió también a cortar el metraje de “Monika” de Igmar Bergman. Introdujo planos de hembras desnudas, música y doblaje a su antojo entrenándola como “Monica, the story of a bad girl” en 1953. Una novedad suponen las películas que mezclan la jungla con la ciencia ficción y el erotismo. Fantasías en las que extraterrestres o astronautas viajan a la tierra o paraísos planetarios repletos de pibones con una estética más kitsch si cabe que Barbarella. Ejemplos de ello son “Prehistoric Women” 1950, una de las 10 mejores películas de ese año según Alain Resanis, “Mesa of the lost women” 1953, “Queen of outer space” 1958 con el puto zorrón de Zsa Zsa Gabor, memorables...
En Alemania “Horrors of spider Island” es pionera en las sexploitation de los sesenta. Realizada por Wolf C. Hartwig, la historia trata sobre un grupo de modelos y bailarinas que se estrellan en una isla perdida. Una araña gigante convertirá al piloto en un monstruo ansioso de carne femenina. La mezcolanza desternillante de los 60.

SIXTIES. ENCHUFA LA BATIDORA

El erotismo era cada vez mejor aceptado por el cine convencional. Se incluía alguna secuencia subida de tono, aunque era más propio del cine europeo, de mentalidad más abierta. La Lamarr en su etapa europea, o carnosas actrices como la Bardot o Silvana Managano hacían las delicias del cinéfilo serio, pero no existía el concepto americano de la diversión, salvo excepciones que luego veremos en un apartado especial para las eurocerdadas. Estos desnudos o exhibiciones servían a un cineasta con intenciones serias. A día de hoy desconocemos si fueron arranques onanistas o simples subidas de tono cinematográficas. Los ingredientes eran conocidos por los creadores pero nadie había cocinado todavía el producto definitivo que los combinase adecuadamente.
La gente de la flor, el ponche de ácido lisérgico, el rock, una cierta idea de libertad crearon el ambiente propicio para Herschell Gordon Lewis o Marty Friedman que patentan el gore o Russ Meyer que crea las nudie cuties, los roughies y las mujeres atómicas. Se aprecia un estilo personal en cada director, las películas comienzan a diferenciarse unas de otras y ya no es fácil recurrir a etiquetas para englobarlas todas porque la temática es variada en cada una de ellas. Repasemos pues los desmadres fílmicos de Meyer, Lewis, Wishman, Corman y compañía
que cada vez aportan más fetichismo y perversión del más retorcido, mujeres y hombres en pelotas y paracticando sexo como conejos y luego temas de moda: drogas, motos, cambios de sexo, prostitutas adolescentes, presidios de mujeres en celo... Bonito, bonito.