Con
motivo de una nueva edición del festival FANTASIA, uno de
los eventos / celebraciones del género más prestigiosos
a nivel mundial y que tiene su epicentro en tierras canadienses,
repasaremos las últimas y suculentas obras, que con muchísima
suerte podríamos ver por estas tierras, de un creador de
basura audiovisual que nos encanta.
TAKASHI
MIIKE
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Sexo y drogas en
Graveyard of Honor |
FANTASIA
dedica un bonito homenaje a este prolífico director (hace
cinco pelis al año) con la proyección de la omnipresente
Ichi the Killer, Graveyard of Honor, The
Man in White y Shangri-La. De la primera creo
que no hace falta hablar demasiado puesto que junto con
Audition es la obra más conocida del realizador japonés.
Histérico, sangriento e imaginativo collage de la vida de
unos peculiares personajes: un yakuza sadomasoquista, su
fulana y un asesino esquizofrénico que invoca a la comedia
por saturación de hematíes y extremos brotes violentos durante
más de dos horas de metraje.
Con
Graveyard of Honor Miike se ejercita en el campo
del remake, en este caso de un film dirigido por el recientemente
fallecido Kinji Fukasaku (Battle Royale),
especializado también en el género de la mafia japonesa.
La historia cuenta el ascenso y caida de Ishimatsu, un empleado
de limpieza en un restaurante al que el
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Yakuzas con malas
pulgas |
azar llevará a salvar
a un jefe de la mafia japonesa de un tiroteo entre dos bandas
rivales. Así poco a poco, éste anti-héroe irá ascendiendo
lugares en el crimen organizado atraído por el sexo, la violencia
y las drogas. Aunque será su carácter oligofrénico y sus brutales
excesos agresivos lo que lo pierda y lleve a ejecutar a su
jefe, convirtiendo su vida en una pesadilla, inofensivo ante
los muchos enemigos que se ha creado en su ascensión. Miike
se adapta perfectamente a la sensibilidad cínica y realista
que realizadores como Fukasaku o Seijun Suzuki plasmaron durante
los años setenta en un Japón en crisis, liberado mediante
éste tipo de ficción de gangsters. Estas obras proponían un
estilo visual muy cercano al de la Nouvelle Vague francesa,
filmando historias descarnadas con amargo despego y huyendo
de la exaltación del héroe. El guión corre a cargo de Shigenori
Takechi, habitual colaborador de Miike y que también escribe
The Man In White, en la que se mezcla drama y venganza
en el submundo gasteril de Japón tan querido por el director.
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Bonito
cartel de The Man in White |
El
protagonista Asuza, siempre vestido de blanco, es un yakuza
criado en las calles en un clima de tragedia marcado por
la muerte de sus progenitores. El padre es asesinado por
su hermano y la madre se suicida seguidamente. El sentimiento
de culpa tortura al anti-héroe mientras se apoya en la figura
paternal de su jefe. Tristemente el destino volverá a jugarle
una mala pasada, cuando su superior muera asesinado repentinamente.
El hombre de blanco buscará al asesino obsesivamente para
descubrir una trama más compleja de lo que había imaginado
al principio. Esta vez Takashi Miike nos cuenta con total
seriedad esta tragedia, prescindiendo en su mayoría de la
violencia que le caracteriza, aunque encontramos tiroteos
y enfrentamientos como el de los dos hermanos, no se hace
hincapié en ellos. Si en ningún modo podemos considerar
tradicional la dirección de éste japonés, con The Man
in White quizás le encontramos contenido al estilo de
la épica gangsteril Agitator (su particular versión de El
Padrino), estamos lejos del derroche cómico de la trilogía
Dead or Alive. Una faceta más seria de Miike para
ofrecernos sus típicas obsesiones tan cercanas a ese otro
maestro de la violencia cruda y realista como es Sam Peckinpah
(Grupo Salvaje, La Huida).
ZATOICHI Y STEAM BOY. EL REGRESO
DE DOS GENIOS.
Estamos
de enhorabuena, el magnífico cineasta que nos brindó el
pasado año la maravillosa película de episodios Dolls
nos ofrece ahora Zatoichi. Este personaje muy popular
dentro de la cultura japonesa es un masajista ciego y jugador
vagabundo que oculta tras una apariencia de inocencia y
buen carácter a un rápido y letal espadachín. Durante los
agitados días del shogunato de Tokugawa, sobre el año 1800,
tira adelante como puede debido a una importante tara física
como es la ceguera. Aun así gracias a su capacidad para
hacerse querer por los más peligrosos samurais que no lo
consideran amenaza alguna puede vengar las injusticias y
a las pobres víctimas que precisan su ayuda. El actor que
interpretaba desde siempre
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Kitano
como el espadachín ciego Zatoichi |
el
personaje de Zatoichi, Shintaro Katsu, ya fallecido, es un
mito en el Japón y no sólo por su total identificación con
el personaje que interpretaba sino por su implicación en una
serie de escandalosos sucesos. Desde 1997 nadie se había planteado
recuperar el personaje (imagino que si fuesen los USA ya tendría
varios remakes a sus espaldas). El mismo Kitano dudó antes
de tomar el proyecto en sus manos cuando una vieja amiga,
que ayudó a lanzar su carrera, se lo planteó: “ella (Chieko
Saito) dijo que me iba a pedir un favor y que no podía negarme
a hacerlo (...) quería ver Zatoichi interpretado por
Kitano”. Según cuenta al principio la idea le disgustó debido
a la enorme fama del actor que lo interpretaba, más tarde
reflexionó y quiso dar su propia visión del personaje, introduciendo
algún elemento realmente extraño en la película. De hecho,
el protagonista va teñido de rubio (algo chocante en la época
en que tiene lugar la historia), Beat Takeshi incorpora coreografías
de claqué y los toques de humor incluidos en el original para
aligerar tanta lucha de katanas se han convertido en la versión
de Kitano en comedia desatada. Imagino qué podemos esperar
de su nueva aventura, algo así como una mezcla entre cine
musical, comedia y los films clásicos de samuráis pasado por
el tamiz de este personal director japonés. Actualmente ya
se encuentra disponible un trailer en la página web del Office
Kitano, su productora.
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Estética
de sf retro para Steam Boy |
Otro
tipo peculiar, no tan prolífico como el director de Sonatine,
es Katsuhiro Otomo, el polifacético dibujante de manga,
publicista y pionero de la animación por ordenador regresa
al candelero con una superproducción que igualará no ya
a la mítica Akira sino a bastantes películas de imagen
real que se producen hoy día. Un presupuesto cercano a los
20 millones de dólares (como los que se invirtieron en El
viaje de Chihiro), 180.000 celdas de animación y 8 años
de preproducción y desarrollo de la idea invitan a esperar
otra obra maestra de éste personal maestro del anime. El
film en cuestión se titula Steam Boy y se enclava
en el subgénero de la ciencia ficción retro. Para el que
no reconozca el término explicaré que consiste introducir
elementos futuristas como robots o naves espaciales en un
entorno de época anacrónico, generalmente se utiliza la
atmósfera victoriana tan usada en el cine de la Hammer por
ejemplo. Al parecer todo la película se ha rodado utilizando
tecnología digital pero con un look manga, así tendremos
personajes, artilugios y fondos en 3D pero con el aspecto
del anime clásico nipón. Recordemos que Otomo ya probó esta
técnica en Akira, aunque sólo fueron pequeñas pinceladas,
tienen un gran valor ya que nadie lo hacía en su momento.
Es
 |
El
protagonista del nuevo Otomo |
más,
en su reciente colaboración para Metrópolis, escenas
como el apocalíptico final no serían posibles sin el ordenador.
Su impecable factura técnica acompaña magníficamente una
historia épica y espectacular de las que tanto gustan a
este pionero japonés, la premisa: un chico consigue una
esfera que contiene un tipo de energía nunca vista hasta
el momento, de increíble poder destructor. Como puede atestiguar
cualquiera que conozca la obra de este artista, sus protagonistas
suelen ser individuos al margen de la sociedad, es decir,
adolescentes o viejos. Generalmente poseen algún tipo de
habilidad especial y se enfrentan contra fuerzas destructoras
que los superan, ya sean máquinas (su episodio en Laberinto
de historias, el manga Magnetic Rose)
o humanos (Akira, Domu). Por el brevísimo
y casi subliminal trailer que he podido contemplar, nos
encontramos ante un bello anime lleno de acción, aunque
no tan violento como su anterior incursión en la pantalla
grande como director, Akira. La fecha de estreno
está fijada para el 2004, aunque espero que el aparato promocional
se ponga en marcha antes y proporcionen más detalles sobre
Steam Boy.
RICHARD
STANLEY: FUERZA INVISIBLE.
Regresemos
a Occidente, otra vez a Montreal, concretamente al festival
canadiense FANTASIA, que éste año proyecta los tres documentales
realizados por Richard Stanley. Éste cineasta, que puede
que a nadie le suene un pimiento, es el autor de esa obra
de culto del cyber-punk que es Hardware (1990), lanzada
aquí directamente en vídeo y emitida por despiste en algún
canal de televisión. Su segundo esfuerzo tras la cámara
llamado Dust Devil, una de las joyas que nos brindó
el cine fantástico en 1993 y que desde entonces ha sido
mutilada (la edición americana) y pobremente comercializada.
Básicamente trata sobre un demonio africano que bien podría
ser el mismísimo Lucifer, haciendo autostop por carreteras
poco transitadas y asesinando sin compasión. Stanley construye
una terrorífica historia mezclando a Tarkovsky, Kubrick
y Carretera al Infierno con elementos de western y brujería
africana.
En
fin, lo que ahora nos interesa son sus tres documentales:
Voice of the Moon (1990), The Secret Glory
(2001) y White Darkness (2002). El primero, rodado
dos años antes de Hardware, cuenta como Richard y su colega
Immo Horn se introdujeron, armados con una cámara de 16
milímetros, en Afghanistan acompañando a un puñado de rebeldes
mujaidín en plena devastación del país por la invasión rusa.
Entrando de lleno en el género del documental experimental,
el director nos muestra la destrucción y miseria que va
encontrando a su paso sin comentarla ni hacer apuntes subjetivos.
Sólo incluye de vez en cuando poemas afganos como única
narración en off. Está producido por UNICEF (¿?) y cuenta
con una preciosa e hipnótica banda sonora a cargo de Simon
Boswell. En su época horrorizó a distribuidores y productores,
tan perspicaces ellos como siempre, aunque actualmente aumentó
su popularidad gracias a los sucesos que todos conocemos.
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Otto
Rahn es el de la izquierda |
Dentro
de lo que cabe, Voice of the Moon se puede considerar
un documental “normal”, realizado con vistas a denunciar
una situación terrible para el pueblo afgano, que trágicamente
se ha visto repetida hace poco, pero con The Secret Glory
nos adentramos en terrenos más fantásticos. Aunque como
siempre la realidad supera a la ficción. Sino que se lo
cuenten a Richard Stanley después de descubrir la obsesión
de un teniente de las SS por encontrar el santo grial, viajando
por toda Europa en su búsqueda. Mucho se ha especulado sobre
la relación de los nazis y el ocultismo, el descubrimiento
de este peculiar personaje no puede permitirnos generalizar
pero constituye un hallazgo para los interesados en el tema.
Aunque Otto Rahn, así se llamaba el tipo en cuestión, no
simpatizase demasiado con el Fürehr sí aprovechó la oportunidad
y usó su poder para registrar cada rincón en busca de éste
preciado objeto. Iniciado en la filosofía oculta, reflejó
sus pensamientos en un par de textos: Kreuzzug Gegen Den
Gral (La Cruzada contra el Grial) y Luzifers Hofgesinf
(La Corte de Lucifer). Stanley auna metraje de archivo,
imágenes inéditas, entrevistas, narración en off y fotografías
construyendo un documental psicodélico, repleto de sabiduría
ocultista, fruto de diez años de investigación en ocho países
diferentes.
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Ceremonia
vudú en White Darkness |
Su
obra más reciente, producida esta vez por la BBC, conduce
a Richard a Haiti donde ocupó tres meses de su vida para desentrañar
los misterios del vudú. Ésta mezcla de religiones tuvo su
origen en 1791 y consiste en rituales comandados por un sacerdote
o sacerdotisa donde los fieles se dejan poseer por los loa
(espíritus del vudú). Stanley revela en White Darkness,
como el control político y cultural se realiza desde sociedades
vudú secretas como Bizango o Makanda y todos los esfuerzos
por erradicar esta religión por parte de misioneros america
nos
no han hecho más que fortalecer estas creencias. Introduciéndose
a fondo en los dos puntos de vista totalmente enfrentados
mediante entrevi
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El
director con una sacerdotisa |
stas
con soldados yanquis cazurros y filmación de las ceremonias
en las que el propio realizador toma parte, con la finalidad
de contemplar el fenómeno lo más objetivamente posible. Y
es que Richard Stanley está obsesionado con la muerte y todas
sus implicaciones, lo que indefectiblemente liga su obra al
fantástico, lástima que sea tan difícil conseguir sus films,
recemos a Lucifer porque algún distribuidor se anime a editar
Dust Devil en nuestro país.
Para
terminar una primicia: el Festival de Cine Fantástico de
Sitges (éste año comenzará el 27 de noviembre debido a problemas
de financiación) traerá como invitado de honor al gran Takashi
Miike del que hablo al comienzo de éste Fantastik. Kimota!