FANTASTIK #10
 
Originalmente titulada “The Woods”, más adelante explicaré el cambio del título, “The Village” es el nuevo esfuerzo fílmico de M. Night Shyamalam. Director que despierta emociones encontradas en el que esto escribe. Por un lado aprecio su particular filia a contenidos de vertiente fantástica o terror psicológico: ya sabeis, aquél que esconde más que muestra, creando un desasosiego particular en el espectador que ni mil litros de hemoglobina conseguirían. Si la fuente de inspiración queda manifiesta en el visionado de sus films: Spielberg y el llamado “brat pack” (pandilla de pijos, literalmente), esa forma de vaciado de contenido y tendencia hacia la comercialidad o espectacularidad de masas que desde “Tiburón” no ha dejado de acoger miles de imitadores en los últimos años. Sí hay que decir a su favor que al contrario que los muchos intentos de copia de la fórmula, Shyamalam y sus colaboradores dominan la sugestión aportada por el fuera de campo y los efectos de sonido inquietantes como nadie.
Por otro lado su cine tiene esa cualidad palomitera de los films que no te acompañan a casa al final del visionado. Ausentes de cualquier reflexión de interés, sustituida ésta por vacuos alardes técnicos y puritanismo hollywoodiense tan del gusto de Joe Dante, Landis, George Lucas o Spielberg. Dicho esto, la premisa de “The Vilage” recuerda al del resto de su filmografía: un pueblecito de Pennsilvania en 1897 conviven con unas “criaturas míticas” confinadas en el bosque en un tenso equilibrio dominado por el temor. Lucius, el joven novio de la hija del jefe de la aldea, pondrá en duda la política empleada hasta ahora con las criaturas, rompiendo las relaciones con las mismas. Contemplando el trailer ya puedes imaginarte el resto “honrados y buenos aldeanos combaten contra criaturas gracias al ímpetu del joven y valiente Lucius”. Ironías a parte, no voy a recomendar este film, no porque no sea de lo mejor del director (que ciertamente no lo es), sino porque a su brutal maquinaria de promoción no le hace falta. Es decisión tuya gastar el dinero en hora y pico de aburrimiento con final supuestamente sorpresa al final.

http://thevillage.movies.com/

“The Woods” de Lucky Mckee (“May”) es la razón de que Shyamalam cambiase el título de su film por “The Village”. Mckee despertó tanto enardecidas pasiones como profundos odios con su anterior obra: la historia de una adolescente llena de complejos y con bastante mala suerte en sus relaciones sociales que encontrará consuelo en su afición para la costura. Un servidor se ubica dentro del club de fans del excéntrico director británico, cautivado gracias a sus guiños a Argento, perverso humor negro y falta de tacto en general. Si sus detractores oponían la previsibilidad argumental, su rechazo a los films donde lo femenino (menstrual) impregna el metraje diría yo, “The Woods” tampoco va a ser de su agrado. Inciso: me parece de un marujeo repugnante el típico sabiondo frustrado que embiste contra una historia porque a los diez minutos de comenzar supuso que el asesino era el mayordomo. Después de tragarse el resto de película, tan sólo para confirmar su brillante teoría claro, aprovechará cualquier conversación para reventar la trama a los demás. Su hábitat natural suelen ser las colas de los cines, aunque cuidado se adaptan fácilmente a cualquier ecosistema. Son pesados y seguros de sí mismos (en apariencia). No necesitan el arte, sus emociones están por encima de eso. La última vez que lloraron fue con su equipo de fútbol favorito o la muerte de Carmina Ordóñez.
En fin, lo siento por ellos, porque perderán la oportunidad única de disfrutar de “The Woods”, con sus asesinatos en un siniestro colegio de señoritas a base de hachazo y la aparición estelar de ese ídolo de la comicidad llamado Bruce Campbell (Terroríficamente Muertos). De nuevo, Mckee obliga a atravesar a su protagonista femenina (Agnes Bruckner) por incontables vejaciones y visiones pesadillescas, tras la decisión de sus padres de internarla en una institución educativa, perdida en un bosque, contra su voluntad. Recomendada para todo rockero y freakie devoto, que se precie de serlo.

Kevin Williamson y Wes Craven crearon con “Scream” una de las sagas más imitadas últimamente, recuperando, con cierto aliño cómico, los parámetros del slasher de los años 80 (“Halloween”, “Viernes 13”). Parece que como la experiencia les llenó los bolsillos y sus carreras en solitario no marchan lo suficientemente bien, los chicos unen fuerzas de nuevo para atacar el mito del licántropo. El reparto lo conforman la habitual plana de inútiles adolescentes (Neve Campbell, Shannon Elizabeth, Skeet Ulrich) y la diosa Christina Ricci, últimamente adicta al género.
Dos hermanos han sufrido recientemente la pérdida de sus padres. Su vida en Los Ángeles es una lucha continua, agravada por el ataque nocturno súbito de un salvaje animal. Ahora tendrán que enfrentarse a la maldición del hombre lobo. Reescrita y vuelta a rodar casi entera después de un guión poco satisfactorio y uno efectos especiales nada efectivos, “Cursed” se mueve en el terreno del cuento de hadas más que el de terror. La sangre y maquillajes corren a cargo de KNB, después de que el maestro de los fx Rich Baker se retirase. Los films de licántropos siempre son bienvenidos, aunque apesten a producto recocinado como éste.

Dos semanas fue el tiempo exacto que aguantó “Tuvalu” en cartelera. Una curiosa producción alemana con reminiscencias al colorista y excéntrico universo de Jeunet y Caro (“Delicatessen”, “La ciudad de los niños perdidos”). Cuentecito extravagante, no por su más bien obvio planteamiento, sino por el idioma utilizado en el film, completamente inventado por Veit Helmer para la ocasión. El director alemán se decanta ésta vez por unos métodos más convencionales para rodar otra historia optimista e imaginativa, “Gate to heaven”. El título hace referencia al crisol de culturas y razas que es el aeropuerto de Frankfurt, donde el refugiado ruso Alexej y la chica de la limpieza hindú Nisha se conocen y se enamoran. Los sueños de uno, volar como piloto, y los de la otra, ser azafata y sacar a su hijo de la India, se realizarán después de múltiples enredos.
Esperemos que los distribuidores y exhibidores españoles sean más considerados ésta vez con lo que parece una historia para todos los públicos, bastante políticamente correcta, imbuida, esperemos, del aliento creativo de Veit Helmer.

En estos tiempos de imaginación reseca y rapiña creativa que atravesamos, las adaptaciones al cine de cómic han supuesto un considerable filón para la industria cinematográfica. Tras la avalancha superheroica de los más emblemáticos personajes de DC y Marvel, que actualmente satura nuestras pantallas, se procede sistemáticamente a saquear otros mitos, más cercanos a una sensibilidad adulta, despojándolos de contenido y encanto e inflando sus cadáveres con vacíos convencionalismos. Como ya sucedió con “From Hell”, simplista y comercialoide adaptación de la novela gráfica de Alan Moore, cuya complejidad y perfección sólo puede apreciarse en el formato original. Otra creación de Moore, John Constantine, es ahora el objetivo de una inesperada adaptación al celuloide. Secundario de lujo en la continuación de las aventuras de “Swamp Thing” escritas por el guionista inglés, enmarcadas de lleno en el terror macabro y lisérgico que por aquel entonces supondría el comienzo de una revolucionaria sacudida del anquilosado panorama comiquero norteamericano y que culminaría en los años 80 con esa otra maravilla plena de política radical y horror ontológico titulada “Watchmen”. Constantine, británico cínico y amoral apasionado por el ocultismo, se convirtió gracias a otro ilustre guionista inglés (Jaime Delano) en símbolo de la sociedad de su época, sacudida por el movimiento punk y el regio gobierno de la Dama de Hierro. Ultimo eslabón de un árbol familiar estigmatizado por la infamia, la traición y el deshonor, sus manos manchadas casi siempre de sangre, amiga y enemiga a partes iguales, revuelven los estercoleros humanos por los que se mueve. Otros equipos creativos tomaron en adelante el personaje, sin conseguir acercarse a los excelentes resultados originales de la primera parte de sus aventuras mensuales. Serie mensual, “Hellblazer”, que también publica en nuestro país, con errático criterio editorial, Norma en la franquicia Vértigo Cómics.
Todo indica que para “Constantine” se han dado todos los pasos indicados para convertirla en una más de las adaptaciones palomiteras y vacías de las que antes hablaba. Lo cual me fastidia, como a cualquier fan del personaje y anuncio desde ya que no pienso ir al cine a ver esta basura. En primer lugar tenemos a Keanu Reeves (¿¿¿???) embutido en la piel de nuestro canalla favorito, eso ya debería bastar para alejar a cualquier aficionado al séptimo arte. Probablemente es la peor elección que la maquinaria traga-dólares hollywoodiense podría haber tomado. Al frente de esta catástrofe en potencia nos encontramos al director debutante cuya experiencia en el campo del videoclip a las órdenes de artistas como Shakira, Will Smith, Enrique Iglesias o Britney Spears, aporta matices surrealistas a la historia. Parece que el señorito Francis Lawrence no ha leído un cómic en su vida que no tuviese a Spiderman o Superman en la portada. Inspirándose en “obras maestras” como “Training Day” o “Amores Perros”, este artefacto cargado de explosiones y estupidez no merece que se le dedique más espacio en esta sección. De cualquier forma, podéis ver el trailer de “Constantine”, siguiendo el link situado bajo estas líneas, que podría encajar en la promoción de cualquiera de las 3 partes de “Matrix”.

http://constantinemovie.warnerbros.com/

“Thief” (recientemente editada en DVD en España) y “Heat” revelan el gusto de Michael Mann por retratar un cierto tipo de criminal, más parecido a un profesional, frió y altamente cualificado para su “trabajo” que al típico chorizo irreflexivo al que acaba perdiendo la inmediatez impulsiva. Sus historias nos remiten al más puro noir heredero de Jules Dassin o Jean Pierre Melville, no como verborreico reciclaje post moderno a la manera de Tarantino, sino de una forma minimalista cercana al tratamiento zen de “Cercle Rouge” o al concienzudo detallismo de “Rififi”. Incluso los románticos antihéroes de Mann nos recuerdan a ese Alain Delon de “El silencio de un hombre” en su firme huida hacia delante. Aunque tras una aparente auto confianza y férrea disciplina James Caan y Robert DeNiro esconden la neurosis producida por la colisión entre la realidad y sus planes de normalidad, demasiado románticos e idealizados para volverse realidad. Dos actores de raza, que dan lo mejor de sí mismos a las órdenes de del director americano, a los que se une ahora Tom Cruise con “Collateral”. Afeado convenientemente para interpretar a un duro asesino a sueldo al que un aspirante a escritor que trabaja de taxista (Jamie Foxx) conduce de un encargo a otro y de una punta a otra de Los Angeles. Estilizado y violento thriller cuyo guión ha dejado ésta vez en manos de otro, Stuart Beattie (“Piratas del Caribe”) y que estoy seguro es de los pocos filmes decentes que podemos esperar de la raquítica industria norteamericana en los próximos meses.

Con “Close your eyes”, thriller sobre un psicólogo con poderes psíquicos que se enfrenta a un caso de asesinato relacionado con oscuras y antiguas creencias religiosas, aun pendiente de estreno en España y apunto de salir en los USA en DVD, Nick Willing ya tiene a punto su nueva obra. Ubicada, como es habitual en la filmografía de éste director británico, en terrenos cercanos a la fantasía y lo sobrenatural, “The River King” cuenta con Edward Burns como absoluto protagonista. Interpreta a un oficial de policía, obsesionado con la muerte por suicidio de su hermano, al que encargan la resolución de un asesinato de un colegial muerto en extrañas circunstancias. Una profesora y las pistas que el espíritu del chico fallecido le deja, lo animarán para enfrentarse con su jefe y el director de la escuela, ansiosos por cerrar el caso cuanto antes.
Willing, poco valorado por la crítica como suele ocurrir con los directores no-serios (es decir, cualquiera que se dedique a un género en particular) derrocha imaginación en sus películas. Como ya demostró con “Fotografiando Hadas”, preciosa historia sobre un escéptico fotógrafo, traumatizado por el accidente de su esposa, que encuentra la redención en una pequeña localidad donde se producen curiosos fenómenos sobrenaturales. Magnífico ejemplo de la pujanza del cine británico en el campo de la fantasía y el terror hoy en día, con obras del todo personales como las de Lucky Mckee o Nick Willing.

http://www.myriadpictures.com/film.php?film=48

 
Schizo