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| SUSPENSE: ¿LA MEJOR PELÍCULA
DE FANTASMAS? |
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The
innocents (1961)
Director: Jack Clayton
Guión: Truman Capote, William Archibald
Fotografía: Freddie Francis.
Intérpretes: Deborah Kerr (Mrs. Giddens), Michael Redgrave
(el tío), Michael Stephens (Miles), Pamela Franklin (Flora),
Meg Jenkins (Mrs. Grosse), Peter Wyngarde (Peter Quint).
El director Jack Clayton, aparece encasillado en el movimiento
del free-cinema inglés en las mayoría de historias
del cine que circulan por ahí. Pero quizá el mayor
bien que hizo a la humanidad fue salirse de esos territorios
y hacer uno de los grandes clásicos del cine de terror:
Suspense (The innocents) adaptación del relato de fantasmas
Otra vuelta de tuerca, escrito por Henry James en 1898. La película
reúne los ingredientes básicos del género:
escenarios tétricos, personajes aislados de la sociedad,
misterios desconocidos, apariciones... Ha dado mucho de comer
después a otros directores que tomaron referencias de
ella, como sucede con toda película de culto que se precie.
El género de terror no era nuevo para el director británico,
pues realizó Bespoke Overcoat en 1957,
mediometraje de 33 minutos sobre un muerto que vuelve a la vida
para recuperar su abrigo, ambientada en un misterioso mundo
rural. En 1983 rodó El carnaval de las tinieblas,
guión de Ray Bradbury, en la que una feria provinente
del averno hace parada en un pequeño pueblo americano,
también muy recomendable.
Suspense está ambientada en la Inglaterra victoriana
y es una fiel adaptación de la novela, el director apenas
se permite licencias porque ¿para qué tocar algo
perfecto?.
Un
vividor adinerado (Michael Redgrave) tiene a su cargo a dos
sobrinos huérfanos que viven con el ama de llaves y el
servicio de la casa. Él viaja continuamente y necesita
a una niñera jóven que pueda educar a los niños,
ocuparse de ellos mientras él continua con su tren de
vida. La elegida es la bella Deborah Kerr, una rubia que no
tiene cara de tonta, que borda el papel de Mrs. Giddens, una
joven inexperta que enfrentándose a fenómenos
extraños pone a prueba su propia salud mental . La insegura
señorita Giddens viaja preocupada tras la conversación
con el misterioso tío, no aclaró, qué le
ocurrió a la anterior niñera. La llegada a la
enorme mansión, rodeada de brumas y apartada en el campo,
no hace más que acrecentar el estado de impaciencia de
la Kerr. Ella nos cuenta la historia con sus pensamientos y
la escritura de su diario. El resto de personajes aumentan el
clima de confusión en el lugar. La enorme casa tiene
secretos que nadie está dispuesto a contar a la recién
llegada. Sus salas son enormes, con el típico desván
lleno de antigüedades, el salón con el piano que
a veces suena sin pianista, largos pasillos, un torreón,
escaleras...
Al poco tiempo reciben una noticia chocante, el regreso de Miles,
el niño, que ha sido expulsado del colegio por mal comportamiento.
Los niños Pamela Franklin (Flora) y Martin Stephens (Miles)
no se quedaron atrás con su interpretación, que
era algo
fundamental para esta película, ellos son los inocentes.
En un principio aparentan normalidad pero su comportamiento
va evolucionando con la historia. Ambos papeles sustentan la
película y no debió resultar fácil para
los niños actuar como adultos y expresar con tanta credibilidad
sus sentimientos.
La señorita Giddens comienza a experimentar sensaciones
extrañas en la casa desde la primera noche y también
detecta un comportamiento peculiar en la niña. Sus intuiciones
se confirman con Michael, él la trata como un hombre
adulto, la corteja, le plantea conversaciones complicadas, habla
de conceptos poco habituales en un niño de 10 años
y tiene una relación curiosa con su hermana, siempre
cuchichean cosas que desconocemos. Las misteriosas
apariciones y sucesos en la casa llevan a la señorita
Giddens al borde del demencia durante el curso de los acontecimientos,
porque se enfrenta a algo desconocido, sin solución aparente.
El guión elaborado por William Archibald y Truman Capote,
sostiene perfectamente la aparición de los fenómenos
sobrenaturales en la película, con unos brillantes diálogos
siempre el la frontera de la ambigüedad. Primero provocan
inquietud para pasar a la sorpresa pero sin pérdida de
intensidad. Los niños comportándose como adultos,
el ama de llaves con secretos que contar, las reflexiones de
la señorita Giddens, el guión nos van ensimismando
por completo y sumiéndonos en las dudas de la protagonista.
La aparición de un fantasma en esta película no
puede ser tomada como algo ingenuo, infantil o desfasado en
el tiempo, porque los trucajes y la fotografía son excepcionales,
los fantasmas son de verdad. ¿Qué podemos decir
de Freddie Francis, el encargado de la fotografía en
esta películas y uno de los magos de la luz en el cine?
Iluminador en pelis de terror de la Hammer y la Amicus, ha trabajado
con John Huston en Moby Dick y en Moulin Rouge (la buena, no
esa basura apestosa), con Michael Powell y por si faltan más
referencias con Martin Scorsese en El cabo del miedo o con David
Lynch en esa maravilla llamada El hombre elefante, Dune y Una
historia verdadera, poco antes de morir. Pero además
dirigió pelis de terror fantásticas como Paranoyac
(1963), Hysteria (1965), Dr. Terror´s house of horrors
(1965)... muchas, más de una veintena. Seguro que disfrutó
mucho con esta película, y desde luego puede descansar
en paz. De todas las escenas paranormales destaca la de un fantasma
de una anciana que aparece en una pradera, en medio de la lluvia,
quien busque la bruja del primer disco de Black Sabbath, aquí
la tiene en celuloide. Habría que preguntar a Ozzy and
Co., porque son aficionados al género, de hecho, el nombre
del grupo viene de una peli de terror interpretada por Boris
Karloff .... La fotografía espectral de los bosques y
praderas sumidos en la llovizna con tétricas localizaciones,
de la oscura noche en los exteriores de la mansión con
sus laberínticos jardines, el interior de la casa, siempre
ténue y escenas como la de la Kerr sudando y gritando,
vela en mano recorriendo la casa.... Genial.
Una película con un ambiente y atmósfera que atrapan.
Por momentos la narración provoca escalofríos.
No hablo por hablar que ya se que todos hemos visto y sabemos
muchas cosas, que estamos en el 2003 y somos todos muy sofisticados.
Pero de verdad, por momentos tenemos un tingler recorriéndonos
la espina dorsal, eso sí, de nada sirve gritar para que
nos abandone como en la peli de Vincent Price. A más
de uno ya le sonará el argumento debido a revisiones
más actuales, sólo hace falta enfermar a los niños
con algo rebuscado, poner a una asquerosa australiana anoréxica
a hacer la loca con peinado de Grace Kelly, cambiar alguna escenilla
y tener millones para promocionarse en todo el mundo. Pero mejor
dejarlo por hoy...
Tranquilos que ya tendremos vísceras, descerebre, humaniodes
del espacio y todo de tipo de escacharrería fílmica.
Pero hoy por ser el primer día preferimos irnos a uno
de los pilares básicos del género. En unos días
más peliculones. |
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| Aleister |
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