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| KILL BILL, EL REGRESO DE TARANTINO |
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En
los tiempos que corren, solo un reducido número de realizadores
están capacitados para crear películas que obligan
a uno a arrodillarse y hacer una reverencia. El resto nos aburren
con sus pretenciosas intenciones, supuestos mensajes profundos,
vacuidad temática, intelectualidad trasnochada y en muchos
casos con mongolismo barato para regocijo de las masas. Cada
vez que echamos un vistazo a la cartelera el bostezo acude a
nuestra boca y el horror a nuestra mente. Pero pronto tendréis
una cita ineludible con vuestro cine más cercano. El
señor Quentin Tarantino, uno de los directores que mueven
el culo de este patético y pasional escribano siempre
que estrenan sus películas, ha vuelto con Kill Bill Volumen
I. Ha estado oculto desde 1997, año en que estrenó
la magnífica, aunque también controvertida entre
sus adeptos, Jackie Brown. Su regreso es espectacular, reinventándose,
pateando culos, sonrojando el rostro de todos aquellos que pensaban
que estaba acabado y abofeteando a todos los supuestos directores
de cine de acción . Ya íbamos necesitando una
de sus bombas cinematográficas. Kill Bill Volumen I es
impresionante. Recurramos a los adjetivos que utilizan los productores
en sus anuncios para llenar butacas en los cines y los periodistas
anglosajones para elogiar una película: divertidísima,
imaginativa, impactante, rompedora, sangrienta, sanguinolenta,
violenta, sin concesiones... Se trata de un thriller de acción
sin tregua, cargado de humor negrísimo, mucha incorrección
política, hectolitros de hemoglobina, muchos homenajes
a las películas adoradas por el director y parodia de
los bodrios del género.
The Bride-Black Mamba (Uma Thurman) es miembro de una organización
criminal, llamada El Escuadrón de las Víboras
mortales (The Deadly Viper Assassination Squad), formado por:
O-Ren Ishii-Cottonmouth (Lucy Liu), Elle Driver-California mountain
Snake (Darryl Hannah) y Vernita Green-Copperhead (Vivica A.
Fox). Trabajan para Bill (David Carradine), el jefe de este
violento grupo de asesinas de elite. Nuestro querido y apreciado
Michael
Madsen (Sidewinder en la peli y perdonen por alterar los factores
en este paréntesis pero Madsen es ídolo) también
forma parte del grupo. Sin embargo, The Bride pierde su cabecita
por un maromo que insemina uno de sus ovulitos, con lo cual,
decide abandonar la organización. Su boda se celebra
en una iglesia de Austin, Texas. Pero la ceremonia se convierte
en una carnicería -¡Qué maravilla! Odio
las putas bodas y los putos matrimonios-, tras la intervención
del Escuadrón y nuestra novia es disparada en la cabeza
por Bill, entrando en un coma profundo y encima preñada.
Bill ha fallado, pero decide no acabar con ella mientras está
convaleciente, porque arruinaría la reputación
de su panda asesina. Tras cuatro largos años de sueño,
The Bride-Black Mamba, despierta llena de ira y jurando venganza.
Comienza el show que llevará a Uma de Austin a Pasadena,
para acabar con Vernita Green-Copperhead, después a Okinawa
para conseguir la mejor espada de Hattori Hanzo, el artesano
de katanas más reputado de Japón, y por último
a Tokio, en esta primera parte, en busca de O-Ren Ishii-Cottonmouth.
Lógicamente el objetivo final es acabar con Bill, es
evidente, pero esto
no lo sabremos hasta el 2004, en el Volumen II. Como dice la
publicidad de la película, la venganza es un plato que
debe servirse frío.
Kill Bill I está narrada en diversos capítulos,
a modo de relato literario, de una manera muy ágil. No
penséis que Tarantino recurre a la misma técnica
narrativa de Pulp Fiction por falta de recursos, es totalmente
distinta. Los articula de otra manera, a veces como flashbacks,
otras como recuerdos e innova una vez más. Como ejemplo,
la presentación del personaje de Lucy Liu , O Ren Ishii-Cottonmouth,
ejecutada mediante animación, dentro de la mente de Uma
Thurman. El guión es delicioso y original, como cabía
esperar del rupturista y rey mago del entertainment Quentin.
El elenco de intérpretes es muy acertado. Yo odiaba a
Lucy Liu porque odio Ally Macbeal tanto como Friends, con toda
mi puta alma. Pero su papel en Cypher, peliculón Philip
K. Dickiano de Vicenzo Natali (director de Cube) y su papelazo
en esta película, van cambiando mi mente respecto a sus
dotes. Aquí es una voraz asesina nipona experta en el
manejo de katanas y artes marciales, al mando de los “Crazy
88´s”, la yakuza más poderosa de Tokyo. Por
supuesto que también odio el remake de Los ángeles
de Charly, pero no tan apasionadamente como las dos deleznables
series anteriormente citadas. Darryl Hannah está estupenda,
como casi siempre (sobre todo de replicante), su paseo por el
hospital -donde nuestra novia duerme su coma- disfrazada de
enfer mera
pirata es tremebundo. Aunque tendrá más protagonismo
en la siguiente entrega. Vivica Fox, es una negrita preciosa
en esta película, Copperhead. Podría dividir un
espinazo en siete partes, y eso siempre es adorable. Madsen
como siempre; chulesco, con cara de resaca y mucha elegancia
hamposa. Y Carradine, no aparece físicamente apenas,
pero su voz y su presencia, llenan el film y crean una enorme
intriga entorno a Bill, de cara a la continuación. Viene
a ser una especie de Charly, el que mandaba misiones a los angelitos
en la serie, pero oscuro y depravado. Este jipi desviado y esquizoide
en la vida real siempre fue un tipo que nos cayó muy
bien. Ahora Tarantino le ha dado una merecida oportunidad de
tener una vejez repleta de trabajo y de poder formar parte del
imaginario de las nuevas generaciones. Por cierto, el follador
Warren Beatty, pudo ser Bill, pero no aceptó. Menudo
pedazo de payaso. Allá él. Las niñas no
querrán follarse al abuelo Beatty. Podría tener
una vejez a lo Sean Connery, del que todas las nenas hablan
maravillas. Lo que desconozco sobre Sean, es: si se trata de
rentas de la elegancia de James Bond, si es algo que se dice
porque queda bien o que el viejo Connery sigue moviendo puntos
G´s y deditos, realmente. No soy mujer lo siento. Los
secundarios, también están maravillosos, siempre
caracterizados con algún pequeño detalle, como
es norma en Tarantino, como tambien lo es el fetichismo, en
este caso los pies!!! (para mi regocijo). Ya veréis el
salpicadero del sheriff de Austin, interpretado por Michael
Parks, repleto de gafas de poli malo, o rockeras como prefiráis
llamarlas o los pies de Uma. Me falta hablar de la radiante
diosa, de la ninfa, de la preciosidad, del ángel, de
Lilith, Uma Thurman.
Heroína que ya será inmortal por los siglos de
los siglos en la mente de todo aquel que vaya a ver la película.
No hace falta describir a Uma (The Bride-Black Mamba) todos
la habéis visto un puñado de veces, es celestial.
Ellita es como un buen vino, pasan los años y cada vez
está más hermosa. En esta película reparte
hostias y espadazos a todo el mundo aunque Black Mamba, destila
encanto y dulzura cuando no está atareada en la venganza.
Su coche es otro de esos “tornillos” Tarantino:
una colorida y robusta ranchera robada, llamada “Pussy
Wagoon”. Cuando vi a Uma en acción, venía
a mi cabeza la canción de los Cramps “She got balls”.
Para tirarnos el pisto vamos a transformar la famosa frase de
Godard, Jean Luc, “el cine es una chica y una pistola”
y la dejaremos en “el cine es Uma Thurman y una katana”.
En esta película, las chicas tienen muchas pelotas. Tarantino
seguramente adora a Russ Meyer, y tenemos heroínas con
personalidad, mucho carácter. Como en las pelis de nuestro
rural Fellini y sus supervixens descomunales. Tomen nota, las
pusilánimes, influenciables y para nada individuas que
navegan en el mar de la vida. No me llames machista antes de
tiempo: también las hay con muchas “pelotas”.
Las actrices han tenido que ejercitarse, seguramente durante
meses, en la práctica de las artes marciales, y las coreografías
son espectaculares. Las escenas de acción de esta película
son de lo mejor que se puede ver en una pantalla hasta la fecha.
Olviden Matrix y esas cosas para niños. Cuando vean la
secuencia de 20 minutos de lucha en “The
house of the blue leaves” que enfrenta a Uma-Black Mamba
con los “Crazy 88´s” van a gozar como putas
perras fornicadoras. Un diez para los entrenadores, dobles de
acción y para el señor director en este aspecto.
En cuanto a los machos, Carradine-Bill es un enigma con mucho
atractivo y a Madsen no hace falta pintarle más actitud,
porque su gesto siempre es de tener dos cojones bien puestos.
La imagen es brillante, alternando unos vivísimos colores
con un blanco y negro muy matizado, con unos bellos contrastes.
El encargado de las temperaturas de color, las panavision y
los focos es Bob Richardson, responsable de Asesinos Natos o
la grandiosa Casino, como trabajos más destacados, y
un currante, con lo cual su nombre puede aparecer en películas
menos satisfactorias para el personal. Es uno de los grandes
de nuestro tiempo en esto de las cámaras y la fotografía
en el cine. El rollo de celuloide de Kill Bill está impreso
con una luz real, viva y cálida.
El vestuario, atrezzo y escenarios también son dignos
de todos los elogios. Si los personajes están diseñados
para que nos chupemos los dedos, sus complementos no podían
ser menos. La ropa de las heroínas es fascinante. Kimonos
para la Liu, el mencionado traje de enfermera pirata para la
Hannah y sobre todo ese ceñido traje de motera con moto
incluida, amarillo todo, de Uma. Lo malo es que los cool kids
se van a volver locos con determinada marca deportiva que luce
nuestra Santa Thurman. Pero gilipollas fashion sin criterio
personal, siempre hubo, y a menos que yo sea presidente de algún
país e imponga el IV Reich eliminándolos de ese
pedazo de terreno, continuarán existiendo. No os preocupéis
que mi destino es una preciosa escombrera. Luego están
las katanas, los cuchillos, los coches, las pistolas, extrañas
armas orientales, antifaces, los trajes de los yakuzas, los
templos y casas japoneses... Todas las escenas huelen a 70´s,
a Bruce Lee, a samurais, a pulp, a pop trash, a cámara
lenta John Woo, a ralentí de Peckimpah, a Seijun Suzuki,
Kurosawa, a Samuel Fuller y a rocknroll. Kill Bill es una casa
de bambú edificada con la mentalidad de Knoxville, Tennesse,
ciudad natal de Mr. Tarantino y muchas horas en un videoclub
fagocitando películas sin parar. No es fácil divertir
y ser buen cineasta y el amigo lo consigue. Algunos pensarán
que esto es entretenimiento barato, a esos les recomendaría
chupar cine de todo tipo. No todo es expresionismo alemán,
neorrealismo italiano, nouvelle vague, cine clásico de
Hollywood o cine sovietico. Que es mucho, por supuesto, y también
debe verse. No confundamos alegatos con críticas. Vivimos
una vez y lo tenemos que pasar de puta madre, no todo va a ser
rictus, reflexión y seriedad. Por último me dejo
la banda sonora, que como siempre merece un hueco en la colección
del amante de la buena música. Luego sale el Tarantino
Connection y tenemos al pesao de turno
dándonos la turria con la música de Pulp Fiction
y Reservoir Dogs, ya sabemos lo que hay. Pero de nuevo todas
las canciones están escogidas con mucho gusto y mucho
amor. No tenemos ningún grupo superventas que ha hecho
el temita de rigor para la película. Tenemos de todo
y todo bueno: Nancy Sinatra, Ike Turner, Charlie Feathers, RZA,
Al Hirt Jazz Tune, Isaac Hayes, Quincy Jones, Luis Bacalov,
Bernard Herrmann, Ennio Morricone o el maravilloso grupo de
rocknroll de chicas niponas, “con pelotas” también
ellas, The 5,6,7,8´s que aparecen tocando salvajemente
en “The house of the blue leaves”. Aquí acaba
mi rastrero, asqueroso y defecante circunloquio, sin desvelar
más sobre escenas concretas de la película o giros
argumentales, que reservo porque sino me mata Schizo, que odia
que le cuenten las pelis, y muchos más querrían
mi cabeza cual Alfredo García. La semana que viene toca
Intolerable Cruelty de los hermanitos Coen. Vi el trailer y
tiene un aspecto muy sano para la cartelera. ¡¡Ah!!
Antes de juicios y condenas: no se con qué nombres rebautizarán
los dobladores hispanos a los personajes o al escuadrón
de las víboras mortales, a veces se les va la mano, os
lo cuento como los escuché en un pútrido cine
anglosajón. Espero que no desvirtúen en demasía
el guión original, tan solo una cosa más: ¡¡¡Id
al cine en cuanto la estrenen, jodidas perras!!! |
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| Aleister |
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