AQUÍ HUELE A MUERTO. GENERACIÓN ZOMBIE “NIGHT OF LIVING DEAD TRILOGY”
 
"Cuando el infierno esté lleno, los muertos caminarán sobre la tierra"
“Levanta la piedra, que voy con el palo”

Nosotros, personas audiovisuales, como los cursos CEAC, tenemos la suerte o desgracia de compartir iconos generacionales concretos, elementos culturales colectivos que a todos nos mueven la barriguita, nos susurran al oído y, quizá a los más recios (y apolíneos, a la sazón- que ganas tenía de poner esto) íberos simplemente les suena… el caso: que no escapa ni Dios, ¿a que? Pues en este caso al concepto de Zombies… por que sí amigos, somos la segunda Generación Zombie, y por debajo de nosotros y llena de química, zurrupia y desequilibrios emocionales se acerca una tercera, y sólo ella es culpable, ella y nada más que ella, del doloroso parto del artículo, indeterminado, como todos los de Space, que Kanuto “El Montaraz” y la puerca Ubérrima Svinia os dedicamos con el corazón sonriente y las enaguas empapadas.

Pues culpa es de estos mostrencos consolados de la tercera generación zombie-onanista que se halla reeditado la épica “ZOMBIE” (Dawn of the dead), del patriarca genérico George Romero, y ha sido recordar aquellas escenas, aquellas mierdas en nuestros infantiles calzones de nuestros primeros contactos con el tema Zombie (personalmente con “Nueva York bajo el ataque de los Zombies”, a la ruda edad de 6 años) lo que nos ha provocado sordos espasmos de admiración sado-maníaca, cuyo resultado además de ciertos residuos de poca consistencia y mucho asquito ha sido el homenaje a una de las más grandes trilogías que ha parido padre:

Y es que cojones, de entre todos los terroríficos monstruos tratados en el cine, tenemos una inevitable predilección por los Zombies (¿verdad cochinas?). Por varias razones además, comunes tanto al barbudo como a la que menstrúa: carácter apocalíptico, de destrucción de la humanidad, el caos absoluto (y es que uno de vez en cuando es muy "Mr Snoid", más de vez que de cuando, por suerte para la casa Heineken) que encierran siempre las películas que tratan sobre estos inquietos muertos o quizá sea debido a ese carácter tan borreguil, ridículo y a la vez aterrador que provoca la visión en el televisor de seres demacrados, de nivel mental cero, representantes máximos del género bobo, del dame pan y dime tonto, que lo único que les mueve es comer carne humana y pulular por la tierra sin orden ni concierto. Sea como fuere, lo que no tienen discusión es que dentro del mundo Zombie hay un nombre, una película y sus dos secuelas que son como el cabrón del padrenuestro, con su Radio Edit y su Dance Remix, que conformaron el universo Zombie más completo que se haya hecho jamais de la vie, aprovechando todos y cada uno de los momentos de sus films para tratar de entretenernos, asquearnos, asustarnos, hacer crítica social y sobre todo buen cine. Señores vivos y Señoras de anchas espaldas y torneadas pantorrillas, con Ustedes: THE NIGHT OF LIVING DEAD TRILOGY.

THE NIGHT OF LIVING DEAD
Director: GEORGE A ROMERO
Guión: JOHN A RUSSO
Historia: GEORGE A ROMERO
Productor: RUSSELL W STREINER, KARL HARDMAN
1968.

Judith O Dea: BARBARA
Duane Jones: BEN
Karl Hardman: HARRY COOPER
Keith Wayne: TOM
Judith Ridley: JUDY
Marilyn Eastman: HELEN COOPER
Russell Streiner: JOHNNY
Kyra Schon: KAREN

Pues si niños, por que si las Huestes del Káiser parieron la Europa moderna en el 14 y la Bomba atolómica del Imperio del Hoola Hop le dio el par de hostias en el culo, con el terror moderno está película haría las veces de Klaus con bayoneta, con “La Matanza de Texas” como bomba de la risa (venga, ahora a discutírnoslo, cabrones), para otros es simplemente una obra maestra pero de lo que no cabe duda es que La Noche de los Muertos Vivientes es un claro ejemplo donde la imaginación y el buen hacer siempre serán más importantes que la pasta a la hora de hacer una gran película: la nouvelle vague de la casquería.

El filme, a pesar de la escasa complejidad a priori de la trama, encierra multitud de guiños y, por que no, ataques frontales a la sociedad y sus habitantes (negados siempre por los creadores, aunque utilizados en las secuelas), que, de simples, son cojonudos y llegan tanto al leñador como al velludo urbanita, sin dejarse a la adolescente Koreana: por ello mismo también son enteramente disfrutables para aquellos que no quieran ver más allá que una horror movie, ahí esta el tema, si lo pillas bien sinon, Peres. Esta tónica, mantenida y potenciada en las dos secuelas se basa en un general desdén por la sociedad occidental en general, el grupo humano en particular y, en esta primera película, por la institución familiar en concreto, esa cosa que tiene hijos, gasta perras y vive dentro de casas.

Tomando como referencia más significativa el libro SOY LEYENDA (Richard Matheson, guionista entre otras de "el increíble hombre menguante" y "el diablo sobre ruedas"), George Romero y sus colaboradores se fueron de ronda y nos regalaron una de las piezas fundamentales del cine popular, al margen (y al pie de página también) de etiquetas.

Sencillo como una bisagra: debido a unas radiaciones de esa peazo de carrera espacial de la epoca aquella del proyecto Apollo, los muertos comienzan a salir de sus tumbas con el único propósito de alimentarse de carne de persona americana sin necesidad de pasarla por la sartén. Así el planeta se va llenando de tan entrañables seres movidos por la gula ya que van incorporando nuevos adeptos a través de sus mordeduras, bocas sanas señora.

Con este negro panorama de fondo, la película narra como un par de hermanos testigos de Jehová (o casi) se van a ver la tumba de la mama y resulta que en vez de venderles flores se comen a uno de ellos y a la otra la dejan tarumba: tras huir con la gracia y la resolución de las bailarinas heroinómanas la lectora de Atalaya superviviente se va encontrado con una serie de seres de diversa índole que coinciden en su huida en una destartalada barraca en medio de la nada, una verdadera barraca destroyer: sus peripecias en pro de la supervivencia marcaran el resto de la película.

Y entre la recua de seres está Ben, negro recio que asume neanderthal(o cual)mente el liderazgo del grupo, Bárbara, la que se quedo boba al ser perseguida de cerca por un zombie, que no le dio por culo pero se machaco a su hermano gafudo, Judy y Tom, pareja de adolescentes con retraso o asi, a la altura de un caniche en cuidado físico y complejidad de comportamiento y el matrimonio Cooper, con Helen, la megamadre de anuncio de aspiradoras que con el transcurso de la acción va descubriendo además una resignada tirria cálidamente familiar respecto a su calvo, cabezón, inseguro, persona-de-orden marido, Harry, capullete que lo único que le importa es salvar su culo sin importarle el de los demás: entre ambos se las apañaron para parir a una pre-puber herida por la mordedura de un Zombie, a la que tienen tirada en una tabla de planchar, como un cacho de tocino, el 90% de la acción.

Y aquí es donde esta la miga: la choza se convierte en un micro universo con una serie de seres en situación límite, en la que los valores sociales cristaos pugnan con el barbarismo de tercera propio del ser humano en estado natural, y en este cazo bullente se disuelve cual pastilla de avecrem la sólida, papista y amiga de la Ford familia Nuclear (no policial) americana: tras sacudir una serie de garrotazos a los primeros absurdos, despistados, asistemáticos Zombies, comienzan los enfrentamientos continuos entre Ben y Harry (machos dominantes) por el liderazgo del grupo en torno a dos posibilidades de salvación: según Ben (negro, soltero= persona peligrosa) han de quedarse en la parte de arriba de la casa y luchar por escapar mientras que Harry (blanco, casado = cagado y egoísta) propone que vayan al sótano a esconderse hasta que alguien pueda venir a rescatarlos, la colgada y los novios retrasados babean mirando y se acaban arrimando al que mas grita y mas pelo tiene: Ben, que es el hombre resoluto, el caudillo primigenio, el Capotan Trueno de la sociedad de consumo: con esta pugna en el interior la casa se ve progresivamente sitiada por hordas de malolientes cadáveres con una gula desaforada y una deliciosa cadencia al moverse.

Tras las primeras pugnas, aquellos restos que aun quedan de conveniencia y sistema social hacen que Harry y Ben y con ellos todos los seres hagan fuerza común para hacer de la casa un fortín e intentar escapar con una camióneta. La muerte en este (chapucero) intento de escapada de Tom y Judy, los bellos héroes de instituto cuyas tripas acaban siendo públicamente roídas por los yonkis, dispara la tensión, arde troya y los hominidos se lían a garrotazos, disolviendo todo resto de enlaces sociales: la institución familiar en concreto recibe el golpe mortal cuando la pequeña Cooper, la de la tabla de planchar, completa su conversión en no-muerta y se carga a la mamá. En la parte de arriba, el puchero sigue cociendo con Ben que, harto ya de Harry, le mata de un balazo mientras Bárbara es comida por su propio hermano. Ante esta situación, Ben decide esconderse en el sótano, total, ya no es el macho dominante de ninguna manada.

Con este anticlímax parece que la acción ha concluido, de una manera curiosa ya que el aparente héroe se ha salvado sacudiéndose imperceptiblemente a sus compañeros de travesía y adoptando al final el plan del anti héroe; sin embargo esta película es puta, mas que Rita: en las campas imperiales se han organizado cacerías de Zombies por parte del ejército y voluntarios con el carnet del NRA en toda regla.

Uno de esos grupos llega hasta la casa donde se oculta el negrito, que muere de un disparo en la cabeza al ser confundido con un Zombie.

Todos cascan: la película es un reflejo en toda regla de los diversos grados de estupidez humana: en un momento de máxima tensión, una situación límite como pocas, los personajes no atienden a racionalidades. Ben se erige líder del grupo en un golpe de estado y obliga a todos los demás a llevar a cabo su plan de salvación (siendo lo más irónico de todo que al final es la idea del Sr Cooper la que le salva momentáneamente el pellejo), algo que a Harry le pone de más mala hostia que todos los zombies juntos, viéndose que por encima del interés común prima el ego y el ismo, tanto así Harry muere a manos de Ben.

Cabe destacar también las diversas interpretaciones que se le han dado a ciertos hechos de la película que bien convienen señalar, teniendo también muy en cuenta el año en el cual nos encontramos, 1968, y todo lo que ello conlleva. Según leímos en "La noche de los muertos vivientes" (Borja Crespo.-Ed Midons), en el único momento de todo el metraje en el cual no discuten es cuando están viendo la tele. No sabemos si esta situación fue o no pensada por los guionistas, pero es un reflejo fidedigno de la sociedad del cómprame, que yo te vendo y la TV, su profeta.

Otro de los detalles curiosos son los supuestos ataques a la familia: El matrimonio Cooper no es ni mucho menos un camino de rosas, siendo una unión destruida y altamente contaminada. Unido a ello está el hecho de que la niña convertida ya en Zombie mate a su madre y de que Bárbara sea devorada por su hermano. La familia nuclear es la célula (obviamente cancerígena) de la sociedad moderna..., Siniestro Total decían algo de esto, creo. Los responsables de la película niegan todo esto, y en su derecho están, pero es difícil obviar la claridad de estas implicaciones, sin necesidad de estudiar ingeniería.

Como colofón humorístico y optimista de nuestro futuro, esas cacerías circenses donde se disfruta disparando, "matando", con unas buenas birras en el cuerpo y con una ferocidad inusitada: en la escena de la batida anti-zombies los otrora terribles seres caníbales del no mundo se ven reducidos a ciervos borrachos con la pata quebrada, cayendo a puñados ante los tiros de los que de verdad dan miedo: los bigotudos ciudadanos del Imperio Playskool.

En lo referente a la película en si, cabe destacar su blanco y negro (aunque se rodase así por cuestión monetaria, no por estética) que le da una mayor profundidad, su carácter realista con la inclusión de los noticiarios televisivos, el clima insano y claustrofóbico que hay en la casa, metáfora de una claustrofobia MUNDIAL, la tensión, fruto de la inexorabilidad de la situación (el síndrome del there is no place to hide) se puede masticar y esa broma pesada que es el final, humor negro absoluto, con la muerte del Idem.

Lo dicho, la madre del cordero.

DAWN OF DEAD
Director: GEORGE A ROMERO
Guión: GEORGE ROMERO
Historia: ORIGINAL
Productor: RICHARD RUBINSTEIN
Perrinas de: DARIO ARGENTO
1978

David Emge: STEPHEN ANDREWS
Ken Foree: PETER WASHINGTON
Scott H. Reiniger: ROGER De MARCO
Gayleen Ross: FRANCINE PARKER

Y pasan diez añitos, vienen los colores (de la mano de las perras de Darío Argento y su productora Goblin, glorioso Héroe de la Italia de los 70 de la mano de Sergio Leone y Aldo Moro) y la historia se retoma y recobra impulso en una película quizá menos íntima (sin dejar de serlo), pero si más masiva (el presupuesto se ha multiplicado por 10), más apocalíptica e igual de inexorable que la anterior, pero con otras magnitudes:

Si en la primera había que romper la célula menor del País del Ketchup, la familia de corbata él y plancha ella, en esta se trata de la crónica de la destrucción de la siguiente escala de magnitudes del sistema, las ciudades en que esas familias viven y los Malls en que compran las dichas corbatas y planchas: se nos narra la ruina de la sociedad de mercado, como quién dice, el fin de occidente.

¿Que me sobrecoge más del relato de este hundimiento?, su ritmo lento, pero imparable, como la disolución de un Alka Seltzer en agüita caliente, los mismos tentetiesos caníbales de la primera parte, esta vez con un estiloso tinte cerúleo en la faz, se encargan ellos solos con su tambaleo y su darle al palillo de fumarse el cinturón del noroeste del Reino del Frishbee y amerendarse después su sistema de consumo.

Con este planteamiento tan bonito, tan setentero y tan italiano, con toda esa raíz original pero sin oler tanto a Tenneesse (aunque ambas fueron rodadas en Pennsylvania), George Romero se encarga de apuntarse otro clásico irrepetible, en la que tantos han definido como la mejor película de muertos vivientes de todos los tiempos (dos décimas por encima de “Juan Pablo, el Hombre”).

Y es que los Zombies ya son legión y no hay quien pare ya la epidemia. Las colmenas de niggers de las urbes del este se petan de Zombies envueltos en periódicos como capullos de gusanos de seda, o quizá bocadillos de mortadela. En lo más atroz de la crisis la sociedad urbana se diluye al ser incapaz de tomar acciones resolutas, quedando sólo pequeñas células de resistencia que se desgajan de un medio que se muere y se come a si mismo: Huyendo del horror en el asfalto, dos SWAT, una periodista y su novio piloto deciden huir en helicóptero dios sabe donde, por que la cosa está bien malita. Y si la familia se refugio en su templo, la casita, ¿cual es el templo donde se reune la grana de la sociedad urbana? Pues el Carreful, y allí van los seres, con una nueva versión de negrata resoluto, el triple de quemado que el anterior, una pareja de funcionarillos vagos y jediendo a Nepote y un vaquero de metrópoli al que la cabeza le humea al mismo ritmo que la escopeta.

Su anterior solaz es ahora su tumba y elegido es pues para el descanso en la huida un Centro Comercial lleno de Zombies por todos los lados. Deciden quedarse una temporada ante las ventajas que propone el lugar, donde hay de todo lo que puedas imaginar y gratis. Así, los 4 ocultos en una pequeña habitación que da al tejado, van dejando fuera de combate a Zombies como cosa de risa, pues de día y en vaqueros parecen el triple de bobos, consiguiendo finalmente que el Centro Comercial quede para ellos solos y convirtiéndolo en su paraíso particular.

Pero no dura el tema y tras descabellar a un harekrishna, dos cajeras y tres leñadores un grupo de Hell Angels con aspecto de futbolistas alemanes del mundial de Argentina decide saquear el local, dejando entrar a todos los zombarras que se apilaban en las puertas del Mall esperando a que llegaran los 8 días de oro.

Al funcionario se le afloja el gatillo y se lía a tiros con los Sthielikes y Rummenighes de cuero tachonado, en un intento de proteger su territorio ante la entrada del enemego, provocando el caos absoluto. Con el Hillbillie urbano ejecutado a manos de su amigo debido a su próxima conversión en un comecarne al ser mordido en la pierna, el piloto-funcionario convertido ya en Zombie en la incursión contra los moteros y llevando a los demás muertos de careto azul al escondrijo de su novia y el Negro SWAT, estos deciden escapar con el helicoptero: huida hacia delante, fundido en negro (justo después de que casi se funda a si mismo).

En esta maravillosa segunda parte, Romero nos vuelve mucho más agresivo en todos los aspectos aunque sin el factor sorpresa de la primera, con miles de escenas históricas mamasitas de la conversión en clásico de la cinta.

Eligiéndolas a la buena Dios, una de ellas es que será de las pocas películas en las cuales dentro del grupo de protagonistas se rompe el clásico de las películas de tensión y aislamiento ni hay un traidor, ni el típico "malvado" haciendo putadas innecesarias y que acaba jodiéndolo todo. La desastrosa convivencia entre el grupo de la primera parte da paso a un buen rollo, amistad y organización por salvar el culo en esta segunda, lo cual no deja de ser curioso y difícil de encontrar en el cine: a pesar de todo hay un desencanto sutil en el líder del grupo que demuestra que, aun seleccionando lo mejor de ella misma, la humanidad esta tan sodomizada como cualquier checa después de caer el muro.

La crítica social en este caso es mucho más directa, potenciando la semilla de la misma de la primera película al calorcito del horror y pesimismo que inunda, con gran placer para todo Spacerockero que se precie, la cultura setentera (yankee, como todas las culturas del 49 para aca), toda ella cagada por el paro que hacen los moritos al subir el precio de la Gasollina y los dolores que les hacen los chinos sin dientes en las batallas, incidiendo en la estupidez y egoísmo humano. Ahí tenemos por ejemplo a los moteros, que se toman todo como un jodido juego, arriesgando su vida y la de los demás de una forma absurda y aleatoria, a la vez de disfrutar ejerciendo la violencia sin sentido, al más puro estilo de los merodeadores de las arenas: nómadas outlayers para el niño y la niña… pero es el puñetazo que se le da a la sociedad de consumo la base fundamental de la historia.

La elección del centro comercial no es gratuita, y el mismo aun lo puedes visitar en Monroeville (Pennsylvania); propiedad de unos ameguitos de Romero, una de las anécdotas más curiosas del lugar es la música ambiental, grabada en directo por que el equipo de rodaje no tenía ni puta idea de cómo se desconectaba cuando saltaba automáticamente por las mañanas; en cuanto a lo fílmico, decir además de lo cagado unos párrafos más atrás, que allí vemos a los Zombies ir de tiendas como idiotas ("este era un lugar muy importante en sus vidas"), en plan borrego: el centro comercial como templo de la vida actual, en el que vivos y no-muertos despliegan cada cual sus mejores armas: los primeros la astucia y la capacidad de organización, los segundos su cabezonería irracional, su número masivo, su pegajosa mortandad a paso de carreta, en definitiva, tooooooodo el tiempo del mundo de su parte y con la mayor de las paciencias que se puedan concebir. Tampoco faltarán los defectos de cada grupo, con los vivos llevándose relojes, anillos o incluso dinero al más puro estilo disturbios en Nicaragua en un momento en el cual su valor es más que discutible (siendo el dinero el que precipita el final, ya que el piloto dispara contra los motoristas justo cuando los ve cargando con el dinero de la caja "ese dinero es mío"). El apego a lo material en una situación donde no queda claro el sentido de unos dólares en la situación en la que se encuentran, llegando a un tiroteo entre humanos que los Zombies aprovechan para almorzar con los caídos y despistados

¿Quién es más bruto?

Da caquita también el comienzo de la película en la cual podemos ver como dos tertulianos, a la altura de cualquiera de los que vemos en los programas de nuestra bendita televisión, discuten sobre el tema Zombie a grito pelado, en un grado de engorilamiento supino mientras la verdad, the real problem, estaba ahí fuera. Vuelve a ponerse de manifiesto la ausencia de comunicación, la necesidad del hombre por tener la razón por encima de todo aunque esas "razones" no tengan ni valor ni aporten soluciones.

No falta el humor, que Romero añade a esta entrega, elemento absolutamente ausente de la anterior: los Zombies son terribles a un tiempo risibles a otro (los terribles Italianos desarrollarían esta faceta hasta el paroxismo a partir de esta fecha): destaca la escena en la cual los Bundesmoteros hacen una pelea de tartas con los estúpidos Zombies creando una situación realmente original, absurda e hilarante, rompiendo el contexto en que se incluye.

Destacable por ultimo que, aunque el final parece menos negro, es el negro, de nuevo quien se encarga de hacerlo aun peor, pues quedaran dos seres en pie pero sin ninguna esperanza: el mundo lleno de Zombies, el combustible acabándose (es decir, la sociedad tecnológica se va tomar por culo) y sin existir ningún lugar donde huir: los tentetiesos de la risa han ganado a los puntos y la humanidade se retira a agujeros profundos, a seguir dándose por culo, como si fueran todos frailes. ¡que bonito es el Apocalipsis! No olvidar de todos modos que Romero tenía escrito un final diferente que, pena penita PENA!!! Fue cambiando en el último instante: en él, el negro se apiola a si mismo con la pistola cuando consigue hacer subir a Fran (la funcionaria) a la azotea, en lugar de cambiar de opinión; ésta, una vez arriba, se da cuenta que que hostias pinta ella sóla en el mismo y se hace decapitar por las hélices del helicóptero, acabando la película con la imagen del mismo en el momento de quedarse sin combustible en la azotea… más Romeriano y más del gusto de nosotros, que siempre llevamos el mal en nuestros corazones: una verdadera pena.

DAY OF DEAD
Director: GEORGE A ROMERO
Guión: GEORGE A ROMERO
Historia: ORIGINAL
Productor: DARIO ARGENTO
1985

Lori Cardille... SARAH
Terry Alexander .... JOHN
Joseph Pilato .... CAPITÁN RHODES
Jarlath Conroy .... WILLIAM McDERMONT
Anthony Dileo Jr. .... SOLDADO MIGUEL SALAZAR
Richard Liberty .... DR. LOGAN
Sherman Howard .... BUD, THE ZOMBIE

Tercera y última parte de la trilogía, en la que Italia reina definitivamente en estética y en perramen y el poder evocador de las dos primeras se hace caquita en las bragas. No por ello deja de ser una buena película de terror, con las generosas dosis de apochalipsys sindrome requeridas por el vil populacho (del que formamos parte casi de rebote, como miembros repescados, de exigüo tamaño).

Los Italianos llevan para esta época cierta ventaja en la carrera zombal sobre YanKilandia, y la influencia de mil y un títulos aparecidos entre el 1978 y 1985, a medio camino entre La Isla del Dr Moreau, las influencias de los dos clásicos y “Que viene el Divorcio” de Mary Ann Ozores (en cuanto a calidad del humor desplegado), pesan más que los cojones de Marichalar (ese hombre).

Con una primera escena mezcla de la Guerra RusoAfgana, las calles de Madrid en el 23 F y de destino de turismo sexual post Nuclear, somos testigos del mundo tras la victoria aplastante de los Zombies: las imágenes de la ciudad completamente devastada, olvidada y totalmente muerta provocan la angustia de la novicia, el canguelo del economista y la sonrisa espúrea del pancartista y/o antisocial, que viene a ser lo mismo: a la llamada de los megáfonos de una patrulla de rastreo científico militar sólo contesta el rey de las calles: el muerto que camina…

Por que cerrando algo en falsillo el telón, Romero & Boys nos presentan en esta última entrega la crónica de la derrota definitiva de la Galicia Humanidade a través de la caída de su último bastión, la destrucción del elemento que está en la cúspide del sistema previamente borrado del mapa en las dos entregas que corren detrás de esta: el complejo científico-militar.

Pues en un mundo que llevaba 30 años obsesionada con sobrevivirse a si mismo, cegada con crear sistemas de supervivencia imposible para la destrucción que sólo el puede provocar, es en las células aisladas creadas a tal extremo donde se extingue definitivamente la llama del oeste con perras. La acción se desarrolla en un complejo militar en el cual conviven científicos, militares, un negro y un yonki, fontanero y lampista respectivamente, que siempre hacen falta. El hecho de que haya militares da por hecho que la estupidez va a estar más que presente y así se demuestra durante todo el metraje creándose dos grupos: los de uniforme verde por un lado y los curritas y científicos por otro, ambos firmemente unidos por la zoquetería y el mongolismo propio de cada gremio: no hay vuelta de hoja.

La cosa se resume en las típicas pugnas de sidrería de que si yo soy mas guapo, yo salto más, que si me la follo yo, que si no te sale barba so mariquita, todo ello con sendos madmans a cual más opuesto: el científico tronado y el militar poseído por Mussolinni. En ese viciado ambiente subterráneo de tontería supina sendos madmans comparten un equilibrio muy precario, al depender los militares de las soluciones científicas y los segundos de las ametralletas de los poco aseados y siempre pitudos defensores del sistema.

A medio camino los curretas, que tal como hoy sólo piensan en privar y pasar el rato trabajando lo menos posible, lo que los convierte en los personajes más interesantes de la película: destaca el negro, que tras la heroicidad de los negros anteriores en esta parte se ha retirado de la lucha, se limita a enclaustrarse en una autocaravana, como tantos holandeses, siendo su pasividad el símbolo de que lo mejor de la raza humana ha tirado la toalla. De hecho en la escena que transcurre dentro del miniparaiso de ese negro John con aires de follador de extrarradio aparece contundente la nostalgia de un mundo perdido, pues lo que hay en la base no es ya humanidad defendiendo su sistema: este ha muerto, lo que queda son perros rabiosos y/o mongolizados acabando unos con otros con mordiscos sin fuerza y humor cuartelero.

Pues es precisamente esto lo que le resta puntos a la película, además de la pobre interpretación de la mayoría de los actores, el humor de tercera que se despliega en torno a las monerías del Zombie simpático y las zascandiladas del Doctor Bobo: quizá por eso fue prohibida en Alemania, Finlandia y Noruega.

El dicho Dotor, aprendiz de Mengele que trabaja con zombies convencido de que puede llegar a hacer de ellos unos Furbis cualquiera y convertirlos en seres inofensivos con los que podamos convivir y estudiar el BUP, tiene en su laboratorio, además de trozos de Zombie a los que enseña a tocar la armónica y batir claras, a BUB (el Zombie simpático, la madre que lo parió), un Zombie de militar muerto al que pretende hacer recuperar la conciencia, a base de walkman, libros de Stephen King y pruebas nivel cobaya

Por otro lado los soldaten der deutschland, que hasta cuando andan cogiendo a Zombies para las chuscas del medicucho sólo piensan en follar y en ver quien la tiene más grande, encajan por esta desconcentración bajas catastróficas, creciendo la tensión hasta que el oficial maloso toma el poder en plan pusch de la cervecería e impone el código de sus santos cojones: los Zombies mientras tanto, siguen aporreando la puerta en el exterior, como tantos aficionados en la ciudad deportiva del Real Madride.

Con una mujer en medio que tiene la desgracia de ser la única que piensa y a la vez el objeto húmedo de persecución de cada uno de todos los churros, el Jefe de los militares rabioso perdido mata al científico Turuleta y Bub el zombie saltimbanqui no tarda mucho en dar un pasito para pasar de zombi ululante a humanoide pistolero, matando a tiros al Mussolinni ochentero en venganza por la muerte de su "papaito". Curiosa lectura se puede hacer de todo esto: La acción más importante que hace el Zombie más cercano al ser humano es recordar el manejo de las armas como militar y llevarse a alguien al otro barrio, no movido ya por el ansia de comer carne, si no por algo tan cristiano como la venganza. Es una de las escenas más desesperanzadoras para la raza a la cual representamos. Muy Sexpistoliano todo: No Future baby.

El final es de una truculencia exquisita, con los Zombies ocupando el complejo y dándose un "beggar's banquet" con la tropa, escapando la científico y los curretas en helicóptero a una isla desierta, aunque esto no queda del todo muy claro si es un sueño o realidad.

Y de un tiro en nuestro baboso cerebro enterramos este humilde, sentido y bravido homenaje a una de nuestras trilogías favoritas del celuloide, deseando, como deseábamos de pequeñitos, que si algún día todo lo visto llega a convertirse en realidad, estar aquí para verlo, por que siempre es bonito ver como se rompe el planeta, más si la rompición se produce a paso de carreta, oh! Ah!

Space se Despide de vosotros una vez más tras el coñazo suministrado, amenazando con un pronto regreso a la perniciosa, por recurrente, tontuna pasajera.

Besitos de amor de los muy vuestros

PD: que pereza y que horror hablar de los remakes de 1990y 2004!!!!!!!!!! Aaargh!!!!!! Decir únicamente que, sin abandonar el entretenimiento que puedan ofrecer, son en general más simplonas, más superficiales y más bakalaeras que las originales, como casi todo que se refríe de Bush padre para aca, Besitos!

 
Svinia y Kanuto