JAIME GONZALO (rUTA 66)
 

En Space Rock Heaters las cosas surgen y punto. Hace poco me entrevistaban para un medio en el cual hago artículos semanales de Rock. En la introducción se referían a mi como “Una de las personas que más sabe de Rock y Blues de España”. No se vosotros pero a mi las flores no me gustan y menos si son de plástico. Ante tamaña boutade y giliflautada, a parte de la mala ostia que se me puso, me vino a la cabeza Jaime Gonzalo. Si un humilde mancha hojas como yo supiese y escribiese un 5% de lo que hace este señor me daría por satisfecho. Con esto, me decidií a mandarle un pequeño cuestionario para que nos hablara de la nueva etapa del Ruta, de sus calentitas publicaciones y, por supuesto, de Rock.

Cómo te encuentras?
Bien, asumiendo lo que hay e intentando superar que llevo ya casi año y medio luchando desde el accidente.

¿Cómo ves la nueva etapa Ruta? Supongo que después de tantos años será como un nuevo chute de ilusión.
Pues si, ilusiona, aunque sólo sea por cambiar de aires despues de 23 años. Todavía es pronto para saber o decir nada, pero confio en que en su nueva etapa la revista irá cobrando forma y afirmando esa personalidad que, esperemos, no pierda nunca.

A mi modo de ver daba la sensación que el anterior Ruta se encontraba en una especie de bucle, como ausente y poco comunicativo
Esa es nuestra manera de ser, introvertidos, austeros. No nos va lo mundano, al menos a mi. Yo no diría que fuésemos ausentes, sino que íbamos a lo nuestro, esto es escribir, informar, opinar. En cuanto a la comunicación, no puedo negar que somos algo herméticos. En cualquier caso, lo unico que cuenta es que el lector se sienta estimulado por lo que hacemos.

En los pocos números nuevos lo que si se aprecia que es más abierta, no ya sólo de contenidos, pero si es menos densa y áspera, más accesible.
Eso es lo que se pretende, que sea más accesible, y no unicamente un tratado enciclopedico para ratones de biblioteca. Por otro lado, tal como era antes la revista, en byn, estajanovista, resultaba imposible competir a nivel publicitario, que es donde se mantienen todas las revistas musicales, y no por las ventas de la revista. Ahora mismo nos ocupa ser competitivos, profesionalizarnos en ese aspecto.

Supongo que estarás ilusionado por el libro de la Trapera y el de los Stooges, ambos necesarios. El primero supongo que habrá sido más complejo debido a la cercanía con todo lo que aconteció con la banda.
Ningun libro, si se pretende serio, resulta fácil de escribir. Ambos han sido complejos y en ambos ha habido contacto personal y tragedias personales. La diferencia es que a la Trapera la viví en persona.

Stooges tambián es una de mis bandas fetiche y es ciertamente triste el momento actúal de la banda
No creo que podamos pedirles mas, ni siquiera que lo dejen estar y no lo estropeen. Tienen derecho a sacarle un rendimiento económico a su trabajo y leyenda.

Una de tus peculiaridades a la hora de escribir tus artículos es que te desnudas por completo en muchos de ellos. Hay gente que eso le molesta pero a mi me parece que ahí está la esencia de la música, no es algo que suena, es algo que se vive.
Para mi, la experiencia personal es indisoluble de la escritura, mucho mas importante que la abstracción estética o la valoración objetiva. La música no solo se vive, forma parte de tu vida y la marca en muchos aspectos, especialmente cuando eres joven. No es una condición necesaria involucrarse de ese modo, sino optativa. No la utilizo siempre, sólo cuando surge espontáneamente.

Hace poco comentabas que la música actual la seguías más que nada por motivos la borales. Cúales son los últimos discos de bandas nuevas que te han impresionado a todos los niveles?
Si hablamos del último año, impresionado, ninguna. Claro está, no tengo acceso a todo lo que se hace, pero de un tiempo a esta parte la actualidad cada vez me motiva menos. Sigo descubriendo cosas asombrosas en el pasado, eso si.

¿Cómo recuerdas tus comienzos en el mundo de la música, no sólo escribiendo, si no en el resto de facetas en las que te has entrometido?
Era todo más fresco e inocente, igual de cutre que ahora, con menos arribistas, aunque de estos siempre los han habido. De todos modos, eso forma parte de mi juventud. Y ya se sabe que cuando eres joven el espíritu aventurero te hace ver las cosas de otra manera. Para mi fue un periodo de aprendizaje, y me considero afortunado de haber crecido en los años 60 y 70 y no en los 80 o 90.

Ahora mismo vivimos una saturación importante en España de Festivales de Rock, más ferias de ganado que otra cosa, en cambio no parece que todo esto repercuta en un mayor interés por el rock en general.
Es que una cosa no tiene nada que ver con la otra. Los festivales son pan y circo, y no se hable más. Se venden menos discos pero asiste mas publico a los conciertos, o ciertos conciertos. La experiencia personal, solitaria y reflexiva, no interesa. Se ha creado un mercado artificial de concentraciones multitudinarias donde camuflar la soledad y en las que la música es lo de menos, una excusa. Es como ir de camping pero con drogas y sexo casi asegurados. En los 60 y 70 tampoco eran otra cosa, pero entonces la música si que tenía algo de importancia.

También nos encontramos en un momento musical en el que después de la copia y el reciclaje vuelven todas las bandas de toda la vida, el cine sobrevive de remakes ¿Qué nos espera?
Pues eso, la perpetuación disfrazada de novedad, la institución del rock en su tercera edad como operación económica viable. Nos aguarda lo de siempre, fraude y falsedad, el elogio de la sandez. En eso no hemos cambiado. Estrellas de pega, genios de pacotilla y artistas originales y creativos sumergidos en el anonimato. Y no es que algo tenga que ser anti-popular para ser bueno. Es que no hay mucho donde rascar. A mi, Radiohead, Anthony & the Johnsons o Devendra Banhart me parecen de lo más corriente. Tanto musica como cine se han especializado en hacer aceptable la mediocridad y asimilar todo aquello que pueda ponerla en peligro

 
Kanuto