13 COMICS SIN PIEDAD #2
 
SWAMP THING: UNA BANDADA DE CUERVOS
Alan Moore al guión. Stephen Bissette, John Totleben, Stan Woch, Rick Veicht, Randall y Alcalá al dibujo.
Norma editorial.

Cuando Len Wein y Berni Wrightson crearon a la Cosa del pantano sólo era un monstruo más, un error de la naturaleza, otra encarnación más del hombre del saco. Alan Moore llenó esa carcasa vacía creando a su vez un universo propio y unas maneras narrativas sin las que el Sandman de Neil Gaiman y compañía jamás habría sido posible. Al estilo de un dios regaló su creación y dotó de profundidad a la insulsa continuidad DC. El autor inglés no podía limitarse a colar sus particulares homenajes a los tebeos de la EC, tuvo que aunar la cultura hippie sesentera con el introspectivo horror a la Edgar Allan Poe. En éste cuarto pantanoso volumen recopilatorio con que nos salpican Norma editorial todos estos detalles quedan bien de manifiesto. Desde la historia Fruta Madura con ese personaje típico de la fauna del amor y la paz, presto a probar cualquier sustancia con aspecto psicotrópico que caiga en sus manos.
Dicen que Alan Moore emplea un folio en describir muchas de las viñetas de su obra, agobiando al artista de turno con copiosa información acerca de los aspectos más superficiales en apariencia de su dibujo. Carteles del concierto de los Allman Brothers Band en el Fillmore East, camisetas de Grateful Dead y tebeos de los Freak Brothers conviven con viajes cósmicos a causa de sustancias naturales. Más adelante comenzará con El Hombre del Saco, la más importante saga de este personaje en la que John Costantine, el demonio Etrigan, el Espectro y hasta Batman incorporan su granito de arena. La cosa tendrá su encuentro con la sabiduría pura y afianzará sus lazos con la naturaleza gracias a la comunidad vegetal de El Parlamento de los Árboles, en un corto y bello cuentecito. Tras todo esto se enfrentará con un curioso apocalipsis de sectas, misticismo y gigantescas entidades del mal, mientras Moore desarrolla la interesante relación entre Abby y la Cosa en magistral lección de narración paralela.
Pocas veces tendréis la oportunidad de leer un clásico del cómic moderno como este en una buena edición, que si bien tendrá sus fallos, yo no se los encuentro. Me basta con que no se desencuaderne a la primera lectura como algunos prestigios de Vértigo. Además, ahora que tan de moda están los alegatos antibelicos, en La Danza de los Fantasmas se encuentra uno de los mejores contra las armas de fuego, en que el terror surge de las pistolas y rifles y los cientos de muertos causados a la vez que el terror inunda una laberíntica casa. En suma, un “must have” como dirían los yanquis que como toda la producción Moore se presta a varias relecturas.

HELLBLAZER: TIEMPOS DIFÍCILES
De Brian Azzarello y Richard Corben.
Norma Editorial.

Antes hemos hablado de John Constantine, personaje creado por Alan Moore y tomado prestado por todo un elenco de magníficos guionistas como mi adorado Jamie Delano, Grant Morrison, Garth Ennis o Neil Gaiman. Salido de la Inglaterra de Margaret Thatcher y ex miembro de una cutre banda punk, además de mago ocultista e hijoputa cínico por naturaleza cae en manos del autor de 100 Balas. En su primera visita a la cárcel, ya ha visitado múltiples instituciones mentales en sus regulares vacaciones de la realidad, hace buena la frase: No estoy encerrado aquí con vosotros, vosotros estáis encerrados aquí conmigo. La cárcel se convertirá en una trampa para los reclusos, que a pesar de sus crímenes llegan a dar pena por momentos, y el horror campará a sus anchas. Si anteriores encarnaciones de éste descendiente de una saga inglesa de familiares traicioneros y sucios, optaron unas por convertirlo en un despojo humano, otras en fauna chulesca de pub británico y las menos afortunadas en una auto parodia; Azzarello con su dominio de la jerga del guetto prefiere que sea el resto de coprotagonistas del libro los que describan retazos subjetivos del mago encerrado. Primero un preso entregado a los caprichos sexuales de un enorme negro que cree que Constantine trata de ligarse a su escudo de carne, más tarde el jefazo mafioso de la prisión que adopta a nuestro amigo por su temeridad al encarar a las diferentes facciones carcelarias y en último lugar el encargado de solucionar el terrible lío organizado en la penitenciaría.
Una montaña rusa que atrapa por las pelotas desde la primera viñeta y que aunque no aporte nada al personaje, proporciona toneladas de entretenimiento violento de la clase a la que nos tiene acostumbrados el guionista americano. Evitando los lugares comunes a los que estamos acostumbrados los fieles lectores del personaje con habilidad, Azzarello dosifica los momentos desagradables y el humor para crear un espejo coral, lleno de humanidad en el que reflejar la infernal estancia entre rejas.
No podría ser posible este libro sin la esencial colaboración del experimentado dibujante Richard Corben, autentico oasis entre el triste panorama de imitadores que es el comic americano. Dueño de un estilo propio, plasma el carisma de cada personaje con ese puntillo canalla tan identificable en la mejor época del tebeo para adultos. Lástima que se eche de menos su labor a la paleta de colores pese a la labor interesante de James Sinclair, marcando de gris y azul ese ecosistema carcelario.
Es fácil resaltar la primera parte de la historia como la más original con Constantine tirando de las orejas a musulmanes, skinheads, hispanos y a todo el que se le cruza por delante. Si bien la segunda mitad tiene un sabor a dejá vu con la época Grant Morrison de Hellblazer, ese festival de máscaras que se convierte en festival de instintos y perversiones. Pero detalles como la ceremonia de la ceniza, el duelo dialéctico del final o la plasmación realista de la vida en el trullo hacen de
Tiempos Difíciles una de las indispensables adquisiciones mensuales para todo buen aficionado a la historieta de terror que se precie de serlo, sobretodo en un subgénero tan poco tanteado como el carcelario, más explotado en su equivalente cinematográfico.

Esta semana las recomendaciones son escasas pero jugosas, ya sabéis romped la hucha porque el material reseñado bien lo merece.
Kimota!

 
Schizo