13 COMICS SIN PIEDAD #4
 

ARQ #5 (White Dust)

Planeta. Colección BD
Guión: Andreas
Dibujo: Andreas
4,50 €

Una nueva entrega del complejo y alucinatorio mundo creado por Andreas en ARQ, suele suponer una enorme fuente de dolores de cabeza para el aficionado. Tramas y subtramas que nunca llegan a explicarse en su totalidad, mientras el autor no deja de suministrar información suplementaria que en muchos casos desvían la concentración en la historia principal. Continúan apareciendo de la nada personajes planos, que se unen a las mutaciones de los protagonistas que a veces sufren cambios de personalidad repentinos. A todo este caos narrativo congruente, aunque no lo parezca, con la carrera anterior del dibujante alemán. Aficionado a no resolver los enigmas planteados en sus comics y amante de complicaciones, rompecabezas y esoterismos; en el caso de ARQ no produce resultados demasiado satisfactorios. La sobre explicación del pasado de Montana, Julian, Travis y compañía, les resta personalidad y nos despreocupa de sus destinos, convertidos en meros agentes manipulados.

Mientras que en los pocos números que publicó Norma Editorial de su serie RORK se recreaba en la belleza misma del misterio y jamás descubría la secreta maquinaria que movía los destinos de sus personajes. En este caso la intrigante red tejida con los tres primeros números de ARQ, se rompe al ser conscientes de quien maneja los hilos y el objetivo del juego / investigación. Si algún talento narrativo tiene Andreas, éste se basa en el trabajo duro, perfeccionismo paranoide y reelaboración de sus obras. Como él mismo ha reconocido las tareas artísticas no son su fuerte, su estilo mezcla las líneas de un Bernie Wrightson y la línea clara típica de la bande desineè franco-belga, pero el grado de detalle y trabajo de chino que ofrecen sus ilustraciones es considerable. Si no echad un vistazo a las viñetas que muestran la trasformación de un secuaz de Pascoe Montana al ingerir unas hierbas rojizas en monstruoso animal.

Los lectores ya iniciados en los barrocos mundos de fantasía creados por Andreas saben que la continua revisión de su trabajo es la única fuente para dar con las claves de su trabajo. Razón principal, ésta, del rechazo que despiertan sus incomprensibles y extraños argumentos, llenos de individuos abocetados y acciones parcialmente vistas que impiden llegar a conclusiones razonables sobre qué diablos ha ocurrido realmente.

Lo que parecían un puñado de perdedores caminando desorientados por ARQ, con apuntes a lo Moebius, se convierte en algo semejante a ERASE UNA VEZ LA VIDA dentro de un organismo alienígena. No puedo afirmar sinceramente que me guste el giro que da la historia, demasiado explícito y claro en sus intenciones, contradictorio con la idea que me había hecho del autor. Quizás la palabra que estoy buscando es comercial, dentro de lo completamente anticomercial de un producto como éste.

CATWOMAN: EL LADO OSCURO DE LA CALLE

Norma Editorial
Guión: Ed Brubaker
Dibujo: Darwyn Cooke, Mike Allred y Cameron Stewart
Color: Matt Hollingsworth
12,95 €

Regresa Ed Brubaker, del que recordareis esa gran miniserie para el sello Vértigo que fue “La escena del crimen”, esta vez de la mano de DC y su personaje Catwoman, de sobra conocida por todos desde que Tim Burton la inmortalizase en su segunda y barroca visión de Gotham y sus habitantes. Se encarga mayoritariamente del trabajo artístico Darwyn Cooke, dibujante de moda en los States procedente del campo de la animación, trabajó junto a Paul Dini en Batman: the animated series, un trabajo redondo a mi entender.

Lo que pinta, en un principio como otra inmersión en el Gotham sórdido, estilo Miller-Mazzuchelli, pronto se transforma en deliberado surrealismo en colorines con guiños al género fantástico, variedad monstruo incomprendido, y al de asesinos en serie. La idea, aunque poco original, la acepto como válida, pero el cemento creativo para cohesionar estas más de doscientas páginas está lleno de agujeros. Somos testigos de una sucesión de tópicos, mil veces leídos, recopilados en una especie de catálogo cartoon de la cultura pop de siglos pasados. Personajes sin ningún interés, más planos que un sello, que se comportan de forma previsible, dejándose llevar incomprensiblemente por los acontecimientos.

Quizás si Brubaker hubiese apostado fuerte y pasado del público al que claramente está orientado la historia, el típico lector cejijunto de DC, el resultado sería otro. Especulaciones aparte, encontramos el habitual instrumental narrativo de Brubaker, heredado del cine negro, como el monólogo introspectivo que se torna repetitivo y sobre explica las viñetas en este caso. Personajes atormentados, el detective de la primera historia y la propia Catwoman, cuyo sufrimiento en ningún momento es comprendido por el lector o es mostrado de forma tan convencional y caótica que lo más que consigue es desorientar.

Aunque el mayor desatino es la elección del dibujante, carente de la más mínima comprensión en torno a planificación de viñetas y páginas, que distribuye como celdas de animación planas pendientes de animar. A pesar de que su dominio artístico está fuera de toda duda y cuenta con el genial (lo mejor de todo el libro) trabajo de Matt Hollingsworth, insuficiente por sí solo para aportar entidad a este trabajo. Sin embargo, si te gusta este tipo de dibujo a là cartoon es recomendable, incluso si Cooke no llega a la altura de Mazzucheli (¡qué gran pérdida! Snif). En cuanto a Brubaker, harías mejor en releer La escena del crimen, una obra contada sin pelos en la lengua, como debe ser.

EL CORAZÓN DEL IMPERIO #1

Astiberri
Guión: Bryan Talbot
Dibujo: Bryan Talbot
Color: Bryan Talbot

Después de que esa maravilla del realismo mágico que es “Historia de una Rata Mala” nos dejase a algunos completamente anonadados, el regreso de éste duende inglés sembraba de incertidumbres al que esto escribe. ¿Superará esta nueva incursión en la fantasía sus anteriores trabajos?¿Es posible que el caudal imaginativo de éste autor y afán de superación constante sean de este mundo? La respuesta se encuentra a la vista de todos en este gran tomo, entre su barroquismo, erudito sentido del humor y festival para la vista que son sus páginas. No soy digno de la empresa imposible que es revelar las maravillas que esconde esta impecable edición de “El Corazón del Imperio”, sin duda lo mejor que hasta hoy descansa en las estantería de vuestra librería más próxima. Al igual que sucede con “Watchmen”, “From Hell”, “Las Siete Vidas del Gavilán” y otras grandes obras del cómic, es difícil explicar qué se siente una vez has penetrado en las vísceras de este dragón monumental, tienes que pasar por la experiencia tú mismo. Proclive a las múltiples relecturas y apoyada en un trabajo de documentación y elaboración, al alcance sólo de artesanales maestros del medio, se me antoja esencial para el buen aficionado al comic.

A grandes rasgos, se trata de una segunda parte de las aventuras de Luther Arkwrigth, pendientes de publicación todavía en nuestro país, pero que muy pronto podremos leer. Esta especie de héroe mesiánico, desaparecido en extrañas circunstancias, deja huérfano un imperio, además de a una temperamental hija, coprotagonista del libro. Su decadente madre, la emperatriz maneja a sus súbditos con mano dura, mientras un renacimiento de la razón y el progreso viene a terminar con las supersticiones y abrir los ojos a los pueblos conquistados. Paralelamente, la vida política se desarrolla en el subsuelo entre fieras peleas, veneración al enigmático revolucionario Gabriel Shelley y complots del ejército. Para rizar el rizo, un enviado papal (de gustos y habilidades bastante paganas) con órdenes de hacerse con el poder del Imperio para Roma, amenaza a la familia gobernante; además, prodigios y señales parecen indicar el inminente cumplimiento de una profecía relacionada con dimensiones paralelas.

Imagino que si no has comprendido el argumento en absoluto, si entenderás la complejidad y la riqueza de éste y la ingente cantidad de entretenimiento que ha proporcionado a un servidor. Porque me confieso amante de estas historias crípticas que juegan con el suspense y los nervios del lector, permitidme recomendar desde aquí este fresco imaginativo, sensual y macabro como la adquisición necesaria del mes, sino del año. Editada fabulosamente por Astiberri, el libro incluye notas explicativas, toda clase de fotos y dibujos cargados de referencias estilo Borges, además de pequeñas reseñas-recomendaciones a cargo de Alan Moore, Jeff Smith o Garth Ennis.

A la hora de abordar los aspectos técnicos de la obra, resaltar alguno es complicado. La caracterización de los personajes los hace vivir y respirar ante nuestros ojos, las composiciones e ilustración de Talbot son abigarradas a la vez que claras y fáciles de seguir y hace tiempo que no leía un guión tan extenso sin bajones en los que el aburrimiento no haga mella jamás. Más bien compone una línea ascendente de calidad e interés, que dejará sin aliento a cualquier gourmet de lo bizarro. Si a estas alturas no he logrado convencerte de las bondades de “El Corazón del Imperio”, ya nada lo hará, pero recuerda que te estarás perdiendo probablemente el cómic más histérico, violento, enfermo y rompedor del año y con ese sense of wonder tan reconocible en las obras maestras absolutas. Roba, mata o vende tu cuerpo. Pero hazte con una copia, ya.

GANTZ #4

Glenat
Guión: Oku Hiroya
Dibujo: Oku Hiroya
8,50 €

Ya os he hablado de esta peculiar serie de manga de violencia desatada y humor negro que ahora alcanza su cuarto episodio. De nuevo se repite la situación: varios personajes elegidos al azar son equipados con trajes potenciadores de fuerza y agilidad y armamento high tech. Su misión atrapar y acabar con un tanakense, supuesta entidad alienígena y amenaza de los terráqueos. Y digo supuesto, por la naturaleza surreal e inofensiva que el enemigo tiene en primer momento, comparado con lo agresivos, egoístas y despiadados que resultan todos los personajes humanos de GANTZ, comenzando por el protagonista: Kei. En esta ocasión sus ardores sexuales quedan en un segundo plano primando la atmósfera de terror kafkiano habitual ya en todos los capítulos.

Para los que gusten de los baños de sangre trepidantes (yo soy el primero que me apunto), verán complacidas sus expectativas hasta extremos delirantes: estallidos súbitos de cabezas, cuerpos que se destrozan por dentro, mucosas y globos oculares hechos picadillo y peleas de lo más barriobajero. Ya conocéis la particular sensibilidad de los japoneses para esto del ultragore, todo mostrado con espectacular detalle y nitidez. Ni siquiera una abuelita y su nieto asustado se libran del maltrato físico. Una situación que invita a desinhibir los instintos animales y abandonar las cortesías civilizadas en pro de la supervivencia. Todo en un marco aséptico y realista, con esos fondos diseñados por ordenador de Oku Hiroya. Característica que marcaba otra de las apuestas fuertes de Glenat, DRAGON HEAD, mediante un tratamiento de decorados, objetos y peronajes fotográficamente exactos y comportamientos sacados de EL SEÑOR DE LAS MOSCAS de William Goldman. Un tipo de temática poco explotado en el comic, pero si en el medio cinematográfico con obras como CUBE de Vincenzo Natali. Al igual que aquella, GANTZ puede saborearse como un divertimento terrorífico más o ir un poco más allá y concebirla como amargo retrato de la naturaleza humana y la confusión en la que vive inmerso el individuo moderno. Yo apuesto por lo segundo.

Es curiosa, la exploración que Hiroya hace de la sociedad japonesa, en muchos aspectos extrapolable a cualquiera occidental, dominada por las masas y las opiniones aceptadas, mientras la persona como tal no existe, permanece sumida en ensoñaciones, reprimiendo su auténtica forma de ser. Espejismos de bienestar que esconden un mundo enfermo e indiferente, como esas sombras de vida a las que Ryota intenta pedir auxilio. Pero para ellos es invisible, aunque esté a punto de morir. Incluso los integrantes de GANTZ, tienen dificultad no ya para comunicarse sino para entenderse entre ellos, con un medio empobrecido e hipócrita como el lenguaje hablado. De hecho el lector sólo conoce en profundidad a Kei Kurono del que se representan sus monólogos y pensamientos íntimos, y un poco a Kihimoto y Masaru Kato, miembros de un triángulo que tiene más de sexual que de amistoso.

Una lectura plenamente disfrutable, enmarcada en ese nuevo fántastico virtual, impecable desde el punto gráfico, con kafkianos apuntes sobre la naturaleza humana. Y con diferencia lo mejor que se edita actualmente en el campo del manga; estilo que guste más o menos, no podemos olvidar, ha cambiado nuestra cultura mediática para siempre. Esperemos que la gente de Glenat siga apostando por estas rarezas, que a algunos nos alegran la existencia.

ULTIMATE X MEN # 5 (Retorno a Arma-X 2)

Planeta
Guión: Mark Millar
Dibujo: Adam Kubert
Tinta: Art Thibert
Color: Jung Choi
3,00 €

Mark Millar sigue desarrollando esta nueva vuelta de tuerca al pasado de los mutantes con sus sorprendentes habilidades narrativas. Y aunque “Retorno a Arma-X” pueda sugerir un protagonismo exacerbado de Lobezno, sólo aparece durante unas pocas páginas al comienzo de la historia, acaso todo parece apuntar a un protagonismo más claro en posteriores entregas. La caracterización, algo que siempre he echado de menos en el universo Marvel quizás sea lo que más engancha en esta actualización del universo mutie. La tópica y manida división entre el bien y el mal, tan americana, es obviada por Millar, aportando dosis de credibilidad importantes a la trama, con unos comportamientos diferenciadores y acordes con la gran cantidad de coprotagonistas que se manejan en este número.

Es obvio que el guionista maneja a la perfección el tiempo y el espacio dentro de su particular narración paralela con múltiples focos de interés, que no sería posible por otra parte sin la colaboración de Adam Kubert. Su planificación cinematográfica de las páginas y de la acción, convierte en trepidantes incluso las viñetas románticas (pero no ñoñas) entre la Bestia y Tormenta. El dibujo muy inspirado por el de su padre, tenso y dinámico, simplificado en muchos casos con composiciones claras para la mejor comprensión de los hechos.

Los comodines de esta trama van desde el impactante inicio donde Scott y Logan asaltan sin diplomacia de ninguna clase la guarida de un capo de la mafia rusa; hasta el aterrizaje de un Nick Furia de última generación vestido de Armani en la India para profanar un templo o la llegada de Juggernaut a la mansión mutante destrozando todo a su paso. Como en todo buen serial Millar y su equipo además de ofrecernos toneladas de acción refuerzan la identificación del lector con los personajes creando un interés del que, desde mi punto de vista, la trama, mil veces leida, carece.

El irreal colorido de Jung Choi le proporciona al conjunto un ambiente irreal y de fabulación que le va como anillo al dedo. Una atmósfera que creo que serviría de inspiración al Bryan Singer del film “X-Men 2”, tan encorsetado y aburrido en esta última entrega. Además de aprender que tener unos personajes que rozan lo imposible no obliga a construir diálogos pobres y estúpidos, ni a insultar la inteligencia del espectador.

Un último apunte, a mi juicio este comic-book se les queda pequeño a sus creadores, presos de unos patrones que se esfuerzan por romper en la medida de lo posible. Algo parecido a lo que ocurre con el New X-Men de Grant Morrison pasa aquí. Un caudal de diálogos y caracterización muy creativos, que dan fe del talento de Millar, ahogados por una empresa tan pobre como es remozar a unos personajes tan explotados como lo son el profesor Xavier y sus pupilos.

 
Schizo