MEMORIAS
#1
Katsuhiro Otomo (guión y dibujos). Vibora Comix Novela Gráfica.
Editorial La Cúpula.
La Cúpula nos sorprende éste mes con una necesaria reedición
de ésta recopilación de historias cortas del maestro japonés,
hace tiempo agotada en el mercado español. Para quien conozca
a este creador por sus historias más largas como Akira,
la más popular, Domu – Pesadillas y La
leyenda de madre Sara le sorprenderá un cambio de registro
más cercano a la comicidad, con mensajes fáciles y poco elaborados.
Son entretenimiento puro, conservando aun así todas las pautas
temáticas que han marcado la carrera de Otomo. Su estilo gráfico,
más parecido al cómic occidental que al manga de sus compañeros
nipones, relaja su habitual detallismo para ponerse al servicio
de la caricaturación y el dinamismo sus viñetas. Excepto en
la primera de ellas, que luego serviría para engendrar un
maravilloso cortometraje de animación, las demás historias
recrean parodias de la sociedad, el sistema e incluso la historia
de la humanidad. La Rosa Magnética es su particular homenaje
a la película de Kubrick, 2001 una odisea del espacio, donde
las máquinas que controlan una nave abandonada siguen sirviendo
a sus dueños como si no hubiesen fallecido. El tema predilecto
de Otomo: la máquina contra el hombre, en éste caso unos tipos
son atraídos por el campo magnético de la nave y se ven obligados
a abordarla al pensar que está habitada. Error, ya que a modo
de Hal9000, los robots de mantenimiento no los dejarán escapar,
sucediéndose un festival de imágenes alucinógenas inspiradas
por los recuerdos del antiguo propietario del aparato.
En Hair
nos encontramos con una sociedad perfecta en la que la represión de la
población se sitúa a nivel de la higiene personal. Un hipocondríaco gobierno
utiliza máquinas armadas hasta los dientes a modo de anticuerpos para perseguir
a los llamados “peludos”, individuos que han decidido pasar de la normativa
oficial y dejarse crecer el pelo. Debido a la persecución de éstos vagabundos
por vocación, de largas melenas y ningún hábito de limpieza, se ven obligados a
sobrevivir robando comida en grupo como un organismo en el que cada célula es
un individuo. Gracioso cuentecillo realizado para una sociedad como la
japonesa, dónde el autocontrol y las apariencias son tan importantes. Inocuo en
su confección, aunque con muy mala leche, y conociendo las ideas políticas de
éste creador apasionado de Moebius y el cine más a contra corriente, se me
antoja más bien intencionado. Atentos al homenaje a la cultura hippie
representada por el mejor disco de uno de los grandes grupos de los 60 cuyo
título no se revela al final y yo tampoco lo voy a hacer. Mejor descúbrelo por
ti mismo.
Electric
Bird Land continua con la idea anterior de la sociedad aséptica. Inspirada,
bueno sólo el título, en Jimi Hendrix y Charlie Parker, nos describe a los
guardianes del orden higiénico: unos robots con características ornitológicas
que persiguen a un padre y a su hijo, miembros del movimiento “peludo”,
mientras éstos intentan conseguir comida. El final es de lo más cachondo.
Swing en
Tono Menor, comienza con dos imágenes enimáticas: ultraman y godzilla
pelean en una esquina de la viñeta mientras un símbolo extraño cuelga sobre sus
cabezas. Lo que sigue es una críptica fábula sobre la contaminación en clave de
terror claustrofóbico y humor negro. En mitad de un océano contaminado con una
sustancia pegajosa, que se endurece con el contacto del sol, un naufrago
sobrevive como puede mientras se pregunta dónde están sus compañeros. Mejor no
contar nada más, pues ésta es una de mis historias favoritas de la recopilación
y prefiero no estropearla.
Con la
última historia entramos en territorio realmente bizarro, Crónica del
Planeta Pulpo, está protagonizada por los ingredientes del plato japonés
Sushi. Una sátira histórica donde calamares y pulpos combaten por el control de
una constelación regida por un sol llamado atún. Los planetas tienen nombres
como planeta merluza, planeta congrio o planeta tortilla y todo deriva en un
delirio gastronómico francamente gracioso. Recuerda un poco al episodio de la
rebelión de los espermatozoides de Todo lo que quería saber del sexo y
no se atrevía a preguntar de Woody Allen pero con pescado. Hay que leerlo para
creerlo.
En resumen,
una recopilación muy entretenida apta, no sólo para fans completistas de Otomo,
sino para todo aquel que quiera reírse a gusto con las ocurrencias de éste
personalísimo creador en su vena más anárquica.
BALAS
PERDIDAS #19: ¡CHICAS DESNUDAS EN VIVO!
David Lapham (guión y dibujos). Fuera de Serie. Editorial
La Cúpula.
Otro episodio más de esta gran serie y la última pequeña
obra maestra de Lapham a incorporar directamente en la estantería reservada a
los grandes de la historia del cómic contemporáneo. Su autor sin separarse del
concepto de Balas Perdidas se adentra en el territorio, no virgen, sino
poco explorado del retrato complejo y psicológico de sus personajes a base de
miradas, gestos y pequeñas pinceladas. Continua tejiendo un magnífico tapiz del
escalón más bajo de nuestra sociedad. Ése que cobija y oculta las almas
románticas y torturadas de un puñado de perdedores buscando desesperadamente
una salida del laberinto de drogas, violencia y represión en que se hayan
inmersos. Contemplamos gracias a la mano maestra de Lapham breves instantes, a
modo de polaroids, del curso vital de los protagonistas para encontrarlos
quizás dentro de varios capítulos y continuar en su irremisible caída al vacío
o presenciar una muerte tan inútil como el resto de su existencia.
En ésta
ocasión se nos cuenta de forma fragmentada las desventuras sentimentales de
Amelia, una chica con un comportamiento sexual desordenado y un poco infantil.
El profundo vacío de su mirada es puesta de relieve en varias ocasiones
mientras ella salta de flor en flor, destrozando los corazones de hombres casi
siempre casados. Prefiere, antes que vivir la realidad, ser un recuerdo
“perfecto e inmaculado” en la memoria de sus amantes. Sólo somos conscientes de
su humanidad en las frecuentes charlas que mantiene con su maternal amiga Toni.
Poco a poco se irá hundiendo en su mundo imaginario convirtiéndose en un hada
asocial, incapaz de mantener un empleo corriente. Las dos últimas páginas
cierran con contundencia el relato en la mejor conclusión que he visto hace
tiempo en un cómic. Nada espectacular, no creais, apenas unos primeros planos
del rostro de Amelia y carteles de neón. Lo suficientemente reveladores para
grabar a fuego en nuestra memoria otro perfecto retrato psicológico y desear
fervientemente la aparición del siguiente número de Balas Perdidas.
Si sois observadores y seguís
la serie con avidez, como un servidor, encontrareis un personaje
visto en anteriores episodios realizando un curioso cameo
en ésta historia.
KEN
PARKER #1: LILY Y EL CAZADOR
Giancarlo Berardi (guión), Ivo Milazzo (dibujo). Norma Editorial.
Hubo un tiempo en que el cómic era visto como un vehículo
para el entretenimiento infantil o también como prolongación de novelitas pulp
y western para adultos poco imaginativos. ¡Eh! Espera un momento, me estoy
engañando, esa época aún no ha pasado. En fin, para los nostálgicos de la
viñeta es imposible no adorar todavía la ingenuidad que respira un libro como
KEN ----------. Un oeste, sin mujeres, repleto de héroes machotes que se
obcecan en sobrevivir en una tierra agreste habitada por malvados y salvajes,
indios es lo que encontramos entre sus páginas. Un cazador que aprovisiona al
ejército y la relación que establece con un simpático perrito centran éste
primer número. Personajes planos y estereotipados en una historia más bien
simplona que se ve reforzada con un muy buen dibujo al estilo italiano. Milazzo no es Toppi o Bataglia, pero se defiende bien con
la plumilla. Sólo un pero, hubiese quedado mejor prescindiendo del color. Pese
a todo, una lectura entretenida para un público concienciado previamente de su
simpática ingenuidad.
Si bien lo recomiendo solamente
como ejercicio melancólico ya que después de lo que hicieron Charlier y en
especial Jean Giroud, alias Moebius, con Blueberry, perfecto anti-héroe
de western crepuscular, es imposible referirse al género sin mirar cualquier
producto con recelo.
LUCIFER:
ESCARCEO CON LOS CONDENADOS
Mike Carey (guión), Dean Ormston y Peter Gross (dibujo), Ryan
Kelly (tinta), Daniel Vozzo (color), Duncan Fegredo (portada).
Colección Vértigo. Norma Editorial.
Otro hijo
de la Gran Bretaña, discípulo de Alan Moore, Neil Gaiman y compañía, sorprende
con el enésimo spin-off de The Sandman, demostrando que aun quedan
muchas historias por contar. El guionista Mike Carey es la auténtica estrella
de la película, ya que como a veces ocurre con la parte artística en las
colecciones Vértigo los dibujantes de talento se reservan para atraer como
reclamo desde las estupendas portadas, en este caso, de Duncan Fegredo. Ormston
y Gross hacen lo que pueden con el diseño de personajes pero los rostros y
fondos denotan falta de dedicación a los detalles, debida probablemente a la
extenuante periodicidad de la serie en los USA. Lucifer, como ya ocurriera con
Sandman, está presente más en espíritu que físicamente, lo que otorga más
libertad a sus creadores para contar la historia sin tantas limitaciones con el
universo del Sueño. Terror lleno de diálogo, a veces demasiado teatral, pero
casi siempre atractivo y enigmático en la variante gótica: fantasmas, demonios
y conspiraciones. No es nada que no hallamos visto antes pero desde las
primeras páginas el lector se ve inmerso y atrapado por la prosa de Carey,
devorando el tomo de un tirón. Algunos de sus personajes rozan el terreno del
tópico, por fortuna nunca los protagonistas, cuya vida interior siempre resulta
interesante y sus acciones poco previsibles. Tenemos varias historias que se
complementan. En primer lugar una integrante de la raza de los Lilith, hijos de
la antecesora de Eva y Adán, ni humanos ni demonios, será juzgada por traición
a los suyos. También se retoma el personaje de Elaine Belloc, en su viaje
incorpóreo en busca de su amiga fallecida Mona. Durante el cual aprenderá cosas
sobre su verdadera naturaleza, los peligros de acercarse al infierno sin
protección y lo que significa madurar. La última historia relata la
conspiración que se cuece en el infierno mientras Lucifer crea un mundo
paralelo sin pecado original. Quizás ésta última destaca por presentar a un
condenado, liberado de sus torturas para satisfacer la lujuria de un demonio,
que ascenderá desde su condición de valido hasta el violento final del libro,
con todos las fichas sobre el tablero reunidas en una aristocrática y decadente
fiesta.
Curiosas
ideas salpican éste trabajo como por ejemplo la adicción de los demonios a una
droga sintetizada con el dolor de las almas en pena o el peculiar carácter
despiadado de un patriarca del infierno, observado con naturalidad en un
entorno tan hostil. Por lo demás una más que entretenida historia de raíces
herejes y contenido burlón, plena de violencia y fantasía aterradora.
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