Continuamos
repasando los grandes personajes del cómic, esta vez
en compañía del argentino Horacio Altuna. Nacido
en Córdoba de allende los mares en 1941, no tuvo la
precocidad de otros compañeros de profesión
y no es hasta 1965 cuando comienza a publicar. No le debió
sentar nada mal, porque hasta ahora no ha parado, y sigue.
En Argentina trabajó en la mítica revista El
eternauta, donde había estaba el más famoso
tandem argentino, Alberto Breccia y H.G. Oesterheld, gran
(y malogrado por asesinos) guionista con el que colaboró.
Junto a otro argentino, Carlos Trillo, formó una pareja
que está a la
altura de los geniales autores mencionados. Y en 1982 comenzaron
a llegar a nuestro país sus primeras historias, las
creadas junto a su fiel amigo y guionista Trillo, que no saltó
el charco y la lejanía les impidió continuar
trabajando juntos. El loco Chávez, Las Puertitas del
señor López, Tragaperras o El último
recreo, todas ellas obras necesarias que demuestran la valía
del dúo. Horacio sí cambió de aires y
ese mismo año se vino a España y continuó
haciendo cómics pero ya en solitario, y el talento
no disminuye. Trata los temas que le interesan con cualquier
género, moviéndose siempre con la misma libertad,
sus personajes son muy cercanos porque son reales y gestiona
su profesión porque está harto de tomaduras
de pelo. Altuna retrata la realidad pero llevando muchas veces
a sus personajes a un terreno fantástico donde olvidan
sus pesares. Muchas veces sus mundos futuros nos resultan
familiares, porque aunque haya tecnología avanzada,
los problemas y el asco de los humanoides sigue siendo como
en el presente. No olvidemos que nos puede poner colorados
con bulto en la entrepierna al ver sus cómics de playboy
con esas jóvenes primaverales que van calentando al
personal en sus trabajos más desenfadados, pero con
sus cómics, es más fácil sentir desazón
y desencanto. Si a esas historias sobre la crueldad y las
miserias humanas le añadimos unos fantásticos
referentes que Horacio tiene sin duda, como son el cine clásico,
el rock de los 60 y 70, el jazz, la literatura y los cómics
americanos del siglo XX y tenemos en cuenta su sensibilidad,
capacidad de narración y encuadre, pues tenemos un
cóctel delicioso que se encuentra en su obra, no reseñada
pero sí citada, como se puede, al final de la entrevista.
Y ahora tomemos un matecito con Horacio Altuna.
Como
hemos preguntado más de una vez y para abrir fuego,
qué es el cómic
El cómic para mi, es un medio de expresión fundamental,
a mí me gusta dibujar y me gusta leer y aúno
las dos cosas. Me gusta contar historias en general, aúno
mis inquietudes y mis gustos, y soy un autor de cómic.
Tus inicios en el mundo de la historieta fueron tardíos,
incluso trabajaste en una granja de pollos entre otras cosas
¿no?
Bueno eran otras épocas, en Argentina en la actualidad,
si hay alguna diferencia entre mi generación y la generación
de gente joven chavales de 18, 25, 30 años, es que
en mi época había trabajo en todos los sentidos,
ya fueras médico, agricultor o dibujante de cómics,
eso es lo que falta ahora, trabajo, yo quería hacer
historieta porque había fracasado como estudiante de
derecho y como granjero, empecé como historietista
pero podía haber sido farmacéutico, empleado
de banca o lo que sea, porque había trabajo y dentro
del campo de la historieta había siete u ocho revistas
para iniciarse en Argentina cuando yo empecé.
Llegaste a España en el 82, ¿Cómo
tomaste la decisión?
Trabajaba en Argentina, estaba en un techo profesional, trabajaba
para el diario Clarín y para una revista que allí
tenía mucha difusión, Urraca y Fierro que son
de humor. Fuera de eso no había más nada era
el techo profesional. Yo había cumplido 40 años
y me vine con mi familia a España a empezar de nuevo.
Hice un viaje en el 81, en octubre del 81, hablé con
Toutain y nos pusimos de acuerdo de acuerdo trabajar con él
y en abril del 82 desembarqué aquí en España
en Barcelona y en Sitges. Empecé a trabajar con Toutain
y en ese momento fue una especie de conjunción astral,
que se dió para mi suerte porque los más importantes
colegas de selecciones ilustradas: Beá, Font, Sió
... se iban todos para fundar rambla y en ese espacio, justo
en ese momento que se iban los dibujantes más importantes
que trabajaban para Toutain, aparezco en España. Como
era un dibujante más o menos hecho, entré con
facilidad. De cualquier manera el panorama aquí era
esplendoroso, era irreal. Uno recuerda lo que era el panorama
del cómic en el ochenta y pico y nada que ver con lo
que es en la actualidad.
¿Cómo fue tu relación con selecciones
ilustradas y Toutain?
Yo trabajé con Toutain desde el 82 hasta el 83. En
ese lapso, fue mi afirmación en el panorama del cómic
dentro de España. Después me fui a trabajar
con los franceses en el 86 y la relacion con Toutain fue dual.
Yo creo que se van a encontrar muchos autores que van a opinar
lo mismo creo. Toutain era un ser entrañable era un
tipo entusiasta, era un inductor del trabajo, amaba la profesión,
cosa que se agradece, porque yo la amo también. Entonces
era un tipo que te ayudaba, te apoyaba, te daba lo necesario
como para producir después el como agente y como editor
tenía defectos y tuvo problemas. En parte que su cabeza,
muy soñadora, le hacía embarcarse en proyectos
que no eran demasiados reales y entraba en cierta informalidad
con los autores y eso en los últimos años de
selecciones ilustradas fue muy grave entonces el recuerdo
que deja Toutain es agridulce desde un punto de vista profesional
es agridulce porque le faltó la formalidad necesaria
como para llevar a cabo sus proyectos en su totalidad. De
cualquier manera es una época dentro del comic y a
él creo que muchos autores le tenemos que estar enormemente
agradecidos por su labor.
Tú llegabas de fuera, en un momento en que
hay una especie de relevo generacional...
Es una realidad, yo vine en el 82, cuando ya había
una generación con Pepe González, Carlos Giménez,
Beá, Font, toda esa gente, luego posterior a mi aparecieron
otros como Miguelanxo Prado, Pasqual Ferry y otros grandes
autores y después se acaba la factoría Toutain
de autores, pero fue absolutamente pródiga en ese sentido.
¿Qué
crees que aportan esas generaciones al mundo del cómic,
que novedades traen a la historieta?
Creo que el espectro es muy amplio ahí tienes dibujantes
tradicionales y que no nos movíamos de las temáticas
digamos comerciales y hacíamos las concesiones del
género. Hacíamos historietas de ciencia ficción,
cada cual con sus inquietudes y con sus maneras de ver la
profesión. La innovación, quizá, estuvo
de la mano de Miguelaxo Prado, que es el tipo que mas rompió
con la historieta tradicional que se estaba haciendo creo
que es el más distinto de todas las generaciones que
pasaron por Toutain había tipos que hicieron un material
adulto como Enric Sió, para mi está sobrevalorado,
en cambio hay otros que están minusvalorados. Pasaron
muchos autores y muy buenos pero todos los quince años
que duró la factoría de Toutain fue pródiga
en autores y temática, pero no innovaron no fueron
grandes innovadores la innovación en todo caso fue
la de Prado.
Pero aportáis una visión adulta del
cómic, revisión de contenidos, quizá
cosas que no se vieron por estos lares hasta ese momento...
Lo que pasa es que en Europa estaba de moda el cómic
adulto. No se innovó en ese sentido en Toutain. Es
más dentro del panorama de la editorial de Toutain
había historietas que sí abordaban una temática
social pero en general eran de evasión. Había
una cierta vuelta original en cuanto a los guiones, pero las
temáticas adultas creo que se abordan fuera de españa,
salvo el caso de Giménez que hacia historietas con
un contenido social, un contenido político, entonces
sí eran historietas absolutamente adultas con un mensaje.
Yo venía de Argentina ,que se hacía historieta
adulta porque había un guionista excepcional, que era
Oesterheld que a fines de los cincuenta empezó haciendo
historieta adulta antes que en Europa y ese tipo de historieta
es donde se formaron gente como Hugo Pratt, Arturo del castillo,
otros autores Breccia, esa era una historieta infinitamente
más adulta que la que se leía en Europa y en
España hasta los 60.
En Argentina estuviste enfrentado con editoriales
por los derechos de autor.
Sí, lo que pasa es que en Argentina, el panorama se
aclaró después de la lucha de los autores. Comenzó
en la época previa a la dictadura. Después durante
la dictadura aparecieron revistas. entonces todos los dibujantes
entregaban el material a la editorial y quedaba de propiedad
del editor luego aparecen unas revistas con las que yo empeze
a colaborar que eran las revistas de la editorial Urraca que
eran revista humor superhumor fierro esas revistas respetaban
el material del autor argentino en argentina eso se acabo
quedaron muy pocas revistas después salieron unas revistas
que se llamaban las puertitas y después muy pocas revistas
de carácter casi testimonial no hubo un panorama bueno
pero felizmente se siguen manteniendo los derechos de autor
ya creo que no se discuten en general
Procedes de un país con gran tradición
en el cómic, del que han salido grandes maestros, háblanos
un poco del cómic argentino en comparación con
lo que encuentras aquí
Antes de Toutain, el panorama no era bueno en España.
Hubo una época en donde los mejores dibujantes del
mundo estaban en Argentina: Hugo Pratt, Breccia... muchos
que, algunos no son conocidos aquí, pero que dentro
del campo profesional son muy conocidos y valorados. Todos
trabajaban alrededor de Oesterheld. Ese panorama es irrepetible
y aquí no existía. Aquí estaba por ejemplo
una historieta como El guerrero del antifaz, era lo más
conocido, El capitán trueno, todo ese tipo de historietas
en argentina no hubieran gustado para nada en Argentina porque
eran historietas blancas no tenían un contenido adulto,
aunque había una segunda lectura que se podía
hacer del Capitán trueno como dice Mora y que tuvo
censura que decía Mora, pero en argentina había
un tipo de historieta que era muy cuestionadora. Oesterheld
hacía historietas donde el héroe no existía.
En parte todos los autores argentinos somos deudores de ese
autor. La idea de que el héroe no existe en mí
y muchos otros autores, estaba hace mucho en las temáticas
que tenían las historietas de Oesterheld, eran mucho
más adultas
Sí, eso se aprecia en tus cómics, no
hay un héroe que destaca por sus cualidades sobrenaturales,
son personas humanas como cualquiera de nosotros
La temática maniquea de la historia de un héroe,
donde el territorio del bien y está tan separado eso
no me lo creo. No creo en los héroes. Yo no me creo
que alguien salga todos los días de su casa a hacer
una heroicidad. Yo entiendo que hay conductas que son heroicas
en determinadas circunstancias. Alguien, un bombero, un policía
o alguien de cruz roja que puede tener una conducta heroica
y generosa en algún momento dado pero lo mejor ese
mismo bombero vuelve a su casa y le pega a la mujer. No es
un dechado de virtudes sino que tiene actitudes generosas.
El héroe en sentido puro, el héroe puro no existe,
salvo quizás yo veo conductas heroicas y generosas
en misioneros en África o médicos sin fronteras
que están en sitios que corren realmente peligro o
periodistas de guerra que dan testimonio de una realidad.
Esos si son trabajos donde hay una actitud muy arriesgada
y generosa pero igual ese periodista que vuelve o el tipo
de la cruz roja tiene una relación horrorosa con su
familia a lo mejor le pega a los hijos. Yo no creo en el héroe
químicamente puro y en los superhéroes menos.
La mayoría de tus historias están encasilladas
en géneros, sobre todo con la ciencia ficción,
¿siempre fue voluntad propia?
A veces son imposiciones. Por ejemplo la ciencia ficción
no me interesa pero trabajando para Toutain tenía que
hacer historietas de ciencia ficción. Yo hacía
historias donde imaginaba lo que quería decir y le
daba algún ingrediente de ciencia ficción, pero
después he trabajado para Playboy muchos años.
Ahí es obvio que el género es una imposición.
Si trabajo para Playboy una historieta policíaca no
tiene sentido. La gente que lee Playboy quiere un determinado
tipo de lectura. Es una imposición en algunos aspectos
hoy día, porque tiene que ser comercial y tiene que
ser de acuerdo a lo que imaginan los editores que está
pidiendo el mercado, que es una lectura un poco mas infantil.
Hay excepciones, hay trabajos fantásticos que edita
Sinsentido con guiones de Hernández cava y dibujos
de Ricard Castells que era pobrecito excelente, lástima
su muerte. Pero existen y eso también son actitudes
heroicas porque venden relativamente poco. Vivir de ese tipo
de material solamente es una tarea heróica.
ETAPA
CARLOS TRILLO
Con Trillo trabajé desde el 75 al 82. Fue una época
muy fructífera todo lo hicimos juntos, inclusive los
guiones. Él no hacía el guión y me lo
entregaba y yo lo leía por primera vez en el tablero,
sino que nos reuníamos, sobre todo en bares, que es
lo que nos gustaba y hablábamos y discutíamos
los guiones entre los dos. Todos los guiones que hemos hecho,
los hemos hecho de esa manera. Con Trillo, tenía una
afinidad especial para trabajar y en ese momento ambos queríamos
decir lo mismo. Luego cuando yo me vine en el 82 aquí,
ya las dificultades de la distancia, no había internet,
los teléfonos costaban una pasta inmensa y escribir
siempre es un rollo entonces se estableció la distancia
esa. Empecé a hacer mis propios guiones porque además
tenia ganas de hacerlo y con mis virtudes y defectos hasta
ahora los sigo haciendo y tengo ideas para muchos mas guiones
escritos que los que podría dibujar en un par de días
En
Charlie Moon o Hot LA te vas a territorio americano para ambientar
las historias, cuéntanos un poco la relación
con la cultura USA
En
principio me atrae Estados Unidos porque en Argentina, bueno
en Sudamérica en general, el referente principal es
USA. En Argentina quizá más compartido con Europa,
pero la presencia americana en todos los medios y en la formación
de la gente está muy presente. Me formé dentro
de la literatura, el cómic, el cine y la música
americana. Me gusta toda la cultura americana, la he mamado
desde muy chico, todo el cine de los cuarenta, cincuenta y
los treinta, mas la música rock y jazz de todas las
épocas, mas el cómic de todas las épocas.
Hacer una historieta que se desarrolle en la depresión
como Charlie Moon, fue una elección de las posibles
temáticas de la cultura americana porque en todo el
mundo además, casi toda la producción de la
historieta tiene que ver con temáticas nacidas en usa.
Hay muchas historietas policiales, de ciencia ficción,
de humor y de western y todas tienen su escenario allí.
Hacer una en la época de la depresión en ese
momento, era además la idea que teníamos con
Trillo, era hacer un personaje que pudiésemos vender
en el exterior. La idea era hacer un personaje de un adolescente
en argentina pero no lo íbamos a poder vender porque
no era una temática que pudiese vender en otros mercados
y lo ubicamos en USA. Esa fue la elección pero en parte,
también tiene que ver, como decía, en que estamos
muy formados en la cultura americana.
Bueno, se puede hablar de las chicas Manara, las Crepax,
pero las Altuna están buenísimas de verdad,
no se quedan atrás
Me gusta dibujar la figura humana. Puedo hacer chicas guapas
y tipos guapos. Como a mí no me gusta dibujar los héroes
si ustedes miran en mis historietas, los personajes que yo
hago como protagónicos hombres, no son guapos son gente.
Más bien, son gente común. Las chicas sí
son guapas en general, pero como a mi me gusta hacer la figura
humana, desarrollé la habilidad para dibujar chicas
guapas que dentro del campo de la historieta no hay muchos
autores que tengan esa facilidad. Me quedé sin trabajo
en España y en Francia porque me peleé con mis
editores y agentes franceses en el 89 y entonces empecé
a trabajar con Playboy. Fue una experiencia gratificante desde
el punto de vista comercial y agotadora, porque era agobiante
hacer mensualmente cuatro paginas eróticas con una
especie de esquema cerrado. Aquello fue muy cansado y la inspiración
viene de adorar la figura femenina. Me gustan como a cualquier
heterosexual las chicas y me gusta dibujarlas y he desarrollado
aquello que tienen los autores de cierto estilo al hacerlas,
que son identificables y bueno tienen éxito. El material
que hice para Playboy, lo he vendido en 7 u 8 países
del mundo, así que en algún punto los turcos,
los croatas, los americanos y los españoles coinciden,
al menos los gustos con las chicas y el género erótico.
LAS
PUERTITAS DEL SR LOPEZ
Hice ciencia ficción con Toutain, pero en Argentina
hice La puertitas del señor López que era una
fantasía también, pero estaba muy pegada a lo
cotidiano porque se hizo en argentina en la época de
la dictadura. Entonces tenía una segunda lectura que
todos los argentinos encontraban. Ahora las historias se ven
como ingenuas y se hace una lectura lineal de todo lo que
sucede. López es alguien que es pusilánime,
que la realidad lo voltea, lo maltrata y cuando quiere soñar
o escapar se encuentra que también soñando le
va mal todo, es un desastre. Era lo que vivíamos en
Argentina. Todos queríamos escapar de la realidad y
la realidad se imponía entonces la parte que tenia
de pusilánime el Señor López y esa necesidad
de evasión, la teníamos todos los argentinos.
Y tiene también lo malo, el costado débil y
mezquino que tiene todo ser humano.
EL
ÚLTIMO RECREO
En el Último recreo, lo que quisimos hacer es mostrar
que en parte los padres son responsables en lo que son sus
hijos después, más o menos, y ese era el mensaje.
Es una pretensión el mensaje del autor cuando hace
un trabajo, para cualquier autor cuando hace un trabajo es
una botella al mar, es un mensaje que tira, el autor imagina
su lectura y después cada lector tiene su propia lectura
que completa o no lo que uno ha querido decir y hacer. En
ese caso todas las obras son libres de interpretación
y algunos distinguirán distinto tipo de lectura, en
distinto tipo de trabajo. La intención nuestra era
esa, mostrar un mundo perverso que dejábamos los adultos
a los chicos.
Siempre
has defendido el cómic como un medio adulto, en el
que se pueden contar todo tipo de historias, ¿sigues
manteniéndote fiel a esta defensa?
Si, el cómic tendría que ser como el cine, tendría
que poder abordar todas las temáticas. No tendría
por qué encerrarse. Lo que pasa es que el cómic
está encerrado en géneros que no son para adultos
en general, sobre todo en España, Italia o Francia
aunque haya una historieta más adulta y que aborda
otras temáticas. Creo que el cómic tendría
que acompañar la vida de la gente, que haya lecturas
para distintos momentos del lector. Que haya cómic
infantil, cómic adulto, de evasión y que haya
cómic de todo tipo, que alguien que lea Spiderman a
los 17 pueda leer unas historias que tengan que ver con su
realidad a los 28, a los 38 y a los 50. Tendría que
ser así.
Cómics para todas las edades existen, pero
quizá no tengan la suficiente repercusión...
Si un chaval a los 15 lee Spiderman es legítimo que
lo siga leyendo toda su vida. Lo que no es lógico es
que a los 30 años también siga siendo su única
lectura. A esa altura o lo ha aburrido o es un gilipollas.
Entonces su nivel intelectual desde este punto de vista personal
no me interesa. El tipo a los 30 o 40 o cuando se casa deja
de leer porque no hay cómic adulto. Aparte que creo
que aquí hace tiempo que no hay cómic que hablen
de la realidad, de tipos que busquen trabajo. ¿Cómo
puede ser que en España no haya una sola historieta
que hable de la marginación juvenil, de la falta del
trabajo? No hay una puta historieta sobre la realidad social
¿Cómo puede ser? Yo lo que yo hago para Argentina,
Miguel Montanaro, es una historieta política costumbrista
pero social al fin.
Otra pregunta comodín, pero tú que sigues
trabajando en esto ¿cómo ves el mercado?
Yo creo que en España son muy, muy contados con los
dedos de la mano, los que viven de esto del cómic.
Hay quienes viven del cómic mal, que también
es una manera de vivir. Porque yo creo que el cómic
en España no está bien y para vivir del cómic
hay que vender en muchos países sea a través
de un agente o a través de uno. Yo no tengo agente,
bueno tengo un agente que vende mi material en un par de sitios
nada más, pero el resto lo vendo yo. He vendido lo
de Playboy a 6 o 7 países y lo he hecho yo y aspiro
a poder seguir haciéndolo con lo que haga. Por otro
lado depende en gran medida del medio donde estés.
Yo estoy en El periódico de Catalunya y hago una tira
diaria que es un cómic al fin, y eso me permite vivir
con cierta comodidad. Unido a lo que hago para argentina en
el Clarín que es otra tira diaria. Entonces son ejemplos
muy puntuales. Dentro del panorama del cómic no hay
gente como yo en ese sentido, pero cuando yo vi que tenía
dificultades para cobrar en Francia o en Italia, que mis agentes
y editoriales no me pagaban y el clima en general del mundo
del cómic entraba en crisis, yo me fui del campo del
cómic tradicional, de editoriales de cómic.
Entonces me fui a Playboy y a los diarios. Los periódicos,
que son en general ámbitos más saneados económicamente
porque el cómic da muy poco en la actualidad. Yo tengo
alguna explicación. Lo que pasa es que es largo de
explicar. Yo di una charla hace poco en Mallorca sobre lo
que creía que pasaba con el cómic. Lo que pasa
es que el editor apuesta por un mercado seguro de venta segura,
y sobre todo el material de agencia, el material que viene
del exterior es infinitamente más barato que el material
que se produce aquí. Lo que viene de fuera, es lo que
es: manga y superhéroes y hay historietas usa y de
manga que abordan temáticas adultas pero son puntuales
lunares dentro de un panorama que en general es eso una lectura
infanto-juvenil
Tus compañeros de profesión que mejor
te parece que lo hacen
A mi en España me gusta mucho Miguelantxo Prado, como
dibujante me gusta muchísimo Bernet, Font son tipos
que siempre he valorado. Internacional Carlos Nine, yo lo
pongo a la altura de Moebius. Aunque es menos conocido y por
supuesto Moebius, soy un fanático de Moebius. Hay muchos
que me interesan. De Gressy un autor francés que tiene
poca producción y me gusta mucho Das Pastoras, me gusta
Pascual Ferry lo que hizo antes, no lo de ahora. Juan Jiménez.
Como guionista me gusta Pellejero, me gustaba mucho Castells,
Felipe Hernández Cava como guionista.
También soy fanático de Calvin y Hobbes, me
gusta Maitena. Otro fanatismo mío como dibujante es
Alex Toth que dentro del gran mundo del cómic no es
muy conocido pero es un dibujante que gusta mucho a otros
dibujantes.
¿Qué te parecen clásico modernos
como Moore o Gaiman, que gozan de gran popularidad y grandes
ventas?
Neil Gaiman me gustan algunos guiones y Alan Moore también.
Pero no me gusta como están dibujados. La verdad Neil
Gaiman lo que me ha gustado más como obra es Muerte,
la que dibujó Bachalo. Me gustó una historia
de Milligan y Freguero que era Girl, de lo mejor que he leído
últimamente. Otro dibujante que me gusta es Risso,
argentino y Brian Azzarello también es interesante
como guionista. Trillo también es muy bueno, por supuesto.
Hay algún dibujante francés como Chausy que
también es interesante. Después hay muchos que
me gustan pero de los cuales no soy tan seguidor.
El asunto de internet y como puede afectar a la historieta,
¿qué opinas de ello?
Cualquier medio de difusión es legítimo, siempre
y cuando esté en manos del autor. Es como el disco,
debo tener algún disco grabado, no es lo mejor que
le puede pasar al autor musical que le pirateen los discos
y al autor de historieta es exactamente igual. Cualquier medio
de difusión es legítimo. Internet es un medio
fantástico para difundir. También he visto que
me han pirateado, así que una de cal y otra de arena.
Es lo que hay, es un campo a explotar y a verlas venir. Las
nuevas tecnologías, yo apuesto por ellas mis hijos
son los que me hacen ver las mejoras y las posibilidades y
todo eso, pero yo no soy un tipo que trabaje con el ordenador.
La tira que hago para argentina la mando por e-mail pero no
me he puesto a diseñar nada ni tengo pagina web pero
no la descarto.
Háblanos
un poco de tus gustos literarios
Tengo épocas. Ahora estoy leyendo bastante. He estado
formado en la literatura americana, me gusta Hemingway, Dos
Passos, Fitzgerald, Faulkner, Melville, y ahora sigo con Saudello,
Philip Roth. Me gusta la literatura americana en general,
son mis lecturas preferentes, Richard Ford, pero también
leo autores argentinos, Sasturáin un gran cuentista
que ahora han publicado también La mujer ducha. Cortázar,
Borges y los habituales españoles: Muñoz Molina,
Landero, Javier Marías, Juan José Millás
me parece un tipo brillante, me gusta Lobo Antúnez,
los policiales tradicionales, soy un gran lector de literatura
negra. He pasado los tradicionales americanos entonces ahora
estoy ya Elmore Leonard, James Ellroy ... me gusta Ignacio
Taibo. Leo, no lo suficiente pero me gustan también
los ensayos de política. Soy un tipo muy politizado
y de izquierdas.
Eras
un gran aficionado al cine clásico, como vives tu relación
con el cine
Son lenguajes deudores, que tienen relación porque
cuentan con imágenes y de alguna manera el cine es
deudor del cómic y al revés. El cine me fascina
porque tiene la libertad, entre comillas, porque en el cine,
se hace ese material adulto por lo menos, en cine se abordan
todas las temáticas que en cualquier diario. Tengo
la cartelera que puedo elegir la temática que me guste.
No es así en el cómic. Es que claro es una industria
poderosa, entonces hay una participación o producción
permanente que no termina. Uno felizmente puede ampliar muchísimo
su cultura y sus inquietudes viendo cine y no pasa eso con
el cómic. Esa es la dicotomía mayor que yo encuentro
ahora entre el cine y la historieta en general. En cambio
el cine es mas audaz en cuanto al formato, se suelen romper
más las reglas. Es más transgresor y la historieta
no, que está un tanto anquilosada, esclerótica.
Hablanos sobre tus gustos cinematográficos
ahora
Del cine me gusta casi todo lo bueno. Cuando yo era chico
7-8 años, vivía en un pueblo de Argentina llamado
Nicochea y allí iba dos veces por semana con mi madre,
que era cosa muy común en Argentina. El día
dedicado a la madre y al hijo daban tres películas
americanas al cabo de una semana yo veía seis películas.
Me formé viendo el cine de los 30, 40 y 50 las comedias
de Cary Grant, las policiales de Paul Muni y Edward G. Robinson,
los directores Negulesco, Ford, el western... todo eso forma
parte de mi educación sentimental de esa época.
Cuando tuve 20 años en Argentina estaba de moda la
nouvelle vague y el cine europeo, Buenos Aires es una ciudad
muy culta, había un consumo enorme de mucha cultura.
En eso tiene que ver España, porque el exilio republicano
fue a argentina y formo generaciones también y fue
muy valioso. Allí se editaba en español lo que
no se podía editar en España. Entonces dentro
del panorama de cine había un aluvión de cine
europeo, también neorrealismo. Muchos eran un tostón
vistas ahora, pero en aquella época eran fantasticas
y después seguí viendo cine. Me gusta mucho
el cine independiente americano, el cine europeo, Rohmer,
Truffaut... no me gusta Almodóvar me parece decadente.
Me gusta mucho el cine argentino Aristaráin, Campanella,
Puenzo... y hay autores jóvenes de aquí me gustan,
Fernando León. También Tavernier, Ken Loach,
el cine ingles es muy interesante. Donde no he desembarcado
todavía es en el cine de otras culturas. He visto películas
iraníes japonesas, chinas me gustan, pero no las disfruto
como el cine mas cercano a los occidentales. No me gusta el
gore ni la ciencia ficción, salvo Alien y Blade Runner.
¿Como ha sido tu trato con los editores y las
editoriales hasta que decides ir por libre?
En mi trabajo lo que trato de hacer siempre es que se valore
la libertad. Todo lo que la acota no me gusta. Por eso no
tengo agente. Mi relación con los editores es muy conflictiva.
La que tenía con Toutain, por poner un ejemplo, era
la relación de empleador-empleado. Yo no acepto esa
relación porque para empezar no me han pagado nunca
la seguridad social. Mi relación es de igual a igual.
Yo le doy un producto, es buen negocio. Si él lo puede
vender y me paga todo lo que sea pues perfecto, pero prefiero
hacerlo yo.
OBRA
Las
puertitas del señor López (Toutain
editor)
Big Norman (guión R. Wood)
Kabul de Bengala (guión de H.G. Oesterheld)
Serie Negra (guión Guillermo Saccomano)
El loco Chávez (guión Trillo)
(Toutain editor, reeditado en Norma editorial)
Charlie Moon (guión Carlos Trillo)
(Toutain editor)
Merdichesky (guión Carlos Trillo)
(Toutain editor)
El último recreo (guión Carlos
Trillo) (Toutain editor, reeditado Planeta de Agostini )
Tragaperras (guión Carlos Trillo)
(Toutain editor)
Chances (Toutain editor, reeditado Norma
editorial)
Imaginario (Toutain editor, reeditado Ediciones
B)
Ficcionario (Toutain editor)
Albumes cerdillos: Diversos álbumes
que recopilan las historias eróticas de Altuna en Playboy.
De verdad, unas tías brutales.
Time/out
El nene montanaro Periódico Clarín
Family Tips El periódico de Catalunya
Hot L.A. Norma editorial
Galeria
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