Y
fue allá por las calendas del mes de Julio que afloró a la
superficie el primer cartel provisional del Azkena Rock festival
2003, y fue que su contundencia derribó de la silla al rudo
y vertió las heces del escéptico. Íbamos a tener en breve
a Cramps y Stooges en directo, juntos, en el mismo
acontecimiento, con otros poderosos acicates para la conciencia
como Hermano, Dictators, Jayhawks, Cracker… el tiempo
pasó y la bola fue creciendo, las perlas seguían cayendo,
cual epidemia, en el saco abierto por los organizadores: Steve
Earle y Ray Davies. Y el contagio alcanzó a las
masas, las legiones, las hordas, hasta llegar a sumar 12.000
seres a pie de festival para presenciar el magno acontecimiento.
El cochambroso y a la vez flemático equipo espacial ayudó
sumando sus cifras a tamaña cantidad. En cuanto a Johnny
Cash, por tristes motivos que todos conocéis, se nos unió
a ultima hora y estuvo presente a lo largo de todo el festival.
Primera consecuencia de la brutalidad de entradas vendidas?
El recinto original de Mendizorroza se quedaba minúscule,
hecho que provocó el traslado del conjunto al recinto vecino
de Mendizabala , que en euskera labortano debe querer decir
“la hostia de sitio” o algo así. En verdad era bello el lugar,
completamente al aire libre, allí habríamos cabido los 12
mil con abrigo de visón y montados en bici: los dos escenarios
se encaraban simétricamente, con pantallas de video gigantes,
divididos por una extensa carpa en el centro, llamada por
la organización carpa rock’n’roll, aunque a nosotros, a partir
de cierta hora, nos recordaba más al famoso lienzo “La derrota
de Borodino”. Bajo la misma una barra grande como un portaviones
y a cada lado de ambos escenarios, sendas barras auxiliares.
Bella fue también la presencia, junto a los sempiternos cagaderos
de campaña, de un pequeño edificio con servicios completos
y una leve arboleda o floresta urinaria que evitó toda tensión
excesiva en las vejigas. Junto a todo ello, en uno de los
ángulos del escenario Azkena (el de poniente) se extendía
una campa que bien podría servir a la ertzaina como campo
de entrenamiento para sus maniobras de carga frontal: rocas,
arbolitos, arbustos y abundante césped fresco para sostener
los huesos desvencijados de centenares de rockeros y rockeras
que reservaban sus cuerpos para los platos fuertes. El entorno
de Mendizabala era algo mas chungo: zona verde y residencial,
el comercio o los bares brillaban por su ausencia, sin embargo
el aparcamiento de la ciudad deportiva, pronto inundado por
rock-o-mobiles, se convirtió en el lugar de fonda para muchos
clanes, que atesoraban sus hierbas, caldos y otras medicinas
en sus carros musicales.
Muchas
personas tenían temores a priori a cuento de la climatología
norteña, pero al final, la lluvia no se presentó y Satán retuvo
las nubes para proteger al rock una vez más. Hubo problemas
con las entradas vendidas por la red, con colas dramáticas
y serias dificultades. Los enviados espaciales temimos por
el siempre irregular visado de Tommy n’kono, que nos acompañaba
en primicia con su cañón adquirido en el Líbano, y alguno
más también tuvo problemas. Pero estos inconvenientes iniciales
de la organización quedan eclipsados por las magníficas instalaciones
y el cartel de fisión que nos tenían preparado. Cartel minuciosamente
cumplido, milimétricamente incluso: nadie se cayó, pero los
horarios fueron establecidos con tiralíneas y los bises reducidos
a su mínima expresión. Fue agradable, y a la vez gracioso,
volver a ver a los seres que ya son tradición en estos acontecimientos,
de hecho, excepto varias excepciones flagrantes, la coincidencia
de núcleo entre el público del pasado Serie Z y el del presente
Azkena fue tal, que ya hemos decidido hacer listas con ellos
paras en el siguiente festival ir tachando a los que se vayan
muriendo, ya que si no están allí, no sería por otro motivo.
Esta vez sin embargo, eran menos visibles por la afluencia
masiva, pero por allí andaban, junto con extensas caravanas
desde Madrid, Galicia y prácticamente cada pueblacho de la
península además de algunos (visibles) seres anglosajones
y escandinavos, todos unidos por el rock y por la puta droga,
pero que sucias sois, joder. Así que con Tommy N`Kono atado
con correa corta, el equipo espacial llegó, vio e hizo rápido
acopio de la relativamente cara, absolutamente necesaria bebida,
y resbalando por el túnel sin asidero por el que tantos marineros
galeses se lanzan a diario, el alcohol, y con las costillas
apretaditas se preparó para la monstruosa experiencia que
se avecinaba.
DÍA
12
Se
puede comenzar a hablar de la música y los grupos de mil maneras
pero avisamos que no cesarán los elogios hacia casi todo lo
que ocurrió en los escenarios de Mendizorroza los pasados
días 12 y 13, porque fue tan apoteósico que por momentos es
inenarrable. Space se lo pasa bien siempre que haya rock de
por medio, y vaya si lo hubo en Vitoria. Vamos a pinchar a
Johnny Cash, nuestro querido man in black, que ha sido
muy recordado estos dos días, y a tratar de resumir el rock
que ha corrido por las venas de casi todos los presentes desde
el comienzo, hasta el enésimo clímax que nos brindó el evento,
y perfecto cierre con The Dictators y sus gloriosos
himnos de rock.
Y
nuestro comienzo se sitúa en el final de la actuación de Jason
Ringenberg, de la que pudimos ver su cuerpo enfundado
en la misma ropa del Serie Z, saliendo del escenario, putada.
Hubo ciertos colapsos en la entrada, con lo cual nos perdimos
a las bandas locales, Paniks, Zein? y La Secta. Teníamos
ganas de ver a los Paniks, que “The Panik controversy”
nos gusta. En fin, nuestro primer concierto fue Ben Vaughn
y su combo, que ofrecen una acertada mezcla de estilos musicales,
teniendo como base el rock. Con acordeón-teclista, un bajista
que parecía un zíngaro de la europa del este y Ben Vaughn
sacando rocknroll de su guitarra, no llegaron a conectar con
el público, que estaba llegando en masa en esos momentos y
que tampoco tenía muy escuchado al grupo, nos incluimos. Después,
turno para el rocknroll americano tradicional y
campestre de Jayhawks. Tras perdernos la reciente gira
acústica, había bastante expectación por nuestra parte, y
no nos defraudaron. Hubo tiempo para todos los discos, incluido
el Smile que no es de nuestro agrado total. Pero las canciones
que mejor sonaron son las pertenecientes a Tomorrow the green
grass, Hollywood Townhall y ese maravilloso último disco que
es Rainy Day Music, que fue con del que más canciones desgranaron.
Los mejores momentos fueron la versión de Expecting to fly
de Buffalo Springfield, “Blue”, “Big Time”, “Waitin´ for the
sun”, “Two angels”, “Angeline” y ese maravilloso “Tailspin”
de su Rainy Day Music. Avatares del destino obligaron a los
agentes a correr y subir el Jack Daniels al cerebro para solventar
una difícil misión, con lo cual nos perdimos el final de Jayhawks
y aparecimos en primera fila del escenario grande. El nerviosismo
era grande, el cartel verde de The Cramps engalanaba el fondo
del escenario y se mascaba tensión por ver a Lux y Poison
dándonos rocknroll sucio, perverso y degenerado.
ALL
OF YOU ARE PERVERTS, DRUGGADDICTS!!!!!!: LUX INTERIOR
La
marabunta rockera estaba bastante perjudicada y estimulada
para contemplar a los dos de los amos más oscuros del rocknroll
de todos los tiempos. Yo estaba que tiraba cohetes, perdía
mi virginidad con los Cramps, mi primera vez con ellos
enfrente, y en cuanto vi a Lux y Poison en el lateral del
escenario me puse a gritar como una putilla.
¡Qué
hermosos! riojas, color negro, trajes de vinilo y látex, leopardo
y belleza. La estética de los Cramps es inigualable,
yo rezo a Elvis todas las noches por parecerme a Lux, pero
así me quedo, con mi pinta de bellotero. A Ivy ya es más complicado,
pero cuando me transexue, rezaré también. Lux con un mono
de cuerpo entero, su piel pálida, gafas espectaculares y su
esquizofrenia y salvajismo habituales. Poison, hermosa y linda,
con su falda y top negros, unas botas de leopardo y su habitual
gesto de indiferencia y dominación, es la dominatrix del rock.
Slim Chance y Harry Drumbini también iban muy guapos. Se desataron
todos los instintos fetichistas de los presentes, al menos
los míos. En Cramps todo es tan precioso y estrafalario,
hasta el pipa era un ser primitive. Y comenzó el show. A mi
me pareció bestial, ya he comentado que era mi primera vez
y quedé plenamente satisfecho. Era la oportunidad para gozar
con las canciones que los señores Cramps nos enseñaron a nosotros.
A The Cramps NO les pesa la edad. Su último disco es
una maravilla, como todo lo que hacen, y del Friends of the
dope
island sonaron “Big black Witchcraft”, “Muleskinner”, “Hang
up”, “Fissure of Rolando”, “Papa satan sang Louie”, “Dopefiend
Boogie” y “Colour me black” dedicada a Johnny Cash con visceralidad
por Lux. Hubo tiempo para clásicos también, como “Garbageman”,
“TV Set”, “New kinda a kick”, “Fucked up”, “Dames” y la brutal
“Psychout reaction” que puso las pilas a la enfervorecida
turba de rockeros con Lux que ya intentaba trepar por los
altavoces. La primera pila de sonido no resistió su envestida
y salieron varios pipas corriendo como locos para sostenerlos.
Su traje de se hizo trizas en el intento, por los muslos y
el pecho. Entonces Lux cogió una botella de vino, mientras
Poison, Slim y Drumbini, seguían provocando nuestra reacción
psicótica, y tuvo la brillante idea de construirse un promontorio
del rock, con los amplis del backline, y allí empezó a ejercer
de dictador sucio de la noche y a mostrar sus partes pudendas
y a dejar fluir sus instintos más primarios. Para acabar el
mejor “Surfin´ Bird” que escucharé en mi vida. 12.000 personas
animalizadas y Lux con el micro dentro de la boca, la mirada
concesiva de P. Ivy “pappaaauummaaammaappaaauuummaaammaaa”!!
Lux endosándose la botella de tinto, Poison descalzada, sin
botitas de leopardo, ¡Surfin´ Birrrrrrrrrrdddddddd!!! uuuuuuaaaiiiiiaaaauuuuuuaaaaaaidfjdhfjvh!!!!!!!!!
Lux con la bota de leopardo en la cabeza, con el traje roto,
rompe la botella de vino, se sube al promontorio de amplis,
enseñando sus cositas y la gente alucinando. Para acabar Lux
se subió encima de Drumbini semidesnudo, dionisíaco, señalando
a los presentes desafiante. Poison tuvo un momento muy sensual
mientras se enfundaba sus botitas otra vez para abandonar
el escenario calzadita y todos tan contentos. No se puede
criticar algo así, al menos yo no. Alucinante.
Luego están aquellos afortunados que los vieron antes y pueden
comparar, pero a mi me pareció brutal. Respecto al sonido,
decir que el bajo sonó muy alto al principio, pero luego todo
estuvo en su lugar. La guitarra de Poison Ivy arrasaba en
todo momento con esos desagarres y andanadas de rocknroll,
y yo no aprecio ningún defecto más, no puedo. El repertorio
fue el que nos tocó. The Cramps podrían hacer un montón
de repertorios diferentes y todos serían fantásticos. Echamos
de menos Human Fly o Can your pussy do the dog, emblemas espaciales,
o un montón de clásicos más, pero si por algo se caracterizan
Poison y Lux es por hacer lo que les viene en gana.
Después
era el turno para Cracker pero estaba tan impactado
no tengo un recuerdo muy nítido de este concierto. Estuvo
bien, con versión de “Victoria” de The Kinks, temas de “Kerosene
Hat”, “The golden age”, “Gentleman´s blues”, y sobre todo
de “Countrysides” su nuevo y flamante disco. El grupo con
muchas ganas de gustar. Lowery y su prima con sombrero no
paraban de moverse, todos cantan en este grupo y su variedad
de estilos, tratada con tan buen gusto, suena en directo muy
bien, como se puede comprobar en el “Hello Cleveland! Live
from the metro”. Pero después venía otro platazo fuerte. Y
tanto, uno de los cuatro conciertos de reunión de Stooges,
¡Aquí, en Azkena!
FUIMOS
SUS PUTAS PERRAS!!!!!!!!!!!!!!!!!!!
 Ya
sabemos que Iggy está en una forma envidiable, que nos gustaría
estar a todos así a los 50 y tantos y nos iba a ofrecer un
show como acostumbra. Iggy manda, si se acerca al público,
este se vuelve histérico, si pide brazos en alto, la gente
levanta los brazos, es de otra especie. Ésta vez iba acompañado
de los hermanitos Asheton y de Mike Watt al bajo, la ocasión
era muy, muy especial. Iggy salió corriendo, a pecho descubierto
y siendo el perfecto frontman y director de ceremonia que
es, Scott Asheton sigue conservando su aspecto peligroso y
delincuente, pero sobre todo ese golpe de batería perfecta,
clara y nítida que se escucha en el Funhouse, y Ron Asheton,
enfundado en una casaca militar y oculto tras sus gafas ahumadas,
dio todo un recital de pirotecnia guitarrera, demostrando
que es uno de los grandes. Ron apenas gesticula o se mueve,
él a lo suyo, que parezca que viene la división Panzer. Mike
Watt hizo un sólido acompañamiento, su carrera no es moco
de pavo tampoco. Empezaron con “Loose” y aquello ya se venía
abajo, desmadre total, pero festivo, siguió “Down on the street”,
“1969” y los litros volaban y la iguana gritaba “vaaaaassssscoooosssss
we´re the fuckin´ Stooges” y éramos sus perras totales y
entregadas con “I wanna be your dog” y “T.V. Eye”, dos canciones
que debieron causar estragos a más de uno, porque yo sólo
veía salir gente con cara de pavor de las primeras filas,
en las que me hallaba, y otros seres incorporándose con rostro
engorilado. No es para menos, y la gente se dejó las gargantas
con “I just wanna be your dog” y con “She got the tv eye on
me”. Iggy nos incitaba a todos a tomar el escenario, algún
afortunado lo logró. Y continuaba la provocación, el jodido
delirio. Ahora tocaba un receso para que no  feneciera
nadie, y vino con “Dirt” maravilloso y sucio descanso, seguido
de “Real Cool Time” y a pesar de que todo era diversión, otro
himno necesario “No fun” donde los berridos de nuevo rugían
al unísono, “ no fun to be alonneeeeee” y así siguieron “1970”,
con la aparición del saxo Steve MacKay, que permaneció en
el escenario ya hasta el final del concierto, todos feelin´
allright para continuar con “Funhouse”, “Not Right”, “Little
Doll” y acabar con un “I wanna be your dog” acelerado que
volvió a provocar el estruendo de un público convertido en
auténticas perras. Recapitulando: están en muy buena forma
los hermanos Asheton, pudieron acabar con otro tema para no
repetir, se echó en falta el “Raw Power” (sus razones internas
ellos tendrán), supo a poco porque por pedir que no quede...
pero fue enorme, una bola de fuego incandescente. Quien ame
el rocknroll debe disfrutar con 12.000 personas venerando
a los Stooges hostias!!!!. Fue una hora y pico para recordar
toda la vida.
Después
turno para Fireballs of Freedom buen grupo de punk
rock que salió al escenario un tanto acobardado después de
lo visto, aunque acabaron dándolo todo, normal después del
chute de adrenalina recibido. Será conveniente disfrutarlos
mejor en otra ocasión porque todavía estábamos intentando
dar crédito a lo que habíamos presenciado, con una sonrisa
más grande que un San Luis. Tommy n´kono estaba borracho y
casi rompe su cámara trepando por las vallas para conseguir
fotos, veremos a ver que salió. Encima se ponía a bailar ritmos
vudús en el foso... El día acabó, Helldorado quedaba muy lejos
y el Azkena Bar, más cerca. Pinchada sin criterio, bar lleno,
calor, puterío y politoxicomanía. Todo muy divertido. Esa
noche hubiera merecido 10 horas más.
DíA
13
Cual
hombres con rayos x en los ojos nos despertamos demasiado
tarde para ingerir cualquier cosa que no fuera una basura.
Los rockers habían arrasado con todo pincho y menú del día.
Pero importaba un carajo porque teníamos otro día cargado
de conciertazos. Nos perdimos a Petti & Etxeko Uzta,
Jet Lag y llegamos a mitad de los Cherry Valance,
que nos gustó mucho el show del Z, y este también. “Riffin´”
es un muy buen disco. Después The Jeevas, no teníamos
mucha confianza en un miembro de Kula Shaker como Crispian
Mills, pero nos alegraron un rato con las versiones de “Ring
of fire” que de nuevo nos recordó a Johnny, así como “Have
you ever seen the rain” de Creedence y “Hush” de D. Purple.
Tocaron con ganas, no como moñas inglesas, pero yo sigo sin
poder tragar esos gallitos brit poperos que le vienen de vez
en cuando a Crispian. Quizá me escuche el disco. Y es que
además yo miraba el otro escenario y de repente, apareció
John García y salimos corriendo cual ancianas haciendo kárate
a ver a Hermano. Y ahí estaba otro de los hombres emblemáticos
de este festival, en menor medida que Cramps y Stooges
porque no lleva tanto en esto, pero con un carisma enorme.
HERMANO:
BALAZOS A LOS PACHUUUUCCCOOOSSS!!!!!!
Con
unos kilos de más, su melena larga, cinturón de Jack Daniels,
vaqueros usados, camiseta rockera y gafas de sol negras, el
huracán García asoló el festival el segundo día. Una imagen
simple pero rockera, una voz de 24 kilates en perfectas condiciones
y un García con muchas ganas, simpático y echo una fiera.
Quien esperaba un segundón en horas bajas la lleva clara.
John García él solito se pasa por la piedra a Queens of the
stone age encima de un escenario. Tremendo. El disco de Hermano,
...Only a Suggestion sonó al completo, con lo cual muy agradecidos.
García no paraba de llamarnos pachucos y de decir aaaarrrrrraaaaaacccchhhaaaaaa!!!!!
sin saber nadie a qué se refería con esto último. Pidió porros
y la gente lanzaba chinas de costo, petas hechos, cigarros,
papeles, de todo. Hasta Tony Montana le lanzó su porro. El
grupo alucinó con la acogida. Era el primer concierto en Europa
y de momento, único y el sector público fan de Kyuss y García,
estábamos delirando. Tocaron dos canciones que no estaban
incluidas en el disco, una llamada Police, cantada por el
guitarrista, y acompañado por John tras fumarse un porro de
los del público, encima de la batería. La otra posiblemente
sea un tema nuevo. Y de repente John pregunta si somos fans
de los Misfits, y comienza con “Where eagles dare” del Legacy
of Brutality de Misfits, la versión queda brutal pasada por
rock poderoso de Hermano. Evil Elvis en voz de García,
uffffffff!!!!!! Ahí no queda la cosa, John comienza a gritar,
hail! hail! hail! y se arrancan con ¡TNT! ahora es Bon Scott
en boca de uno de los mejores cantantes de los últimos tiempos.
Y uno con los cojones más gordos también. Fue otro momento
espectacular, casi todo el público del Azkena Rock cantando
T.N.T con John García. Tras ese trallazo, los que esperábamos
algo de Unida, tuvimos a... Kyuss!!!!!!!!!!!!!! Green
Machine!!!!!! el pogo formado con T.N.T, continuó con la segunda
grandeza del “Blues for the red sun” y John García poseído,
se lanzó al público, sin pensarlo dos veces y acabó, como
la Iguana cuando era jóven, de pie encima del público acabando
“Green Machine” y de nuevo en estado de shock and confussion,
tremendo final. El único merchandising de Hermano es la carne
de John García que fue ofrecida en el Azkena a sus fans. John
García, al quitarse las gafas de sol daba miedo, con unos
globos oculares salidos de madre. Se movió por el escenario
con poder total, relajado y sacando esa voz sobrenatural
que te invade por completo. Algún afortunado tiene su micro
que lanzó desde el escenario al despedirse. Esperemos que
España le haya dejado huella para que nuestro Hermano pachuco
vuelva siempre que quiera. Por cierto, vinieron varios días
antes a disfrutar el País Vasco, y es que se vive muy bien
en aquí, oyes.
Tras
Hermano, hubo otra parada técnica, no somos grandes fans de
Teenage fanclub, así que hicimos una gira por los lugares
de reposo y toxicidad, pinchamos Can your pussy do the dog
en el aparcamiento, y las prostitutas rumanas con las que
apareció n´Konno, hicieron el perro con su vagina, porque
no entendían el concepto. Ahora venían Steve Earle & the
Dukes, Hellacopters, Ray Davis y Dictadores.... pufffff
STEVE
EARLE: JUST AMERICAN MUSIC
La
tercera vez de Steve Earle en España en brevísimo espacio
de tiempo y la primera en formación eléctrica, acompañado
por The Dukes. Y otro concierto memorable. Steve estaba en
forma, según los asistentes a sus dos recientes conciertos
en Bilbao y Huesca en Julio. En las fotos se le veía con una
aspecto inmejorable. Una vez apareció en el escenario con
semblante serio, concentrado, con una camisa sin mangas luciendo
sus tatuajes, con gafas de persona normal, pudimos comprobar
que todo era cierto. Steve parece haber rejuvenecido 20 años,
atrás quedan sus años de excesos, cárcel y altercados. Se
parecía más al joven Steve de la portada del “Guitar Town”,
que al estropeado de la contraportada de El corazón. Salió
al escenario a deleitarnos y lo consiguió. Lo tenía fácil
con muchos de los espectadores, porque era otro de los motivos
pesados de nuestra presencia allí. Uno de los mejores conciertos
de country rock que se puede ver en la actualidad, una voz
que llena el escenario y toda una leyenda de la música que
nos toca vivir. El sonido del concierto fue de los mejores,
la guitarra eléctrica o acústica, las mandolinas, la armónica,
todo sonaba perfecto. Incluso el bidón de gasolina de un lateral
del escenario, criticado por algunos, sirvió para aportar
matices de percusión a alguna canción, con un curioso sonido.
Las canciones de Steve sonaron en todo su esplendor. Hubo
suavidad y emoción con canciones como “Christmas time in Washington”,
“Valentine´s Day”,”Someday”, “John Walker Blues”, “Angry young
man”, “Ashes to ashes” y “I ain´t never satisfied” pero también
mucha fuerza en
“Guitar town”, “If i fall”, “Copperhead Road”, “Down on the
road”, “I feel allright”, “Here I am”, alguna que me dejo
en el tintero y el final con “New york city” y merecido bis.
El primer artista del festival con derecho a bis. Steve dio
las gracias en medio de la ovación y de nuevo deseamos que
disfrutara de los días en nuestro penoso reino el de Fort
Monroe, para que vuelva cuanto antes. Yo lo vi sentirse allright.
Otro concierto que vale una vida, otro musicazo sentando cátedra.
Por cierto que se edita en breve un cd doble, “Just an american
boy” que recopila temas clásicos, incorpora algún corte nuevo
y algún monólogo de Steve sobre su visión de la política y
el mundo que le rodea. También un DVD sobre la vida del genial
Earle que promete ser muy interesante.
Después
aparecían Hellacopters en el otro escenario y de nuevo
nos lo tomamos con reposo. Los hemos visto muchas veces, la
excitación y expectación no podían ser las mismas en todo
momento. Repertorio calcado al del serie Z. Mucho “By the
grace of god”, “High Visibility” y “Grande rock”, es decir,
la nueva orientación de la banda, más clásica, y “Soulseller”
o “Where the action is” de su primera época. Para acabar un
festivo “Search and destroy” acompañados por Texas Terri en
las voz, que se pasó todo el festival de espectadora privilegiada
y al final tuvo su momento de gloria en el Azkena con los
suecos.
RAY
DAVIES: ROCK CON MUCHA CLASE
Ocurre
con Fogerty y algún que otro caso especial. Cuanto más edad,
mejor dominio del instrumento y de la escena. Era una buena
oportunidad para ver a Ray Davies electrificado, ya que su
última aparición en España fue como Storyteller en solitario.
Nuestro gentleman preferido tuvo algunos arranques guitarreros
magistrales. Con los años a veces se pierden cualidades como
la voz o la presencia física, de acuerdo. Pero el carisma,
la elegancia tocando y un repertorio apabullante, acompañan
al líder de The Kinks, una de las mejores bandas británicas
de todos los tiempos. Y además Ray canta todavía de maravilla.
Falta su hermanito y el resto de la banda, pero él solo despliega
simpatía y saber hacer, como para disfrutar del show sin pensar
en ello. Introduce las canciones con humor, hace comentarios
muy graciosos, cínicos e incluso autoparódicos y ... no puede
fallar un repertorio de The Kinks en directo. Cambió su sobrio
atuendo inicial por una chaqueta con la bandera británica,
cuyo reverso era la bandera americana (que pronto regresó
a su baúl), alternó la acústica con la eléctrica, se emocionó
al ver que el público comenzaba más de una canción antes que
él cantara la primera estrofa (sobre todo “everybody´s a dreamer...everybody´s
a star”) y versioneó a Johnny Cash a pelo con la herramienta,
su particular homenaje, en un receso del show. En este concierto
todo es festivo y emotivo, y es que suena “Waterloo Sunset”,
“Funny Face”, “All day and all of the night”, “Cellulloid
heros”, “Dead end of the street”, “Set me free”, “Tired of
waiting for you”, “Days”, “Where have all the good times”,
“Victoria”, “20th century man”, “Low Budget”, “Like
anybody else”, y ¿quién no canta? llega la escuchada hasta
la saciedad “You really got me” y el final con una de nuestras
canciones preferidas sobre la confusión sexual, “Lola” ¿Y
quién no disfruta?. Entrañable. Todo un individuo, un necesario
trovador de los tiempos que corren. La penúltima descarga
de calidad, y vía libre para The Dictators.
WHO
WILL SAVE ROCK N ROLL?
¿Qué
mejor que Handsome Dick Manitoba, Shernoff y Ross the boss,
los Dictadores, para claudicar un festival de rock? Pues pocas
cosas la verdad. Un repertorio lleno de himnos de nitroglicerina,
“Burn, baby, burn”, “New York, New York”, “I am right”, “Avenue
A”, “Baby Let´s Twist”, “Who will save rocknroll”, “Pussy
and money”, “Faster and louder”, “ “I live for cars and girls”,
“Next big thing”, un temita del “Manitoba Wild Kingdom” un
“Sonic Reducer” de los Dead Boys y una fiesta del copón padre.
El público embruteció de nuevo, sobre todo el sector derecho
del escenario donde fuimos testigos del ascenso a los cielos
del público de medio foro de ipunkrock, pogo salvaje, moshing
de Mr. Turmix, ascenso y caída del amigo Birrotes así como
de los agentes espaciales, además de vuelos de cerveza y demás
líquidos sobre nuestras cabezas. Es decir el engorilamiento
necesario para cerrar el evento. Algunos seres incluso daban
miedo, hubo alguna ostia que sobre el terreno conmocionaba
y eso que íbamos todos que asustábamos y sin apenas consciencia.
Durante el concierto, que ya mi mente no daba para mucho,
Manitoba en su línea, moviéndose de un lado a otro, jaleando
al público con sus maneras de barrio neoyorquinas, la demoledora
guitarra de Ross the Boss, presentado por Manitoba como lo
que es, un metal god ex Manowar, que hace del sonido de Dictators
una cosa poderosísima y Andy Shernoff, el compositor de la
mayoría de himnos, ejecutando y berreando también muchos de
ellos. Un gran concierto de los Dictadores ¡qué puedo decir!...
en otro que esté más lúcido, os lo contaré mejor. La pregunta,
la lanzan siempre, ¿quien salvará el rocknroll?. En fin,
Dictators forever, forever Dictators, Azkena 2003 forever,
forever, Azkena 2003.
Las
Gargantas quejumbrosas, las piernas flaqueantes, los talones
percutidos, las espaldas no mojadas: quebradas, una agente
espacial con contractuta, las tripas tratando de comunicarse
con sus dueños en extraños idiomas, pidiendo clemencia… las
mentes, los curasaos… felices sonrientes y desbordantes: sobrecarga
sensorial, men, ¡qué barbaridad de festival!. Los organizadores
del Azkena 2003 han demostrado varias cosas: la primera, que
reuniendo un cartel importante y respondiendo a las expectativas
de la gente puedes llenar el recinto que te salga de los cojones,
recuperar la inversión, y tener medios para mantener esas
expectativas el siguiente año, llenando el cartel de grupos
de verdad, nada de moñerías ni grupitos de moda; la segunda
que un festival se puede organizar muy bien. Queda por preguntarse
si no se puede hacer un festival de este tipo sin que las
cabezas de cartel sean grupos históricos reunidos para la
occasión, y si no es así, cuando se agotaran las posibilidades
en ese aspecto, pues este año todos los grandes festivales
han seguido esa tónica. También nos queda por preguntarnos
quien coño era ese enjuto jevi que a hombros de su colega
tocaba su fender stratocaster hinchada con bruma cervecera
en el concierto de los Dictators y después bailando sólo en
la carpa de la derrota del rock. El equipo especial reunió
sus pertrechos, recogió, como pudo, sus escombros, y progresivamente
cada uno de sus miembros retornó a su chamizo, Aleister a
su cueva de Nuevo México, Svinia a su gruta subterránea en
las orcadas y Tommy N’konno, que me confesó que le dolia mas
esta paliza que la de Mali, retornó a su amado Camerún… la
rutina nos poseerá a unos más que a otros, pero todos tenemos
en común a partir de esta ocasión y para siempre una experiencia
apabullante, la imagen de Iggy cimbreándose, de Lux Interior
siendo poseído, John García echándose unas risas con la plebe,
Earle emocionando al personal, Davies poseyéndos a todas …
una vez más es otro festival el que nos ayuda a escapar del
gris de cada día y con él en la mente deambularemos unos días,
aunque algunos recuerdos de este Azkena serán para toda la
vida de miserable que nos pueda quedar, próxima cita, el bar
de rock más cercano a nuestras covachas.
Tanda
de saludos, cortesías, cuernos, vilipendios, dádivas abrazos
y mamadas a seres con los que vivimos el Azkena: A Tony Montana
y Godofredo, los mutantes del espacio exterior gallegos, los
toxicómanos palentinos que invadieron el pantano de Vitoria,
Angelofdeath que apareció de la gris britania, Jaime I de
Cameros, Ventosinos, Xuxo-Monlongo, Doc. Roberts, Dr. Blood
Stewart y la turba asturiana cargada de regalos de Papá Noel,
Mario Aquanet, la camarera brasileña de un bar enfrente del
Mac Donals, tío Xuanel y su muy útil horario de mano-flyer,
para consultar conciertos, todo un detalle, los seres de siempre,
la organización del Azkena, el pacharán y a todos los que
fuísteis unas perras y unas dopefiends, es decir, todas. Sentimos
nuestra ausencia en varios conciertos y nos vemos pronto.
Besitos.
P.D:
Perdón errores y olvidos. La crítica musical o de aspectos
concretos, para otros... We love rocknroll!!!!
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