Otro año más, Spacerockheaters
se echa a la carretera en busca del mejor rock. Con rumbo a
Vitoria y con el recuerdo de anteriores ediciones, nos mentalizamos
de que el Azkena Rock Festival de este año va a suponer
un evento difícil de olvidar. La expectación era
máxima teniendo en cuenta lo variado del cartel al que
nos enfrentábamos en esta ocasión. Se podría
decir que era un cartel para tres tipos de público muy
concreto: para los amantes del rock sureño, bandas como
Gov’t Mule, Drive by Trucers o Rose Hill Drive; los fieles
al punk encontrarían bandas como Bad Religión,
Juliette and the Licks, Towers of London o Social Distorsion;
y finalmente, todos aquellos seguidores de los tan añorados
Kyuss (que dicho sea de paso, todos sus miembros han pisado
este escenario, la lástima es que no lo hagan juntos)
y el sonido stoner con Queens of the Stone Age, Masters of Reallity
o Brant Bjork. En cuanto a la organización del festival,
hay que decir que fue excepcional. La disposición de
los dos escenarios frente a frente, la calidad del sonido, el
nivel de los grupos y el buen ambiente hacen que el Azkena sea
uno de los festivales con más futuro del país.
En fin, que como buenos amantes del rock no podíamos
faltar a esta cita y aquí van nuestras memorias de lo
allí sucedido: Towers of london
Los
ingleses fueron los primeros en subirse al escenario principal.
Salieron con ganas de meterse en el bolsillo al todavía
escaso público asistente. Este quinteto parecen estar
hartos de las tendencias musicales de su isla y su actitud.
Reaccionan enérgicamente contra la imagen y la puesta
en escena en el escenario de estas bandas que cada día
proliferan como setas. Esas son sus intenciones y en verdad
lo demuestran. Su música anda a medio camino entre
el punk gamberro
y el rock and roll angelino de finales de los ochenta. Himnos
fácilmente reconocibles, riffs potentes y una actitud
en el escenario que se merecían más reconocimiento
por parte del público. El cartel guardaba tantas golosinas
que Towers of London tuvieron que tocar a una hora que no
les hizo justicia. Aparte, su actuación se vio ensombrecida
quizá por ciertos problemas técnicos, pero gracias
a su puesta en escena, a grandes temas y su actitud 100% hard
rock estos londinenses, que de momento tienen publicados dos
singles, calentaron los motores de los allí presentes.
El buen sabor de boca que dejaron estos chicos no hacía
más que presagiar lo que sería una de las mejores
ediciones del festival.
Rose Hill Drive
A
pesar de ser una banda joven y apenas conocida, Rose Hill
Drive demostraron en esta actuación de qué madera
están hechos y cual es su visión de esta religión
que llamamos Rock. Para muchos (entre los que se incluye el
que escribe estas líneas) esta banda de Colorado fue
el gran descubrimiento de esta edición del Azkena.
Este Power trio formado por Jake Sproul al bajo y voz, Daniel
Sproul a la guitarra y Nate Barnes a las baquetas, demostró
tener algo más que huevos en su actuación rebosante
de Rock sureño, Rock duro, jamb bands y muchas influencias
más. De destacar fueron sus brillantes versiones de
dos de sus ídolos: Black Sabbath y Led Zeppelín.
Y digo brillantes no sólo por la excepcional interpretación,
con un voz envidiable, sino por el gusto demostrado en la
selección de los temas, nada más y nada menos
que Fairies Wear Boots e Immigrant Song. Como anécdota
a destacar destacaremos el mal rato que la banda, y en especial
su guitarrista, soportó a causa del calor. Y, es que
tocar a las 5:30 de la tarde con el sol y una temperatura
asfixiante no tiene que ser agradable. De hecho, el propio
guitarrista, empapado en sudor exclamó con sofoco “it’s
hot here”.
Masters of Reality
El
Azkena ofrecía otra de sus delicatessen. Nos trajo
la única actuación de Master of Reality en este
2005. Comandados como siempre por Chriss Goss, los norteamericanos
no se dejan ver por nuestras tierras, por lo que la expectación
por ver a esta banda era mayúscula. Hay que recordar
que Mr Goss ha sido una de las piedras angulares de la música
de los últimos 20 años. Productor de bandas
como Kyuss, Goss se ha caracterizado por ser la mano que asoma
en la sombra. Sin él sonido stoner no sería
lo mismo.
Y aunque el reconocimiento se lo han ido llevado otros, la
carrera de los americanos ha ido ganándose el reconocimiento
por parte de crítica y público.Gente como Mark
Lanegan han querido colaborar en sus discos. Resultado de
esto mismo es su maravilloso High noon in Ámsterdam
que sonó en Vitoria, eso sí sin Lanegan acompañándolos.
Dejaron a un lado temas mucho más relajados de su último
disco Give us Barrabbas para decantarse por terrenos más
oscuros y pantanosos. Temas como Deep in a hole sonaron contundentes,
con Goss ejerciendo de maestro de ceremonias. Sonidos desérticos
y atmósferas envolventes acompañaron a un sol
que no nos daba tregua.
En el centro de escena Goss llenaba literalmente el escenario.
Este gran hombre ha compuesto temas como The Blue Garden que
en directo suenan ya a clásicos
Drive
by Truckers
Personalmente, esta era una de las bandas por las que tenía
más interés. Y es que la magistral fusión
que esta banda realiza de Rock sureño con melodías
vocales al más puro estilo Afghan Whigs enganchan a
cualquier amante de la buena música.
Su directo, tal y como esperaba, fue tan grandioso como variado.
En él, se recogieron temas de su ya larga carrera incluyendo
cortes de su aclamado Southern Rock Opera o de su último
disco The Dirty South.
El concierto tuvo momentos inolvidables en los que la banda
demostró una actitud, un saber estar y un gusto increíbles.
Tras verlos sólo puedo decir que espero que vuelvan
pronto y nos ofrezcan la oportunidad de verlos en una sala
pequeña en medio de una atmósfera más
intima y cercana.
Gov’t Mule
¿Qué
decir de esta banda a estas alturas y teniendo en cuenta que
nos visitaron recientemente? Si algo dejaron claro tras su
actuación es que cada directo de los Mule es una experiencia
única e irrepetible. Desde luego este, ahora, cuarteto
no deja indiferente a nadie. O los amas o los detestas. Si
eres un amante de las jam bands y de la música hecha
con el corazón, entonces te gustará este grupo,
pero, si por el contrario te decantas por temas breves y directos,
entonces puede que te aburras en su concierto. Y esto exactamente
es lo que se vio en el Azkena, teniendo en cuenta lo variado
en cuanto a géneros del cartel, el público se
divirtió y aburrió a partes iguales.
Puesto que mi caso es el primero, diré que a mi me
parecieron increíbles. Entre su magnífico repertorio,
más rockero y agresivo que en otras ocasiones, sobresalió
una brutal versión del clásico de los Zeppelín
I Can’t Quit You Baby de unos 15-20 minutos (difícil
es de precisar cuando te lo estás gozando) de auténtica
magia.
El nivel que dejaron patente sobre el escenario hace difícil,
con todos mis respetos hacia Wilco, la tarea de tocar tras
ellos. Desde luego hay que echarle valor, y los Wilco lo hicieron.
Wilco
Otros
que repetían visita en el mismo año. Lo tuvieron
realmente difícil para superar la magnífica
actuación de los Mule. Pero Wilco, a diferencia de
los Mule tiene más acogida entre el público
español, quizá por lo heterogéneo de
su música que agrupa entre sus fans a gente muy dispar.
La banda ofreció una de las mejores actuaciones del
festival. Su música rezuma rock, melodía e intensidad.
Desarrollos instrumentales como en The Muzzle of Bees o At
least is what you said dejan claro la grandeza de su música.
Wilco tiene una trayectoria muy sólida, los temas en
directo suenan muy trabajados y la banda está a la
altura de los grandes.
El grupo se puede permitir tocar dos horas o más tranquilamente.
Eso es lo que demostraron en su anterior visita a España.
En Vitoria fueron la banda sorpresa del día anterior,
tocaron otras dos horas de su ya considerablemente amplio
repertorio y sin cansarse. Y Al día siguiente repitieron,
pero dados los imperativos de organización se limitaron
a tocar una hora y cuarto. Fue suficiente para poder disfrutar
de temas de su último disco, intercalados con alguno
de su, quizá excesivamente laureado e intimista, Yankee
Foxtrot Hotel o del fantástico A.M..
Tweedy no se caracteriza por ser un frontman al estilo Iggy
Pop, sino todo lo contrario, no obstante tuvo la delicadeza
de reírse de sí mismo al comentar que a continuación
iban a tocar su único tema alegre. Terminaron con otra
pieza hipnótica, Spiders Kidsmoke, no carente de intensidad
y contundencia.
Social
Distorsión
Después de repostar nos dirigimos al escenario principal,
donde a partir de ese momento se desarrollaría el resto
de las actuaciones.
Otra vez de vuelta a los escenarios Social nos tenían
preparada una noche que se mezclaba con la nostalgia y el
la nueva vertiente de los social, mucho más rockera.
La publicación de un disco de los Social como es Sex
Love And Rockandroll es una garantía de un buen ejercicio
de punk. Pero está claro que sus devaneos por el country
han hecho mella en Mike Ness. Realmente le vino bien, la música
suena más llena y divertida y la incorporación
de un piano hizo que los temas sonaran perfectos.
Discursos generacionales con chaval incluido aparte, Social
Distorsion superaban la difícil tarea de convencer
en su comeback. Lo hicieron y con creces. Es agradable ver
que esta banda se mantiene, esperemos que por mucho tiempo.
Deep Purple
Las
viejas glorias nunca mueren... aunque en ocasiones, y sin
desearle ninguna desgracia a nadie, sí deberían
desaparecer. No vamos a decir que su actuación fue
lamentable ya que eso sería exagerar las cosas, sin
embargo, lejos quedaron aquellos días de gloria y energía.
Los Deep Purple de hoy en día son todo menos Deep Purple.
Salvo por algunos temas y la presencia de Ian Gillan no son
más que un reflejo barato de la grandeza de antaño.
Con temas clásicos y modernos por igual, el concierto
hizo evidente la pérdida de la capacidad vocal de Gillan,
así como la falta de gusto o la poca vergüenza
(según se mire) de alguno de los nuevos miembros. Si
hubiera que poner la mira sobre alguien, ese sería
sin duda el teclista que en medio de un soporífero
solo de órgano se atrevió a tocar ¡¡La
Guerra de las Galaxias!! En fin...
Ni la ayuda de Warren Haynes, que dicho sea de paso, podía
haber escogido otro tema (no Smoke on the Water) para colaborar
con ellos, sirvió para salvar un barco que hacía
aguas por todas partes.
The
Dwarves
Era tiempo para el punk gamberro de los Dwarves. En verdad,
y me duele decir esto, no resultaría muy difícil
superar una actuación tan mediocre como la de Deep
Purple, pero ya era muy tarde para levantar los ánimos
de los que allí nos encontrábamos. Y eso se
notó en un descenso de público. Los que allí
nos quedamos disfrutamos de lo lindo con el desenfreno y,
por momentos caos sónico que reinó en la actuación
de los americanos.
Nick Olivieri acompañaba otra vez a esta banda que
hace temas tan fugaces como sus directos. No obstante, es
inevitable que una banda como esta se te quede grabada en
la memoria. Su innombrable guitarrista en pelotas, los voces
psicópatas de Olivieri y Blag hicieron todo lo posible
para conseguirlo.
la violencia sonora de estos energúmenos marcó
el fin de la velada. A pesar de eso el Azkena se mantuvo abierto
para saciar a los más noctámbulos. Las sesiones
de los djs dieron paso al nuevo día que amanecía
con resaca preparado para más rock.
Brant Bjork and The Bros
Ataviado con unos vaqueros azules y camiseta negra, Brant
BorjK se presentaba sobre los escenario de Vitoria. Le acompañaban
The Bros, trío que se encargó de crear a lo
largo del bolo una densa base, ideal para disfrutar en el
estío veraniego. Era otro momento, dentro del festival,
para disfrutar de otra de las grandes figuras que campan a
sus anchas por los terrenos del stoner.
Si algo hay que reconocer a este tipo es que tantos sus discos
como aquí, su directo, tienen un sonido increíble.
Sonó hipnótico. La banda repasó temas
de esos grandes Jalamanta y Brant Bork and the Operator. Por
mometos, el concierto parecía no seguir una estructura
fija, Bjork lo planteaba como una jam; el grupo enlazaba temas
que mantenían una sólida base rítmica
y brant era el encargado de pulirlos con su guitarra.
Electric Six
Con su segundo disco en la calle Electric six parecen contar
con un gran número de adeptos, capaces de aguantar
unas condiciones climáticas realmente duras. Con el
sol otra vez castigando nuestras nucas los de Detroit ofrecieron
al público un cóctel de rock and roll, punk
y new wave. El quinteto procuró que la audiencia pasase
un rato agradable. Humor y música rock siempre se han
dado la mano y eso intentaba demostrar su frontman.
Su último disco no tiene el gancho de su predecesor,
ni tampoco la repecusión de éste, algo que se
evidenciaba en la reacción de la gente ante temas como
Danger -High Voltaje-. Las canciones de Señor Smoke
no llegan a convencer, son rockeras, pero siguen el mismo
patrón y no llegan a aportar gran cosa.
Juliette and the Licks
Han pasado diez años desde que pudimos ver por primera
vez a Juliette Lewis hacer sus pinitos en un escenario. Corría
el año 1995 y en las carteleras se estrenaba Días
Extraños, un film futurista (para el momento) en el
que se mezclaban oscuridad, suciedad, voyeurismo y asesinatos
a partes iguales. En este ambiente encontramos a una Juliette
que se luce con bastante fortuna versioneando a PJ Harvey.
Pues bien, han pasado diez años y encontramos a esta
misma Juliette acompañada por su banda The Licks haciendo
una demostración de entrega en el escenario. Y es que,
esta chica que alimentó nuestro morbo en El Cabo del
Miedo, sabe como moverse y soltar una buena dosis de actitud
rockera. Sin embargo, ya en el plano musical hay que reconocer
que Juliette and the Licks no nos ofrece nada nuevo, o dicho
de otra forma, es más de lo mismo: punk rock directo.
De destacar fue el homenaje que se marcó interpretando
un tema de uno de sus ídolos: el gran Iggy Pop.
Beasts
of Bourbon
Tras un largo período de separación, esta edición
del Azkena nos permitió disfrutar con el regreso, con
su formación original, de una de las bandas más
inclasificables y agresivas que nos ha dado Australia. Con
el carismático Tex Perkins a la voz y Spencer P. Jones
a la guitarra, las bestias del bourbon ofrecieron un concierto
enérgico y variado, una demostración
de poder y gusto que sería agradable ver con mayor
frecuencia. En su actuación, plagada de influencias
de todo tipo, no faltó una magnífica versión
de sus compatriotas AC DC, nada más y nada menos que
Right On. Pero no fue éste el único homenaje
en forma de versión que nos ofreció la actuación
de las bestias, las melodías de los Rolling Stones
y de Hound Dog Taylor también estuvieron presentes
dejando patente la versatilidad de los australianos. Asimismo,
la influencia de otros grandes del rock también se
hicieron notar ya que, aunque no hicieron ninguna versión,
el espíritu de Iggy Pop también estuvo presente,
tanto en sonido como en actitud. Sin duda Beasts of Bourbon
ofrecieron una de las actuaciones más enérgicas
y auténticas de este festival dejándose literalmente
la piel en el escenario con un Tex Perkins arrastrándose
por los suelos. Francamente grandiosos, genuinamente auténticos.
Televisión
Televisión al completo volvieron un año después
a España. Otra vez a un festival, éste más
rockero. Bien es cierto que a quien esta banda nunca le haya
interesado demasiado, habrá encontrado el concierto
algo falto de gracia. La actitud de Televisión no se
caracteriza precisamente por ser la más activa del
punk, pero tampoco lo es su música. Verlaine y los
suyos repasaron grandes temas de su más recononcido
album Marque Moon y los intercalaron con otros de Adventure
y , más actual, Televisión.
Quien suscribe siempre a adorado a este grupo y la oportunidad
de escuchar por primera vez en directo Tom Curtain y los desarrollos
sin fin de los temas, era un momento único.
Y desde luego hay que romper una lanza a favor de ellos. Puede
que sean unos aburridos en el escenario, pero al menos musicalmente
se mantienen muy frescos. El concierto sonó como tenía
que sonar, las canciones las ejecutaron perfectamente y para
la edad que tienen eso ya es decir mucho. Hay veces que te
la juegas con estos grupos.
Bad Religión
La cita era obligada para los muchos seguidores de esta ya
mítica banda de punk californiana y no parece haber
sido una decepción para ellos. A pesar de haber pasado
recientemente por nuestro país, muchos se mostraron
entusiasmados por esta nueva visita.
Personalmente, esos ritmos acelerados acompañados por
melodías machaconas no son precisamente de mi gusto.
Sin embargo, los muchos asistentes a su show parecieron mostrarse
felices por el recital y las ganas con los que la banda los
obsequió.
La actuación duro una hora y veinte minutos aproximadamente
en los que los fans más acérrimos disfrutaron
bailando, moviendo sus cabezas y brincando con energía.
Al finalizar, las caras reflejaban satisfacción por
el espectáculo ofrecido.
The Pogues
Como un pelotón de fusilamiento los irlandeses se
colocaron el escenario de tal forma que todos estuviesen en
primer plano, siendo todos los protagonistas de uno de los
momentos de más desenfreno del festival. Acompañados
por instrumentos folk y alcohol recorriéndoles las
venas, The Pogues se ganaron al público desde el primer
tema. Por momentos podías reconocer en su música
el vínculo que existe entre un primer Nick Cave y la
música de estos alocados.
Durante su actuación hubo tiempo para todo: política,
mujeres y alcohol. Imagino que pasar una velada debe ser realmente
divertida.
Queens of the Stone Age
Después del folk etílico de The Pogues el festival
preparaba el terreno para vivir dos de los pesos pesados del
evento: Queens Of The Stone Age y Monster Magnet.
A pesar de que en este segundo día, caída la
noche, el frío pilló desprevenidos a los más
frescos, no hubo tiempo para sentir ningún tipo de
flaqueza. Llegaba el turno de Queens Of The Stone Age y, más
tarde, Monster Magnet
Las reinas acaban de publicar Lullabies to Paralize, con lo
que parece que Josh y los suyos (esta vez sin Nick Oliviery
en la formación) se mantienen cómodos en su
sonido. Las canciones de su último Lp vuelven a recoger
el espíritu stoner de sus inicios. Lo suyo es la contundencia,
y así lo demostraron en la actuación que ofrecieron
el sábado en el Azkena. Con un repertorio que no da
lugar a concesiones y una contundencia sónica casi
demoledora los Queens nos tuvieron contentos a todos.
Hubo para todos los gustos, temas directos y enfermizos hasta
momentos de pura hipnosis stoner, con desarrollos que nos
evocan a lo que todos añoramos. (No hace falta ni mencionarlo).
Quizá bajaron el listón en algún momento
del concierto. Incluso lo que parecía que iba a ser
una colaboración de las que dejan historia, con Chris
Goss acompañándoles a la guitarra, no cumplió
las expectativas que todos nos creamos.
Sin embargo todos recordaremos su actuación como una
de las más destacables de esta cita veraniega.
Monster magnet
Con un más que agradable sabor de boca gracias a los
Queens llegaba la hora de volver a tener a Monster Magnet
por nuestras lindes. Tras su cancelación en su última
gira los Magnet volvían con Ed Mundel como único
guitarra y Dave Wynford cubriéndole las espaldas en
algún tema.
Con dos plataformas instaladas a ambos lados de Wynford, tanto
guitarrista como bajista tuvieron en estos artilugios una
fuente inagotable de entretenimiento y lucimiento personal.
Lo que allí ofrecieron Monster Magnet fue una demostración
de solidez y madurez musical La banda empezó fuerte,
recurriendo al grandioso lp Dopes To Infinity. Le siguieron
temas de sus ya seis discos. Y aunque la voz de Mr Wyndford
se resintió en algún momento, ofrecieron un
fin de fiesta perfecto. Riffs muy Stooges, ácidos desarrollos
y muchas guitarras.
Después de ofrecer una actuación corta y excusarse
con que tenían que coger un avión nos dejaron
sin tiempo a reaccionar. Y allí nos quedamos, atónitos
y con la boca abierta después de vivir un fin de semana
de auténtico rock and roll. A ver qué nos depara
el futuro. Las metas que se han impuesto los organizadores
de Alkena son altas: Neil Young y The Black Crowes. Nos frotamos
las manos esperando.
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