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Por segundo año consecutivo Cáceres acoge la presentación del BARREIRO ROCKS FESTIVAL, ese grandioso evento que se celebra en Barreiro, a tiro de ferry de Lisboa y que este año cuenta entre otros con BLACK LIPS, LOS CHICOS, THE ACT-UPS, MOJOMATICS, GREEN MACHINE y un largo etc., a precio de risa (el bono por dos días cuesta 20 euros) y con un ambientazo de mil pares de cojones.
Para este año, el propio NICK NICOTINE con su orquesta, (o sea, el sólo) se ha encargado de venir por España a desplegar todas las virtudes del festival y de paso dejarnos su música. Esta vez vino acompañado de TRACY LEE SUMMER, un combo de tan sólo 3 meses de vida y que se han echado a la espalda la difícil de comenzar su periplo por los escenarios en esta mini-gira.
Y así, sobre las 22:00 horas, el trío de Barreiro, ataviados como los chavalitos a los que les quitan el bocadillo en el recreo, o como redactores del RDL como dijo alguno, saltaron al escenario el segundo concierto de su historia a base de garajeo cerdícola a base de guitarra y batería vía Crypt. Propuesta interesante la suya, aunque lógicamente aún se encuentren bastante verdes y poco sueltos, ya que esta era su gira de desvirgue, pero divirtieron al personal los 20 minutos de show.
Lo de NICK NICOTINE es harina de otro costal. El se lo guisa y el se lo come con una maestría y buen gusto que acojonan. Se dejó su sombrero en Portugal, pero trajo la mochila llena de talento, blues primigenio del delta del tajo, garaje on the rocks, una bolsita de arena del desierto tejano y born to be bad.
Y es que, como bien dijo uno del público-“Joder, tiene más enredos que una navaja suiza”, Nicotine con un bombo, una caja, los teclados, la pandereta, el “charlis” y su guitarra da más juego que muchas bandas enteras, ya sea con temas propios o versiones como “psychotic reaction”, “baby please don't go” o un improvisado “she said” con colaboración del público. Sabe a lo que juega y gana siempre.
Se tocó entero su nuevo disco “La trahison des sons”, que recomendamos fervientemente desde esta página y gustó y sorprendió a todos los presentes con este, su proyecto más personal.
Dos semanas más tarde:
BARREIRO ROCKS FESTIVAL.
Después de haber vivido un precioso fin de semana, en lo personal y musical, la pasada edición del Barreiro, este año Space Rock Heaters no se podía permitir el lujo de no asistir. Tras perdernos más de dos horas gracias a un sentido de la orientación propio de una alpargata, la cuatrola cacereña compuesta por Lazy Juanma, Ulysess Theremin, Chikatila y un servidor, llegamos bien de tiempo para no perdernos nada del primer día.
Al igual que el año pasado, el festival contaba con un anfitrión de lujo para presentar a los grupos. Si en la edición de 2.006 disfrutamos del humor absurdo de Hurricane 2.000, este año no se quedó corta la cosa. Ni más ni menos que CROONER VIEIRA, un señor de más de 70 años que es un jukebox de canciones tradicionales y que parece salido en un documental de la serie “Mondo”. En función del grupo que fuese a tocar, pues se marcaba un tema más o menos relacionado al más puro estilo Tom Jones de mercadillo o Sinatra de rebajas. No escatimaba en disfraces y pudimos verlo de mejicano, de enano y de enano en calzoncillos!!! Encima del escenario el tipo se crecía y más de dos veces había que salir a buscarlo, por que si es por él, se queda allí toda la noche. Un nuevo héroe para nuestro imaginario.
 El rock comenzó con los portugueses BORN A LION. Ganas de catarlos teníamos ante lo oído en su myspace, visto en youtube y sobre todo por esa tremenda canción llamada “John Captain”. Primera sorpresa positiva del festival. Con el rifle cargado de Motor City Five y Led Zeppelín, desprenden una supernova de energía tremenda, llevando gran parte del peso del grupo esa mole de batería-cantante con una voz arrolladora. El resto del grupo no se queda atrás sonando compactos de cojones, aglutinando de manera más que efectiva las div ersas influencias que tienen, recurriendo al puñetazo directo o a una intensidad fuera de lo normal según lo requería el tema.
Para finalizar hicieron a bien atacar el “American Ruse” de MC5 y el “Psychobilly freakout” de Reverend Horton Heat. Encantados de haberlos conocido.
Después le tocó el turno a THE HIPSHAKES. Punk rock imberbe a velocidad endiablada y grito pelado, en la misma onda de lo ofrecido el año pasado por THE FATALS. Divertido y gratificante por momentos aunque soluble en su conjunto. Zeke les quedan un poquito lejos todavía.
SAMESUGAS volvían a tierras portuguesas tras participar el año pasado en la presentación en el país vecino del festival. Con su excelente “Aña Vai!” aún ca lentito, dieron un buen concierto con momentos muy buenos y otros un tanto planos para mi gusto. Punk rock sin alardes de ejecución exquisita y efectiva. Finalizaron con “400 bucks” de Reverend Horton Heat (segunda aparición en tres grupos) vía Supersuckers.
Los encargados de cerrar la primera tanda de conciertos esta primera noche fueron los suecos MAHARAJAS, actualmente una de las mejores bandas de garage-rock que uno pueda echarse a la cara en Europa si no la mejor . Muchas eran las expectativas puestas en ellos por la justa fama que les precede y al final nos quedamos con un regusto agridulce . En lo positivo de la balanza deberíamos colocar sus composiciones (de largo el grupo más “trabajado” en ese aspecto de todo el cartel) capaces de pasar del freakbeat sesentero más purista a baladas beat que ponen la piel de g allina , pasando por trallazos de garage clásico (de casta le viene al galgo desde el revival garagero de los 80) o temas de puro y duro rock’n’roll ... pero, por el contrario temazos tan apabullantes como los que pueblan su último Lp “A Third Opinion” y sus últimos Eps p ara Crusher Records (que fueron la base de su actuación) se vieron oscurecidos por un sonido nada preparado para resaltar sus delicadezas con los coros y el genial trabajo de guitarra de Jens Lindberg y sobre todo por el escaso ritmo del concierto , y es que si paras entre tema y tema constantemente al final la energía se pierde ... ahora bien , ese final de concierto con su tremendo “Mister Rock’n’Roll” y la versión del “I Saw Her Standing There” de los Fab Four a todo trapo ya de por si justificaron el viaje a Barreiro. He dicho.
L os conciertos post-festival se demoraron más de lo debido, aunque la parroquia más borrachuza se entregó en cuerpo y alma al Crooner que estuvo haciendo de las suyas a pie de pista.
TRACY LEE SUMMER iniciaron la party con su sucio garaje punkoide a una guitarra. Aún sin pulir, esperamos con ansias ver hasta donde son capaces de llegar esta joven banda.
ROB K & UNCLE BUTCHER son tipos ya bien curtidos con más tablas que un carpintero (Uncle Butcher de los maravillosos UNCLE BUTCHER ORCHESTRA y ROB de WORKDOGS, THE CHUMPS…) y eso se notó en su show. Con el carnicero tras la batería y la guitarra y con Rob K a la voz en plan vampiro decadente, dieron un gran show, vicioso, sexy… como follar en wc a las 5 de la mañana, como una ingesta masiva licor un día entre semana en un barrio poco recomendable. Blues pringoso y garaje primitivo desde un púlpito sangriento. Una pena que al salir tan tarde pillase a gran parte del personal “feito” una piltrafa.
Segundo y esperado día, debido a esa puta manía que tenemos los humanos de alimentarnos, amén de las putas muletas que no me permitieron estar al 100%, pues llegamos con el CAPITAN ENTRESIJOS ya empezado. Curioso el rollo de este villano marveliano de periferia. Batería, bajo y Nacho de los chicos soplando el saxo más unas irreverentes letras, crean una peculiar atmósfera cuando miden los tiempos y se ponen cerdotes cuando sacar el látigo. Punk Rock castizo que no consiguió casi en ningún momento echarme el lazo y llevarme a su terreno.
GREEN MACHINE fueron una de las sorpresas del año pasado. Tocaron en la discoteca donde se hicieron los after shows y poco faltó para que dejasen sólo los cimientos. Este año no se quedaro n muy atrás. Con un vocalista que es un puto atleta y no lo que manda Portugal a las olimpiadas, las huestes “white panthers” de Braça derrocharon sudor y gasolina a litros. Joao Pimienta paseó su cuerpo por toda la cancha a propulsión a chorro: subió a lo alto de las barras del gimnasio, se revolcó, bailó, murió y volvió a nacer, todo sin perder ese chorro de voz tan brutal que Satán le ha dado. Por momentos todos estos gimmicks pudieron desviar la atención de lo que salía por los bafles, que era mucho y bueno, considerando algunos que todo el derroche del cantante pudiera ser excesivo. Como dato curioso es la inclusión de ciertos ritmos trotones cuasi funk en algún tema que bien podían asemejarse al sonido nueva-olero de moda, eso si, con mucha más guindilla. Para finalizar descargaron un intenso tema a grito de “sou l power” donde la banda disfrutó cambiándose de instrumentos, a modo de jam infernal.
Aunque este año no me rompieron la jeta como el año anterior, me siguen pareciendo una grandísima banda, que gana enteros en las distancias cortas. Unos dignos Hijos de John Sinclair.
Qué clase gastan THE MOJOMATICS. Trajeados y encorbatados, el dúo italiano no necesita nada más que una guitarra y una batería para ofrecer un show espectacular. Si se tiene ese feeeling, que a ellos les sobra y les explota por todos los poros, sobran alardes, pose y parafernalia. Como si Eddie Cochran tuviese un cohete en el culo, como si Hank Williams les jalease desde la tumba, nos inyectaron adrenalina directa al corazón. Un directo demoledor muy por encima de sus dos, ya de por si, excelentes discos. De todas esas pequeñas píldoras de vida que nos ofrecieron, me quedo con “How long babe” y “No place to go”, mom entos donde me sentí un ser privilegiado, un ser feliz. Que necesarias son estas bandas, que recrean de un modo personal y con gusto el legado más precioso de la tierra: el Rock & Roll.
Y faltaban los reyes de la noche. Ciertamente BLACK LIPS es un grupo que en disco me había dicho bien poco al margen de algunas tonadillas resultonas. Y es que no entendía la histeria con la que medios y gran parte del público los había abrazado. Pues buena oportunidad era esta para ver si el efecto Black Lips acababa por empaparme o definidamente dejaba de buscar el tesoro pirata donde nunca estuvo enterrado.
Saltan al escenario y lo menos que puede hacer fue descojonarme. No era para menos. Sin pasarme nada parecían 4 subnormales. Un guitarra más “pallá” que “pacá”, con los dientes de forja a modo de tiburón de James Bond, un bajista bigotudo que bien podía ser un remake de John Holmes, el batería un nerd puro y un pequeño guitarra con una desgastada camiseta de Motley Crue” y una ridícula gorra roja que apuesto era de piensos purina de Atlanta. No desentonarían en uno de esos autobuses organizados que van a Lourdes o Fátima. Pues bien, hay que rendirse a la evidencia. Dieron un show antológico. Las canciones que en mi reproductor pasaban desapercibidas aquí se magnificaban, amén de esa capacidad atraparte y que cuando quieres darte cuenta ya formas parte de su fiesta, haciéndote pasar una hora ciertamente divertida, y sobre todo, con muy buenas canciones. El público estaba de rodillas frente al cuarteto, coreando todas y cada una de las canciones a voz en grito mientras el grupo empalmaba una y otra canción a ritmo de Hippie-gamberro, tripismo, Folk desquiciado y back from the grave, de los que rescataron “Wild man”. También se acordaron de Chuck Berry con “Too much monkey Bussines”. Del cancionero propio elev aron a los altares “katrina”, “veni vidi vinci”, “Navajo”, “bad kids”, “hippie, hippie hooray”, “boomerang”…básicamente su último disco y el directo grabado en Tijuana de cabo a rabo. Todas las canciones sonaban a gloria, ruidosas y melódicas por igual.Tanto los decibelios como ellos me engancharon como engancha la droga, moviéndose como lagartijas, sobre todo Ian, que por momentos parecía que se iba a desmembrar. Ahora mismo me encuentro escuchando su último disco y sigo sin considerarlos la salvación de nada, pero bandas así son necesarias, por su soltura, por su ausencia de alardes, por su energía y gamberrismo contagioso, por sus efectivas canciones sin vuelta de hoja. Ideales como arma arrojadiza contra el muermo en el que vive sumido el rock en la actualidad.
Una increíble sorpresa para, hasta ese momento, mi escéptica persona
LOS CHICOS son la banda más explosiva de la península….y a lo mejor me quedo corto. En directo tienen muy poquitos rivales y eso v olvieron a demostrar en Portugal. A pie de pista y al primer acorde comenzó la guerra menos cruenta y más divertida que puede haber, era como “Little big horn”, con un montón de indios alocados por el agua de fuego hostigando a las tropas de Custer. Casi sin espacio por la avalancha humana, presentaron su excelente “Lauching rocket”, un nuevo paso adelante en estudio donde resaltan sus virtudes y ponen de ma nifiesto que no sólo es un combo para adictos a la juerga, aunque sea face to face donde todo se transforma en heroico. Rafa no paró ni un segundo haciéndome pasar miedo por momentos cuando escalo la torre de bafles y cantó un par de canciones desde allá arriba. Tuvieron el detalle de versionear a The Act-Ups ante la sorpresa generalizada y para terminar, dejaron de la lado adr feelgood, para mi pesar, para atacar a la Creedence y su “Fortunate son”. Con Rafa descalzo y sus calcetines en manos de alguien del público, terminó la lección de rock & roll. Por cierto, curioso el efecto que provocan entre el público, ya que todo dios no dejaba de darse besos y abrazos. Para mí, ahora mismo, son LA BANDA en este país y punto pelota.
Los organizadores del festival quisieron también descargar toda la tensión acumulada actuando como cierra del festival. THE ACT-UPS demostraron nuevamente que son una de las grandes bandas de la península. Si hace un año en Cáceres me parecieron un grupazo, aquí directamente se salieron, en un show con mucha más garra y más potente. Centrándose en su alabado “The marriage of heaven & hell”, elevaron el cancionero a la enésima potencia, con versión de Curtis Mayfield incluida!!! Y con esto, electrificados para unos días, este grandioso festival terminó..
Excelente festival que año a año se supera sin necesidad de salir de ese excelente pequeño formato, presentándonos bandas más que interesantes y en su mejor momento, sin necesidad de recurrir a momias, retruécanos absurdos y bisutería que antaño fue oro, variado sin necesidad de caer en el amontonamiento de nombres dispares sin pies ni cabeza, tratando a los grupos y asistentes como auténticos reyes y no como ovejas.
Larga vida a Barreiro Rocks & Hey Pachuco. El año que viene más.
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