DR EXPLOSION. PREDICANDO EN TIERRA INFIEL
 

BADAJOZ. CAFÉ MERCANTIL 30 MARZO 06

Han pasado ya 48 horas desde que sucedió y todavía el recuerdo de su concierto me provoca espasmos pélvicos de placer, mi entrepierna se humedece y mi muslamen tiembla como una colegiala ante John Holmes. Esta era la tercera visita a tierras de Hernán Cortés del trío asturiano y como ferviente creyente, servidor acudió de nuevo a la llamada de los altísimos, los seres que hace ya más de una década consiguieron salvar mi vida al alejarme del mal del indie pop y me convirtieron a la fe del rock'n'roll abriendo ante mi de par en par las piernas del lujurioso mundo de los 60.

Y no todo empezó bien pues a medida que la hora del festín se acercaba los presagios empeoraban, Badajoz siempre ha sido territorio no propicio para el rock'n'roll, no había mucho público y la fiesta post-concierto peligraba... pero traspasada la medianoche como por arte de magia negra, la sala Mercantil (un pequeño lujo inmerecido en estos lares) empezó a llenarse de seres de diferente pelaje y condición y llegó la hora del aquelarre con cerca de un centenar de energúmenos... por fin las alegres colegialas (con nueva hermana al bajo con respecto a su última visita, Ángel “Bubblegum” Kaplan) subieron al escenario enseñando cacha bajo sus austeras faldas de clérigas y sonaron los primeros acordes del “Bad Boy” de Larry Williams, que tuvo que interrumpirse segundos después por la primera rotura de cuerda de la noche ; segunda canción y segunda rotura de cuerda!!... con estos percances el comienzo resultó algo frío pero una vez solucionados los problemas, la maquinaria explosión con nuestro Billy Chidish patrio al frente empezó a carburar y las gotas de sudor comenzaron a deslizarse por nuestras frentes y abdómenes ya sin descanso hasta el final... los colmillos se nos afilaban por momentos escuchando sus nuevas y garajudas composiciones que esperemos vean pronta plasmación en vinilo, y los esfínteres se nos constreñían cuando atacaban los temas ya conocidos, “Let's Go To The Beach”, “Desastre”, “It's Not Allowed”... a mitad del concierto el alboroto en las primeras filas era ya considerable y hasta el más inepto gañan escondido en la barra era incapaz de permanecer impasible... y lo mejor estaba por llegar!!. Poco a poco, desgranados como huevas del mejor caviar empezaron a caer grandes éxitos mongoles como “Rompí La Televisión ”, “Surf Talibán” o “Drácula Ye-yé” (coreada por todo dios) y el holocausto subnormal dio comienzo!, llevado por el ritmo primitivo de las guitarras y los tambores, mi cuerpo empezó a agitarse, contorsionarse y convulsionarse, grácil como Nadia Comaneci y salvaje como poseído por el maligno, que me abrazó, me folló y me embarazó de vicio cuando el Dr. Jorge y su angelical sierva del señor abandonaron el escenario para subirse a la barra del local y llevarnos a todos al borde de la combustión espontánea con los acordes del “Surf & Shake”... aaarrrrgggghh!!!! para entonces mis calzoncillos ya estaban más húmedos que Doñana en primavera pero faltaba mucho más, faltaba el orgasmo colectivo, la muerte y resurrección de todos, el sentido de la vida nos iba a ser revelado... tras un amago de final y al grito unánime de media sala de “la chatunga he! la chatunga ha!” el grupo volvió para interpretar el himno de Luis Aguilé rebautizado para la ocasión como “ La Cachunga ” y le siguieron un par de clásicos flequilleros que acabaron con mis reservas de sudor e hidratos de carbono, “Sometimes Good Guys Don't Wear White” de los Standells y el “Biff Bang Pow” de los Creation que nunca antes les había escuchado y que recibí como un niño recibe un caramelo con droga... mi cuerpo y mi mente hacía ya minutos que flotaban no se si por el cielo o por el infierno, ni escuchaba ni entendía, pero de repente fui bruscamente devuelto a la tierra...¿ qué era eso que sonaba?, un redoble de tambor comenzó a inundar la sala, era algo primario, salvaje, ¡¡era la llamada de la selva!!... los pelos de la espalada empezaban a erizarse, la sangre comenzaba a hervir y el instinto animal despertaba, la excitación en las primeras filas se podía palpar, como lobos oliendo sangre empezamos a aullar presagiando lo que se nos venía encima....¡¡¡¡Comaaaaaaaaaanche!!!!... el clásico de Link Wray llenó de sonido redskin la sala y la gente se volvió loca, el grupo, instrumentos en mano bajaron a rebozarse entre el respetable para después llevarnos a la calle y continuar la danza tribal en la vía pública, más de una treintena de indios les seguimos al grito de “Jorge, mátalos a todos” dispuestos a llevarnos por delante a cualquier rostro pálido infiel, queríamos sangre y la íbamos a conseguir!!... después de varios minutos en la calle danzando alrededor de los timbales y asustando a las transeúntes (algunas de las cuales acabaron uniéndose a la danza mongola llevadas por el vicio bolso de gucci en mano) y tras agotar repertorio de onomatopeyas rockeras y ritmos nativoamericanos, la tribu volvió al interior de la cueva para rematar la orgía con uno de los mayores himnos juerguistas de la historia “Let's Go In 69” y acabar con las pocas neuronas que me quedaban ya!!... uf!!, al escribir esta crónica y tener que recordar esa noche me he quedado sin aliento y mi corazón se ha puesto a cien de nuevo... señoras y señores, ¿quieren saber cuál es el sentido de la vida?, pues solo en los conciertos de Dr. Explosion lo encontrarán, se lo prometo.

Tras la actuación, sudado y exhausto como una puta vietnamita a la puerta de un cuartel en día de fiesta, servidor y mi party-nnaire a los platos, la chica abejorro, nos encargamos de continuar la degeneración a los platos hasta bien entrada la madrugada a ritmo de garage, punk, soul, beat y demás exquisiteces sesenteras con bastante mejor respuesta de la esperada por parte del poco erudito público pacense (aunque las peticiones bizarras del tipo Barón Rojo, Obús, etc no faltaron)... y ya a la hora de los churros nos retiramos a nuestros aposentos en la capital de la alta Extremadura con los huesos molidos, magullados y doloridos pero con una sonrisa de oreja a oreja y más felices que un pederasta de vacaciones en Tailandia.

Como anécdota final comentar que volviendo a casa, en la oscuridad de la carretera nos encontramos con Iker Jiménez perpetrado tras un mojón en una curva cerrada y oculto tras una careta de plástico gritando “uuuuhhhh, soy el tío camuñas”, obviamente nos lo llevamos por delante. Noche redonda.

Dios Salve a Dr. Explosión.

 
Lazy Juanma