Space Rock Heaters se desdobla para ofreceros
la crónica de los dos conciertos que The Doors of the
21 st Century ofrecieron en la peninsula. Aqui teneis las
vivencias de nuestros reporteros en Benidorm y Lisboa
Benidorm, 6 de Diciembre de 2003
Un
destacamento especial de SPACEROCK se desplazó el jueves dia
6 a Benidorm ,la ciudad preferida de la banda. Todavía no
entendemos el porqué de esta preferencia pero podemos imaginarlo,
conociendo a su fallecido líder. Teníamos muchas esperanzas
puestas en este viaje, la oportunidad de ver los nuevos Doors
del siglo XXI en directo nos había caído del cielo. No dudamos
ni un instante en salir hacia Las vegas del mediterráneo para
comprobar el buen estado de forma en q se encuentra esta gente.
El recinto destinado para la ocasión era la plaza de toros
de la ciudad, atestada de viejos reumáticos en esta época
del año. La acústica fue sorprendentemente buena y la única
pega era el barro amarillento de la encharcada plaza. Una
lluvia infernal sacudió la zona y los alrededores durante
toda la tarde. Los nervios de la organización estaban a revolucionados
por la climatología pero los jinetes de la tormenta detuvieron
el chaparrón. Menos mal que a veces Satan se porta
bien y permite a sus hijos disfrutar de la vida. La música
de Carmina Burana fue la introducción adecuada para el resurgir
de la banda con un pasado de excesos que no tiene nada que
envidiar al de los Stones. La estampa del dios Morrison
presidía el lugar para dar su beneplácito a la nueva formación
desde el infierno. Sólo dos miembros originales de la mítica
banda californiana pisarían el escenario
esa noche, Ray Manzarek y Robbie Krieger, dos
músicos honestos, reales y con bastantes años encima. Por
supuesto, la edad no se notó ni un momento durante su magnífica
interpretación. Ellos estaban disfrutando casi más q nosotros
del espectáculo. El nivel del resto de la banda es tan bien
muy alto, nadie estaba de más ahí arriba. Capitulo aparte
merece el nuevo vocalista, Ian Astbury, frontman de
los recientemente extintos The Cult. Si sois fans del
este grupo sabréis q este tío no necesita presentación. Si
por desgracia no lo sois os diré que The Cult era una
potentísima banda de hard-rock con un estilo y melodías envidiables.
Discos como “Electric” o “Sonic Temple” son
una buena prueba de ello. El carisma de Ian sobre las
tablas es arrollador, su estilo chamánico pega muy bien con
la música ácida de the doors, aunque su interpretación no
estuvo exenta de polémica.
Los
miembros de SPACE destinados a esta misión piensan que no
debería imitar tanto a Jim Morrison, incluso el corte
de pelo es parecido al del salvaje Jim. Ian Astbury
debería ser el mismo en el escenario y no imitar tanto los
movimientos del anterior cantante. Este tipo tiene voz de
sobra como para no cantar en los mismos tonos que Jim y así
personalizar más su actuación. Aunque a veces rugía sin el
menor esfuerzo, como en sus tiempos con The Cult. El
asunto es que la gira está hecha para que los fans de the
doors crean ver por momentos a su fallecido ídolo, sobre
todo cuando la escena permanece en penumbra. Mi opinión personal
es que Ian no puede evitar querer ser Jim Morrison
por unas noches y la verdad es que lo consigue como ningún
otro cantante podría hacerlo. Uno de los muchos momentos inolvidables
q nos proporcionó fue cuando bendijo al resto de la banda
con unas maracas, saltando como un indio poseso al compás
de “Riders on the storm”. Es acojonante como
se mueve este hombre y su nivel vocal está fuera de toda duda.
Una pantalla con imágenes de tormentas con rayos y truenos
ayudó a crear el climax necesario para q la gente no bajase
de la nube mientras duró este tema. Durante todo el concierto
fueron cayendo clásicos uno tras otro, comenzaron con “Roadhouse
blues” y terminaron en el bis con “Ligth my FIRE”.
La verdad es que con semejante repertorio uno no puede evitar
q las dos horas y cuarto de la actuación transcurriesen con
rapidez. Nos quedamos con ganas de más pero temas como “When
the music is over” o “Break on through” sonaron
indiabladamente perfectos y emocionantes, casi como el primer
día. Las imágenes de negros maravillosos como Robert Johnson
adornaron canciones como “Alabama song (whisky bar)”
e hicieron sonreir al público, al recordar tiempos en los
que este tipo de música era joven. No se que más se puede
decir cuando sonaron temas como “Love me two times”
o “La Woman”. A los rockers se nos ponía la carne gallina
y a las nenas hacían aguas por momentos. Sobre
todo una que estaba a mi espalda que no paraba de gritar lo
bueno que estaba el nuevo cantante. En fin ya sabeis , si
quereis follar como Peter North formad una banda
de rock!!!! La mejor interpretación para mi fue “I´m backdoor
man”,sonó como un blues fuerte y con feeling, tal y como
fue concebida en su época. Otro momento álgido fue cuando
Robbie Krieger ejecutó la intro de “Spanish caravan”
con una guitarra acústica y antes improvisó con maneras flamencas.
La America también tuvo lo suyo, imágenes, símbolos
del dólar, el Tio Sam y Vietnam e incluso Irak mientras sonaba
la canción. Aunque Space sabe que este tema no lo tocan en
América, Se acabaron para la banda los tiempos de provocación.
Como ya imaginais, salimos de allí con cara de satisfacción
y con ganas de escuchar su nueva obra en estudio, prometida
para el año que viene. Y por si a alguien le apetece darse
una vueltecita estas navidades por tierras californianas,
que sepa que el precio de las entradas oscila entre los quinientos
cuatro y los setenta y nueve dólares. Ahí es nada. Para más
detalles, la entrada más cara incluye: lámina de coleccionista,
una camiseta, entrada para un encuentro con la banda tras
el concierto y un artículo firmado. Por cierto, la policía
de Benidorm rockea!.
Lisboa 7 de Diciembre
de 2003
The
Doors are back!, y aprovechando la cercanía de las tierras lusitanas
un grupo de intrépidos agentes espaciales decidió desafiar las
torrenciales lluvias para constatar el renacimiento de la mÍtica
banda californiana en la tercera fecha de su gira europea. La
cita era el Domingo 7 en el Pavilhao Atlantico Lisboeta, y se
notó que los "chicos" de UCLA tocaban por segundo
día consecutivo pues apenas se rozó la media entrada, pese a
las generosas dimensiones del recinto, (visto lo visto, algún
show mas en España no hubiera estado de más, dicho sea de paso).
Así pués, y tras engrosar convenientemente las arcas de la República
Portuguesa en los peajes del país vecino, acudimos puntuales
al encuentro con la leyenda de The Doors. El escenario desnudo
quedaba presidido en los minutos previos por una fotografía
de Jim Morrison, dejando claro desde un principio que
el fantasma de Jim iba a estar bien presente en todo lo que
pasara de ahí en adelante. Y vaya si lo estuvo, porque parecía
que se le había metido en el cuerpo a un Ian Astbury que
dejaba patente, desde el clásico Roadhouse Blues con
el que arrancaron, que él había venido allí a cantar los temas
en los que Morrison un día puso voz y alma, al estilo de éste,
y si alguien puede hacerlo sin caer en el ridículo es sin duda
el vocalista de los Cult, una de las voces de referencia del
Rock, que fue sobrado de facultades, a veces clavando el tono
de las grabaciones originales, y salpicando los temas con tonos
más duros en otras ocasiones. A la derecha de Astbury hacía
las veces de speaker Ray Manzarek, genial a los teclados,
que junto a Robby Krieger aportaban el sonido propio
e intransferible de The Doors. La
primera parte del concierto se caracterizó por un tono realmente
rockero con temas como Break on through o Moonlight
Drive, así como un inspirado Crawling King Snake de
John Lee Hooker, que fueron calentando a los asistentes,
entre ellos a los expedicionarios espaciales que fueron dando
buena cuenta de diversas rondas de cerveza, animados por la
economía y cercanía del bar. Actitud esta que era secundada
por la banda en el escenario, con Astbury cantando las
alabanzas del Wiskey, y Robby Krieger dando evidentes
muestras de llevar un semipedo considerable, lo que asombrosamente
no parecía disminuir sus facultades con su Gibson SG primero,
y posteriormente con la guitarra clásica con la que interpretó
la mítica intro del Spanish Caravan. Momento a partir
del cual la banda desgranó uno por uno
sus temas más emblemáticos tales como Riders on the Storm
(con Ian ejerciendo de Gurú del swing armado con unas maracas),
Backdoor Man, o Love her madly,que sonaron perfectos
y que borraron definitivamente cualquier duda que pudieramos
tener sobre la conveniencia del retorno a los escenarios la
banda. Apuraron las dos horas con un coreadísimo Light My
Fire que acabó por destrozar mis perjudicadas cuerdas vocales,
dejándonos a todos con ganas de más, en particular hubo quien
echó de menos Soul Kitchen o The End, pero esperemos podamos
disfrutarlos en una próxima visita, presentando su nuevo disco
que se anuncia próximo. Shockeados por el conciertazo nos dispusimos
a explorar la noche lisboeta, plagada de compatriotas que habían
ido a disfrutar del concierto, y en la que fuimos abducidos
por un cantante de blues brasileiro (por llamarlo de alguna
manera) que nos condujo a garitos con peña cantando en directo,
camareras voluptuosas, birras baratas, nos proporcionó algo
de maruja (se fumó él solo la mitad el muy cerdo), y que se
hacía llamar Yago Armando Cocaina. Pero esa es otra historia... |