| Houston, TX
Periodicidad: n
Los paseos por el imperio han llegado a un merecido intermedio,
la temporada no ha estado nada mal, hemos podido morir varias
veces, amén de mil cosas más. Seguimos caminando,
cada día un tanto más encorvado, y reaparecemos
para narrar algunos acontecimientos del entrañable
área sur. Perdonen la ausencia, ¿se pueden trasplantar
cerebros?. Bajen hacia abajo, como si órgano sexual
húmedo y cálido esperase excitado su llegada.
Goce, llore, grite, ódieme. Algunos acontecimientos
que merecían atención focalizada, personalizada,
invidualizada, serán tratados de manera somera. Son
buenos tiempos para la lírica, pero me canso. Por cierto,
se fueron dos piezas clave de mi pensamiento humanista: el
Doctor Gonzo, Hunter S. Thompson, se voló la tapa de
los sesos, con dos cojones, nuestro querido Hasil Adkins,
cayó, se hirió y pasó a mejor vida. Haremos
un chicken dance y escribiremos unas líneas de miedo
y asco en sus respectivas memorias. También en memoria
de la gran señora Fernanda.
N IGGERS
DE LOS BUENOS
Los hombres del color en este país, como los de cualquier
otro color, son malos y buenos. Los malos, sobre todo en New
Orleans, pueden marcar tu mandíbula de un derechazo
brutal, tumbar a un gigantesco hombre al suelo con un gancho,
romperte la ventanilla del coche, perseguir a vietnamitas
en tropel dispuestos a pasarles cuchillo, disparar a Ray Davis
en la pierna... es que hay que ver oye. Los buenos, hacen
voodoo, blues, soul, suelen vestir, decir, hacer, cantar y
moverse de manera única, bien, ya saben ustedes.
Ruddy Ray Moore: My name is Dolemite, motherfucker!
Un héroe blaxploitation, un elegante chulo de meretrices
en el escenario, con bastón lleno de glamour: http://www.dolemite.com/.
Fue un poco extraño todo, repasemos. Dedicaré
dos líneas al lugar del evento, el ya familiar Continental
Club, en Houston, aunque el antiguo y con solera está
en Austin, y también es entrañable. Bares perfectos
para el rock: http://www.continentalclub.com/.
Una gran cantidad de merchandising te recibía al entrar,
increíbles bastones rockeros para cuando nos hagamos
viejitos, por ejemplo. Dolemite, con atuendo muy pimp, gafas
estelares, pulso tembloroso, firmando fotos y cosas, nos pusimos
a la cola. Aunque no había mucha, el local estaba a
medio gas. Para el concierto se hizo acompañar de una
banda local. Sonaba en el cd para que la banda siguiera el
ritmo y cuando ya estaban en marcha, Rudy cantaba. Es la primera
vez que vi algo así. Los comentarios de Ruddy y su
presencia valían la pena, mucho pussy por aquí
y por allá, slang del hood y mucho patinaje neuronal.
La música tuvo algún momento, como la versión
de Sam Cooke, Bring it on home to me. Ruddy habrá tenido
mejores shows, estuvo entretenido.
André Williams: The godfather of soul
Seguimos
en el Continental club. Éste hombre es grandioso, y
más enfundado en un traje y corbata naranja. Desconozco
si “ninfó” varias filas antes de subir
al escenario como rumoreaban en su visita a Galapagar, serranía
madrileña, pero lo hizo de manera espectacular, respaldado
por The Elorbits, banda local del Continental. Repasó
su último álbum del 2004, Rythm & Blues,
de principio a fin, comenzando con el rítmico “Hallelujah”
y acabando con él, perlas extra fueron “Black
Pussycat”, “Let me put it in”, de la que
todos fuimos niñas del coro. El baile, la sonrisa cerda,
los gestos y el pussycentrismo de André Williams nos
encantan y nos ponen mucho. Fumamos puros dulces durante el
show para estar medianamente a su altura. Queremos ser viejos
sucios, elegantes y orgullosos como Andre cuando lleguemos
a esas edades
G.G. ALLIN FUE ESPÍRITU TEENAGER Y QUÉ BELLO
ES LA MÚSICA SURF (QUE NO EL SURF NI LOS SURFISTAS)
DICK DALE
The Murder Junkies: tercios volando, hostias dando.
Era necesario acudir al Axiom, bonito lugar de ideología
punk y love me I´m a liberal, perdido entre naves industriales
con mini teatro, bar y patio, para observar los restos y acompañantes
del decadente G.G. Allin, ese ser tan extremo, a días
tan descuidado en su higiene y costumbres. Enseguida oteamos
al inconfundible Merle Allin, el hermanito, y como no, al
loco batería Dino, con el pelo colorado y un poco más
viejo, el guitarra William y el cantante abordo, Jeff Clayton,
distintos genes que los de G.G. Tocaron varias bandas de punk
adolescentes y veinteañeras, que fueron provocando
la gresca entre el público, así como calentando
a un comando de cuatro adolescentes sucias, guarras y malvadas.
Cuando los Murder junkies asaltaron el escenario, el comando
seguramente poseídas por G.G. comenzaron a lanzar tercios,
medianas o como le llamen en sus respectivos lugares, a seres
muy grandes a los que yo no me atrevería a envalentonar,
subieron al escenario a enseñar sus posaderas, golpeaban
a diestro y siniestro. A todo esto el batería Dino
tocaba desnudo por completo sin inmutarse, concentradísimo
en el sonido armónico de su instrumento, los Murder
Junkies ejecutaban canciones tan líricas como “Drink,
fight and fuck”, “Gipsy motherfucker”, “Expose
yourself to kid”, “I wanna fuck your brain”,
“Watch me kill”, “Out for blood”,
“cock on the loose”. La banda suena igual de furiosa
y enferma, se añora la performance de G.G. aunque se
está más tranquilo sabiendo que no va a venir
a refrotarse y molerte a palos. Los seres grandes no se envalentonaron,
pero sí sus hembras ante el desplante y la furia adolescente,
comenzaron a golpearse brutalmente, mucha gente del público
tomó partido, los seres grandes se envalentonaron.
El final fue apoteósico solo de batería por
parte de Dino, desnudo, recalco, y como quizá no puedan
imaginar o sí, una batalla campal, de la que yo me
libré, que siguió con el show finalizado y el
grupo firmando: volaban botellas, seguían los golpes
y gritos, con tirones de pelo y revolcones, ganchos, uppercuts
y demás variantes del puñetazo. Qué tierno
es mirar cosas así. Me escabullí cual ninja
para dar la mano a Merle y tomar instantáneas y huí
entre gente matándose a hostias. Supongo que poco después
llegarían los Rangers de Texas.
Dick Dale, King of the surf guitar
Lobo viejo y titán de la guitarra, disparó
certeros trallazos surferos que dejaron atónitos a
todos los presentes. Acompañado de dos jovenzuelos,
Dick hizo un brutal despliegue de maneras y tocó durante
bastante tiempo. Perdonen mi falta de noción del tiempo
aquella extraña y lejana noche. Dick se tocó
el recopilatorio King of the surf guitar de arriba abajo,
empezó con Let´s go trippin´, canción
perfecta para arrancar un concierto y desgranó sus
grandes canciones, como no Misirlou, famosa en el mundo entero
por Pulp Fiction, Surf Beat, Night Rider, Shake´n´stomp,
Taco Wagon... Fue sorprendente un medley que hizo en el meridiano
del concierto en el que repasó clásicos hardrockeros
de Deep Purple y Led Zeppelin, adaptándolos a su estilo,
los más clásicos entre los clásicos,
Smoke on the water y Rocknroll. El final fue Pipeline y refrito
de sí mismo. Para momento bello de la noche, esa frasecita
de Listen to the king of the surf guitar, que aquí
en Houston TX, cantó una entrañable y anónima
sera del público, así espontáneamente
y con resultado tierno y efectivo. Y tras llevar a un rockero
expresidiario a su autocaravana hogar en medio de unos bosques
lejanos y con ciertos momentos Laura Palmer en el trayecto
de ida, vuelta y descarga de paquete, llegamos al hogar. Todo
sea por el rock.
OTRAS PERLAS DEL ROCK
Drive by Truckers, tipos corrientes, rock de 24 quilates.
Es placer que existan bandas así, tan sureñas.
Tres guitarras, que se combinan de maravilla, ya sea para
sonar con aires de Crazy Horse o Lynyrd Skynyrd, tres voces
cada cual con su particularidad, para narrar esas historias
tan curiosas, bellas o devastadoras del sucio sur. “Southern
Rock opera”, “Decoration Day” y su último
disco “Dirty South” son grandiosos y en directo
lo hacen de maravilla. Derrochan energía, entusiasmo,
ganas, buen gusto cuando alargan las canciones con fantásticos
desarrollos instrumentales. Comenzaron con “Where the
devil don´t stay”, un tanto fríos, pero
pronto entraron en calor poco a poco y aumentando la intensidad
y entrega. Siguieron Never Gonna Change, Tornadoes, Lookout
Mountain, Daddy's Cup, Pin Hits the Shell, Do It Yourself,
Decoration Day, The Company I Keep, The Sands of Iwo Jima,
Carl Perkin's Cadillac, Goddamn Lonely Love... para aquellos
momentos ya tendrían bien asimiladas las cervezas y
el jack daniels, Puttin' People on the Moon, Careless, Margo
and Harold, Cottonseed, The Buford Stick, Nine Bullets, Zip
City y Let There Be Rock para cerrar. Southern rock will never
die con bandas así. Fuen un placer verlos en el escenario
pequeño del Meridian, mucho más acogedor y perfecto
para esas horas tan putas que son a veces las últimas
del domingo pensando en prostituirse el lunes. Un grupo tan
real y que te lo da todo, como éste, es un buen antídoto
para cualquier cosa.
Black Crowes, on the road again
Teníamos ya ganas de que los hermanos Robinson hicieran
las paces, llamaran a Marc Ford y se fueran de gira de una
vez por todas. Nos tocó apertura de gira, y fue fabuloso.
Abrieron Grady, poderoso trío country hardrockero de
Austín, aquí al lado. Muy recomendables. El
escenario olía a incienso, había velas por todas
partes, un fondo palaciego, objetos espirituales... todo preparado
para ver a los Cuervos. Muchas excitación, las entradas
agotadas con lo cual gran ambiente, y aparecieron en escena.
Uno de los grandes de hoy en día, entendiendo por grandes
en este caso: su calidad musical, su capacidad para arrastrar
masas a una actuación y la venta de discos. Hay muchos
tipos y maneras de grandeza. Cris volvió a la barba
y vestimentas más mundanas, Ford, está un poco
más sanote y aparenta muchos años, los demás
como siempre. Rich con un pelín de mejora en el humor,
pero que haga lo que quiera, es su vida y lo que nos ofrece
está muy bien. Cris es un perfecto frontman siempre,
con una voz y movimientos personales, los duelos y combinaciones
de Rich y Ford son majestuosos, lo mejor del show de los Black
Crowes, el hammond de Hawyrsh siempre bienvenido, las coristas
negras big mamma añaden color y el repertorio recorre
todos los discos a excepción de Three snakes and one
charm. Combinaron canciones más personales con los
éxitos más conocidos. Esperemos que la reunión
siga adelante y los lleve al estudio para seguir deleitándonos
con su particular rock cósmico-sureño. Es un
placer revisar el material antiguo en la presente gira. El
Azkena colmará a los adictos a la tropa de los Robinson
an Co. Para aquellos entonces la maquinaria ya estará
engrasadísima, pues la gira de los Crowes es extensa
e incluirá una serie de conciertos con Tom Petty and
the Heartbreakers, ahí es nada. Tocaron por primera
vez Peace Ways, preciosidades como Cosmic Friend, Thorn in
my pride, Black moon creeping, Wiser Time, una inspirada jam
entre Sometimes Salvation y Thorn in my pride, inyectando
de Jealous again y Remedy para finalizar ampliamente ovacionados
y saludando como los grandes.
SET LIST
Virtue and Vice
Sting Me
Horsehead
Coming Home
Black Moon Creeping
Cosmic Friend
Ballad In Urgency
Wiser Time
Sometimes Salvation
Thorn In My Pride
By Your Side
Peace Anyways
Jealous Again
Remedy
Hard To Handle
The
Legendary Shack Shakers: OOOUUUU YEEEEAAAHHH!!!!
Bien, me encantan, los adoro, han sido de mis mejores compañeros
este año, sonando casi todo el tiempo en esa cueva
llamada hogar o en ese habitáculo espacio temporal,
el coche. Uno de los mejores conciertos que tuvimos oportunidad
de contemplar este año. Mi querido coronel J.D. Wilkes,
está como una cabra, hace cosas rarísimas y
muy divertidas en el escenario, el grupo combina
muchas raíces americanas en su música, es un
poderoso híbrido, y en directo son unos salvajes. Os
invito a conocerles mejor aquí en nuestra humilde morada.
http://www.spacerockheaters.com/entre/lss.htm
El segundo show fue más brutal si cabe que el invernal.
En el mismo bar, añadido a favoritos, el Rudyard´s.
Tienen la mejor hamburguesa de la ciudad, degustada mientras
escuchas a Otis Redding o lo que quieras pinchar en el jukebox
y en el piso de arriba una programación de conciertos
increíble, de precio muy asequible y muy acogedora.
El coronel se sube por las paredes, sopla la armónica
que es un primor, berrea y aúlla, es un show, de lo
mejor que vi en bastante tiempo. Votado el mejor front man
de Nashville. Acompaña por un contrabajo, un guitarrista
y un batería marca Nashville-Kentucky, ¡qué
se puede esperar!
Reverend Hort on Heat: Texas Rockabilly
Con
un pedazo de discazo ya no tan reciente pero si muy fresco,
Revival, vimos a el querido Reverendo y su psychobilly freak
out y savoir faire. Nos regaló el Revival al completo,
y luego rememoramos viejos tiempos con Marijuana, Psychobilly
Freak out, I´m mad, Bullet, Texas Rockabilly Rebel,
Sue Jack Daniels, I´ll make love, Whole lotta baby,
Mi aamoor, ya que estamos en Texas. Y es que este hombre nació
en Corpus Christy, Texas, hace muchísimas paradas en
la ciudad espacial o H-Town como dicen ellos, y tiene residencia
en Austin, ciudad que amamos con vehemencia. Nunca falla el
reverendo, siempre es una oportunidad para mover un poco las
carnes y contemplar a un desquiciado guitarrista con sereno
semblante. Tiene mucho swing y rocknroll
en su querido instrumento y los dispara de manera muy certera,
SIEMPRE. Los que sepan, sabrán que tiene un disco llamado
Space Heater, y si le ponen un ROCK en medio y plurifican
el Heater, pues tienen esto que nosotros tanto queremos y
vosotros podéis disfrutar, vilipendiar, odiar, marginar,
masacrar o ustedes mismos: SPACEROCKHEATERS.
HANK WILLIAMS III: Eres mu grande
En nuestra web, el fervor por este hombre es gigantesco.
Porque es demasiado rocker para el country y demasiado country
para el rock, porque es demasiado. De abuelo, de padre, de
pies a cabeza. Por su barba de tres días, por su coleta
cherokee, por su sombrero doblado, por que se parece a su
abuelo, que se sentía tan solo que podía llorar.
Nos encantan sus tres discos, incluyendo el no oficial y brutal
“This ain´t country”. El Fitzgeralds a reventar.
Llegamos corriendo,
con un chuletón de 16 onzas en nuestro pub hogareño
Dunlavy, donde Luther and the healers llenaban de blues el
ambiente. Las llamas del fondo del escenario acompañaban
perfectamente. Enormes seres de diversa índole, variando
de sombrero a gorra metalera o incluso alguna cresta punk
contemplaban las evoluciones musicales. Aunque para cresta
y aspecto el contrabajista Joe Buck, una extraña criatura
con un aspecto muy enfermizo que ejecutaba con mirada asesina
su gigante instrumento, como no amarle. Había pedal
steel, la guitarra de Hank y un acompañante, violín
por momentos... Hank y su tropa comenzaron con Nighttime Ramblin'
Man, siguieron con Whiskey, Weed & Women, nos reborazon
con barro del Mississippi, que es sucio pero siempre gusta,
87 Southbound, Lonesome For You, Devils Daughter, On my Own,
Honky Tonk Girls, Trashville, Broke, Lovesick and Driftin´,
5 shoots of whiskey, One Horse Town, Cocaine blues... maravillosas
todas ellas, tocadas a un gran velocidad. De repente se armaron
de guitarras eléctricas y comenzó el punk rocknroll
kickin´ ass motherfuckers o como lo quieras llamar,
pero este material desde luego lo es y lo querríamos
ver en disco oficial: Tennessee Driver, con una intensidad
brutal, Punch, Fight, Fuck, Redneck Drive, Cutthroat, I´m
Drunk again y para finalizar, metal, Hank les acompañó
en los primeros compases y dejó a sus camaradas, j unto
a un cantante salvaje y tuvimos ración de heavy. Una
gozada que llevábamos esperando mucho tiempo, ansias
colmadas con el sabor de nuestro outlaw predilecto y con el
amigo Juan Daniel, tan sabroso él. Aprovecho para promocionar
la Lone star beer, blue collar beer, la más barata,
también la más refrescante
YIIIIIHAWWWW!
Alejandro Escovedo, I'm alive
Tras superar una horrible hepatitis C en el imperio, nuestro
querido Alejandro, antiguo componente de The Nuns, Rank and
the file y The True Believers, sigue en la brecha, luchando
y haciendo su maravillosa música. En el imperio los
seguros médicos son una chapuza carísima, el
estado se lava las manos pero Alejandro tiene la suerte de
ser del rock, de ser rock, y en el rock se tienen amigos,
muy buenos. Los amigos organizaron el concierto “De
por vida, tributo a la música de Alejandro Escovedo”
y comenzó el milagro monetario para su salvación.
Ahora lo tenemos con una sonrisa, con una guitarra, con una
gran banda, rockeando de nuevo y nos sentimos felices por
este americano de raza hispana nacido en San Antonio. Desde
los 90, Escovedo tomó las riendas de su carrera como
solista cultivando una vertiente folk blues de la música
con la que está cosechando unos discos bellos, llenos
de calidad, sutileza, suavidad, grandes historias enlatadas
en cuatro, a lo sumo cinco minutos. Debido a su recuperación
y su estado actual, ha restringido el número de actuaciones,
tuvimos la suerte de ver su regreso a Houston. Alejandro habita
actualmente en Austin, para los tejanos capital musical del
mundo, para nosotros bellísima ciudad que huele a música
y a entornos naturales preciosos. Alejandro es muy querido
en el estado de la estrella solitaria. El público le
recibió con una de las ovaciones más calurosas
que he visto en la ciudad espacial. El ser humano entiende
rápidamente algunas cosas, sobre todo si la muerte
anda por ahí rondando, y reacciona con empatía.
Los músicos que acompañan a Alejandro componen
una curiosa mezcla de rock y sección de cuerda, que
repercute en la música, llenándola de arreglos
y matices con el violín, el pedal steel, celo y acordeón.
Despliegue de baladas y canciones de amor roto, historias
de su llegada al imperio como inmigrante, un I wanna be your
dog que le incitó a hablar sobre los Ramones, de Stooges
a Joey y Dee, lógica aplastante. Ballad of the sun
and the moon,Wave, MexicoAmericano, Hard Road, Velvet Guitar,
As I fall, About this love, She doesn´t live here, One
more time, Five hearts breaking, Last to know... Una música
tan bella, interpretada por un hombre que ha hecho más
millas que dinero en esto de la música y la vida, pero
al que suponemos afortunado por todo lo vivido y superado,
ahí queda eso. Nos obligaron a no fumar por respeto
a la recuperación de Alejandro, nunca me sentó
tan bien no encender un pitillo a pesar de mis nervios interiorizados.
Reckless Kelly, The Gourds, C.C. Adcock
De Oregón, pero trasladados a Austin, Reckless Kelly
han sido una de las bandas más queridas por el público
sin que esto afecte a su maravilloso sonido western swing.
Son jóvenes, tienen ya varios discos y sus conciertos
son una gran fiesta de sonidos que harían danzar al
cowboy más estepario. Muy recomendable su último
disco “Wicked Twisted Road”. The Gourds, otro
grupo situado en Austin, son una joyita que mezcla bluegrass
con honky tonk, tienen tres voces, usan mandolina y violin,
letras divertidas. Dos bandas cuyos componentes son tipos
de apariencia muy mundana y normal, que se pasan la vida en
la carretera tocando aquí y allá y que tienen
mucha música en sus cerebros y venas. C.C. Adcock es
uno de esos bluesman que vive en sus excitante galaxia. Nacido
en la rockera Lafayette, Lousiana (Axl y Shanon estatua ya)
consigue en su música una excelente mezcla de blues
y sonidos del maravilloso estado de los bayous: Zydeco y cajún.
Letras oscuras, originalidad con la guitarra eléctrica,
un ser enorme que ahora anda por Holanda de correrías
blueseras. Tres discazos, C.C. Adcock, House Rocker y su Lafayette
Marquis, el más reciente, un disco que me hipnotizó
y me cautivó durante meses... I´m such a fooool
to careeee como el dice.
IMÁGENES
Hoy el charcutero estaba ocupado, así que me llevé
al cine al señor chicano que alquila tuxedos a la vuelta
de mi casa y me dejó estas líneas de viva voz
en mi móvil última generación, que yo
gentilmente he tratado de transcribir para ustedes.
SIN
CITY (Robert Rodriguez, Frank Miller): hostias, tios
duros, coches a toda leche, tías buenacas, acción
y una estética sublime. Así es la adaptación
del grandioso cómic de Frank Miller. Tenemos a Micky
Rourke de nuevo en las pantallas, acompañado por un
gran reparto, no se la pieeerrrdaaannnnn.
ANDROMEDEIA (T. Miike): el nipón
que más satisfacciones nos está dando últimamente,
este hombre factura cinco o seis al año y ya perdemos
la cuenta. Esta es de 1998 y trata el turbio asunto de internet,
las computadoras, los chats, los blogs, la muerte, adolescentes
nipones enfermos y la locura del mundo moderno. Como siempre
divertida, con varias escenas inexplicables y maravillosa,
si la miran con los ojos necesarios.
INSIDE DEEP THROAT (Fenton Bailey, Randy
Barbato) : la película PORNO por excelencia, con Harry
Reems y Linda Lovelace en el reparto, un guión tan
absurdo como divertido... los fans de esta película
verán fuegos artificiales, luces de colores, campanas
sonando, casi como Linda cuando por fin se da cuenta en la
película de que su clítoris está en la
garganta y solo debe felar... más profundo.
A
SNAKE OF JUNE (S. Tsukamoto) : el director de los
Tetsuos y Bullet Ballet regresa con una inquietante película
que tiene reminiscencias al famoso Peeping Tom de Mike Powell,
añadiendo estos atractivos: la esquizoide sociedad
nipona del S-XXI, una trama más asfixiante y una brillante
estética en blanco y negro. Una gran película.
GRAM
THEFT PARSONS (David Caffrey): ya está en
DVD, busquen en emule. Se trata de la narración del
famoso robo e inmolación del cadáver de Gram
Parsons por parte de su amigo íntimo y road manager
Phil Kaufman (un brutal J. Knoxville en la película)
Entrañables imágenes del Joshua Tree acompañadas
por la música de Gram, entrañable también
pensar que pactes con un amigo algo así y el amigo
sea tan bueno que se juegue los huevos por hacerlo. Quien
coño quiere un nicho pudiendo ser enterrado de maneras
tan poéticas... Hay que joderse.
THE SADDEST MUSIC IN THE WORLD (Guy Maddin):
parece mentira que usted tan moderno, informado y al loro
de lo más de lo más no sepa aún quien
es Guy Maddin, un genio del cinematógrafo. Si te gusta
beber cerveza y estás triste, esta es tu película.
Haga una inmersión en el cine de este hombre porque
todo lo que ha hecho es innovador, lleno de imaginación,
de impacto, de sentimientos extremos, de magia. Mi querido
peter pan del cine es de Winnipeg, Canadá, el pueblo
de... si, si, Mr. Neil Young. Tom Waits y Nick Cave son fans
del cine de Maddin, sus películas son tan apabullantes
como ver Cabeza Borradora... busque, sin descanso y espere,
porque Guy Maddin tendrá su merecido artículo
de largo desarrollo, para usar jerga Mariscal Romero, un día
de estos. En The saddest music in the world pueden ver a las
elegantes y finas Isabela Rossellini y María de Medeiros
haciendo papeles más grandes que la vida.
Ponga un nuevo fetiche en su vida y no olvide que este hombre
tiene tesoros como “Tales from the Gimli Hospital”
o “Archangel”, siempre autofinanciado, buscando
la manera de hacer lo que ha querido y de seguir haciéndolo
así ¿No es excitante encontrar magos artesanos
así, ahora que con dos perras todos dejamos que nos
violen por todas partes?
CARNIVALE: esta serie es ahora mismo lo mejor
del mundo mundial, quieres ver más y más. La
primera temporada es brutal, pero la segunda brutal al cuadrado.
Espectadores que buscan en las series algo más que
ver reflejado su cutre entorno social o aspiraciones baratas,
aquí tienen un portento de cabezas creativas producido
por la HBO, concretamente Daniel Knauf. Ocultismo, magia,
el bien y el mal, personajes maravillosos, de cabeza, es necesario
ver esto.
LEA UN POCO OIGA
Pattern
recognition (William Gibson): el autor del grandioso
Neuromante, novela clave de la ciencia ficción moderna,
regresa con una compleja trama sobre cool hunters, tendencias,
ciberespacio y mucha intriga. Un libro maravilloso para el
verano.
Exquisite
Corpses (Poppy Z. Brite): esta escritora afincada
en esa maravillosa ciudad a la que algún día
dedicaremos líneas y palabras llamada New Orleans,
recurre al terror realista, al que podemos encontrar en los
periódicos, a seres desviados, enfermos desquiciados,
sublimes de pensamiento, atroces en sus acciones. Psicópatas
homos, ambiención nueva orleansina, violencia descarnada,
real, brutal. Un bello libro.
VAMOS DE PASEO: Galvatrazzzz, Galveston
Para acabar me gustaría hablar de esta isla situada
a unas 40 millas de Houston, en pleno Golfo de Mexico. Se
supone que es la playa de Houston, pero aquello está
tan marrón que uno se lo piensa. Las refinerías
rodean el lugar y los enormes puertos también, con
lo cual la polución de bastante grande. Pero si usted
no disfruta de la playa, puede acudir a cualquier evento de
la ciudad y descubrir sus grandezas. El pirata más
famoso del Caribe, Jean Lafitte, la convirtió en su
centro de operaciones, una tormenta la destruyó por
completo en 1900 y finalmente el multimillonario del negocio
inmobiliario y posterior psicópata Robert Durst, enloqueció
en esta ciudad en la cual decía sentirse como en su
casa. Busquen cosas sobre Durst, su historia es estrambótica,
puro american sickness. Pero estamos para hablar de Galveston,
sería bonito hablar sobre Durst un día. Lo de
Galvatrazzzz es un mote cariñoso de personas de la
bohemia houstonita, por cierto. La ocasión elegida
para mi visita era un “Art Walk”, las tiendas
de “arte” abrían hasta tarde y se suponía
un gran ambiente, pero las tiendas de “arte”,
cerraron por obra de sus dueños, cansados al ver que
el gran ambiente era tan solo un rumor. Las tiendas de “arte”
eran brutales, solo dos podrían ser calificadas como
tales, el resto vendían cualquier cosa que te pueda
venir a la cabeza, la mayoría chorradas tipo megafactoría
de muebles sueca de diseño para todos los bolsillos
y obsesiones de decoración de interiores. Pero da igual,
comes unas ostras raw como se dice por allí y te sumerges
en la atmósfera del Kon Tiki, bar de ambiente en el
cual altísimas negras travestis o shemales, desafortunadamente
no pudimos comprobarlo, cantaban canciones de soul con nombres
artísticos tipo “Ivory Queen”. Fue una
hora y media de surrealismo. Por un lado gays a lo Mercury
Cruiser meneándose al son del soul, por otro gays de
la tercera edad haciéndo lo que podían y en
el centro de la pista mis amigas las bolleras con gorra y
brazo ancho metiendose mano por todas partes. Me encantaría
llevar a Monseñor Rouco Varela o a cualquier otro mamarracho
de esos con trajes de tebeo y poder social a un sitio así.
Seguro que pedirían CAÑA. Tras el viaje, otro
más: The balinese house, situado en uno de esos muelles
americanos que ganan metros al mar para poner lugares en los
que circula el dolar. Para qué sino ganar metros al
mar. Es un lugar que se construyó poco después
del huracán de 1900 con el fin de albergar jugadores
texanos dispuestos a beber y dejarse todos sus cuartos. La
ley trajo la prohibición del juego, pero en sus ocultos
salones siguió practicándose. Hoy día
la ley es tan severa (y tan tramposa y tan fácil de
comprar y tan puta a veces) que el lugar es un reducto de
maduros y un escenario de música imponente y brutal.
Esa noche tocaba Little Milton, un bluesman que comenzó
en Sun Studios, con gran calidad pero poca leyenda entre el
populacho. No nos habíamos percatado de su actuación
con lo cual vimos el último tramo. El público,
ricachones tejanos con sus familias. Al acabar Milton apareció
una mujer que comenzó a cantar soul pastelero y los
tejanos ricachones se dieron al baile con lo cual el surrealismo
fue tan exagerado que André Bretón ni tan siquiera
podría entenderlo. Tomando Jackies and coke y con su
sabor abandonamos el lugar ante la llegada de la ley, vimos
The grand opera house, que lleva allí desde 1894, un
bello edificio para recitales, un enorme templo masónico
que ocupaba el centro de la ciudad y las bonitas casas estilo
colonial francés en las que duermen esas personas con
una pistola debajo de la almohada por si viene un caco o lo
que sea. I-45 un poco más arriba, y ya estamos en Houston,
Texas, Hollywood, viva el Tush de ZZ TOP. Hasta otra.
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