LA ESCOMBRERA II
 
Houston, TX

Periodicidad: n

Los paseos por el imperio han llegado a un merecido intermedio, la temporada no ha estado nada mal, hemos podido morir varias veces, amén de mil cosas más. Seguimos caminando, cada día un tanto más encorvado, y reaparecemos para narrar algunos acontecimientos del entrañable área sur. Perdonen la ausencia, ¿se pueden trasplantar cerebros?. Bajen hacia abajo, como si órgano sexual húmedo y cálido esperase excitado su llegada. Goce, llore, grite, ódieme. Algunos acontecimientos que merecían atención focalizada, personalizada, invidualizada, serán tratados de manera somera. Son buenos tiempos para la lírica, pero me canso. Por cierto, se fueron dos piezas clave de mi pensamiento humanista: el Doctor Gonzo, Hunter S. Thompson, se voló la tapa de los sesos, con dos cojones, nuestro querido Hasil Adkins, cayó, se hirió y pasó a mejor vida. Haremos un chicken dance y escribiremos unas líneas de miedo y asco en sus respectivas memorias. También en memoria de la gran señora Fernanda.

NIGGERS DE LOS BUENOS

Los hombres del color en este país, como los de cualquier otro color, son malos y buenos. Los malos, sobre todo en New Orleans, pueden marcar tu mandíbula de un derechazo brutal, tumbar a un gigantesco hombre al suelo con un gancho, romperte la ventanilla del coche, perseguir a vietnamitas en tropel dispuestos a pasarles cuchillo, disparar a Ray Davis en la pierna... es que hay que ver oye. Los buenos, hacen voodoo, blues, soul, suelen vestir, decir, hacer, cantar y moverse de manera única, bien, ya saben ustedes.

Ruddy Ray Moore: My name is Dolemite, motherfucker!

Un héroe blaxploitation, un elegante chulo de meretrices en el escenario, con bastón lleno de glamour: http://www.dolemite.com/. Fue un poco extraño todo, repasemos. Dedicaré dos líneas al lugar del evento, el ya familiar Continental Club, en Houston, aunque el antiguo y con solera está en Austin, y también es entrañable. Bares perfectos para el rock: http://www.continentalclub.com/. Una gran cantidad de merchandising te recibía al entrar, increíbles bastones rockeros para cuando nos hagamos viejitos, por ejemplo. Dolemite, con atuendo muy pimp, gafas estelares, pulso tembloroso, firmando fotos y cosas, nos pusimos a la cola. Aunque no había mucha, el local estaba a medio gas. Para el concierto se hizo acompañar de una banda local. Sonaba en el cd para que la banda siguiera el ritmo y cuando ya estaban en marcha, Rudy cantaba. Es la primera vez que vi algo así. Los comentarios de Ruddy y su presencia valían la pena, mucho pussy por aquí y por allá, slang del hood y mucho patinaje neuronal. La música tuvo algún momento, como la versión de Sam Cooke, Bring it on home to me. Ruddy habrá tenido mejores shows, estuvo entretenido.

André Williams: The godfather of soul

Seguimos en el Continental club. Éste hombre es grandioso, y más enfundado en un traje y corbata naranja. Desconozco si “ninfó” varias filas antes de subir al escenario como rumoreaban en su visita a Galapagar, serranía madrileña, pero lo hizo de manera espectacular, respaldado por The Elorbits, banda local del Continental. Repasó su último álbum del 2004, Rythm & Blues, de principio a fin, comenzando con el rítmico “Hallelujah” y acabando con él, perlas extra fueron “Black Pussycat”, “Let me put it in”, de la que todos fuimos niñas del coro. El baile, la sonrisa cerda, los gestos y el pussycentrismo de André Williams nos encantan y nos ponen mucho. Fumamos puros dulces durante el show para estar medianamente a su altura. Queremos ser viejos sucios, elegantes y orgullosos como Andre cuando lleguemos a esas edades

G.G. ALLIN FUE ESPÍRITU TEENAGER Y QUÉ BELLO ES LA MÚSICA SURF (QUE NO EL SURF NI LOS SURFISTAS) DICK DALE

The Murder Junkies: tercios volando, hostias dando.

Era necesario acudir al Axiom, bonito lugar de ideología punk y love me I´m a liberal, perdido entre naves industriales con mini teatro, bar y patio, para observar los restos y acompañantes del decadente G.G. Allin, ese ser tan extremo, a días tan descuidado en su higiene y costumbres. Enseguida oteamos al inconfundible Merle Allin, el hermanito, y como no, al loco batería Dino, con el pelo colorado y un poco más viejo, el guitarra William y el cantante abordo, Jeff Clayton, distintos genes que los de G.G. Tocaron varias bandas de punk adolescentes y veinteañeras, que fueron provocando la gresca entre el público, así como calentando a un comando de cuatro adolescentes sucias, guarras y malvadas. Cuando los Murder junkies asaltaron el escenario, el comando seguramente poseídas por G.G. comenzaron a lanzar tercios, medianas o como le llamen en sus respectivos lugares, a seres muy grandes a los que yo no me atrevería a envalentonar, subieron al escenario a enseñar sus posaderas, golpeaban a diestro y siniestro. A todo esto el batería Dino tocaba desnudo por completo sin inmutarse, concentradísimo en el sonido armónico de su instrumento, los Murder Junkies ejecutaban canciones tan líricas como “Drink, fight and fuck”, “Gipsy motherfucker”, “Expose yourself to kid”, “I wanna fuck your brain”, “Watch me kill”, “Out for blood”, “cock on the loose”. La banda suena igual de furiosa y enferma, se añora la performance de G.G. aunque se está más tranquilo sabiendo que no va a venir a refrotarse y molerte a palos. Los seres grandes no se envalentonaron, pero sí sus hembras ante el desplante y la furia adolescente, comenzaron a golpearse brutalmente, mucha gente del público tomó partido, los seres grandes se envalentonaron. El final fue apoteósico solo de batería por parte de Dino, desnudo, recalco, y como quizá no puedan imaginar o sí, una batalla campal, de la que yo me libré, que siguió con el show finalizado y el grupo firmando: volaban botellas, seguían los golpes y gritos, con tirones de pelo y revolcones, ganchos, uppercuts y demás variantes del puñetazo. Qué tierno es mirar cosas así. Me escabullí cual ninja para dar la mano a Merle y tomar instantáneas y huí entre gente matándose a hostias. Supongo que poco después llegarían los Rangers de Texas.

Dick Dale, King of the surf guitar

Lobo viejo y titán de la guitarra, disparó certeros trallazos surferos que dejaron atónitos a todos los presentes. Acompañado de dos jovenzuelos, Dick hizo un brutal despliegue de maneras y tocó durante bastante tiempo. Perdonen mi falta de noción del tiempo aquella extraña y lejana noche. Dick se tocó el recopilatorio King of the surf guitar de arriba abajo, empezó con Let´s go trippin´, canción perfecta para arrancar un concierto y desgranó sus grandes canciones, como no Misirlou, famosa en el mundo entero por Pulp Fiction, Surf Beat, Night Rider, Shake´n´stomp, Taco Wagon... Fue sorprendente un medley que hizo en el meridiano del concierto en el que repasó clásicos hardrockeros de Deep Purple y Led Zeppelin, adaptándolos a su estilo, los más clásicos entre los clásicos, Smoke on the water y Rocknroll. El final fue Pipeline y refrito de sí mismo. Para momento bello de la noche, esa frasecita de Listen to the king of the surf guitar, que aquí en Houston TX, cantó una entrañable y anónima sera del público, así espontáneamente y con resultado tierno y efectivo. Y tras llevar a un rockero expresidiario a su autocaravana hogar en medio de unos bosques lejanos y con ciertos momentos Laura Palmer en el trayecto de ida, vuelta y descarga de paquete, llegamos al hogar. Todo sea por el rock.

 

OTRAS PERLAS DEL ROCK

Drive by Truckers, tipos corrientes, rock de 24 quilates.

Es placer que existan bandas así, tan sureñas. Tres guitarras, que se combinan de maravilla, ya sea para sonar con aires de Crazy Horse o Lynyrd Skynyrd, tres voces cada cual con su particularidad, para narrar esas historias tan curiosas, bellas o devastadoras del sucio sur. “Southern Rock opera”, “Decoration Day” y su último disco “Dirty South” son grandiosos y en directo lo hacen de maravilla. Derrochan energía, entusiasmo, ganas, buen gusto cuando alargan las canciones con fantásticos desarrollos instrumentales. Comenzaron con “Where the devil don´t stay”, un tanto fríos, pero pronto entraron en calor poco a poco y aumentando la intensidad y entrega. Siguieron Never Gonna Change, Tornadoes, Lookout Mountain, Daddy's Cup, Pin Hits the Shell, Do It Yourself, Decoration Day, The Company I Keep, The Sands of Iwo Jima, Carl Perkin's Cadillac, Goddamn Lonely Love... para aquellos momentos ya tendrían bien asimiladas las cervezas y el jack daniels, Puttin' People on the Moon, Careless, Margo and Harold, Cottonseed, The Buford Stick, Nine Bullets, Zip City y Let There Be Rock para cerrar. Southern rock will never die con bandas así. Fuen un placer verlos en el escenario pequeño del Meridian, mucho más acogedor y perfecto para esas horas tan putas que son a veces las últimas del domingo pensando en prostituirse el lunes. Un grupo tan real y que te lo da todo, como éste, es un buen antídoto para cualquier cosa.

 

Black Crowes, on the road again

Teníamos ya ganas de que los hermanos Robinson hicieran las paces, llamaran a Marc Ford y se fueran de gira de una vez por todas. Nos tocó apertura de gira, y fue fabuloso. Abrieron Grady, poderoso trío country hardrockero de Austín, aquí al lado. Muy recomendables. El escenario olía a incienso, había velas por todas partes, un fondo palaciego, objetos espirituales... todo preparado para ver a los Cuervos. Muchas excitación, las entradas agotadas con lo cual gran ambiente, y aparecieron en escena. Uno de los grandes de hoy en día, entendiendo por grandes en este caso: su calidad musical, su capacidad para arrastrar masas a una actuación y la venta de discos. Hay muchos tipos y maneras de grandeza. Cris volvió a la barba y vestimentas más mundanas, Ford, está un poco más sanote y aparenta muchos años, los demás como siempre. Rich con un pelín de mejora en el humor, pero que haga lo que quiera, es su vida y lo que nos ofrece está muy bien. Cris es un perfecto frontman siempre, con una voz y movimientos personales, los duelos y combinaciones de Rich y Ford son majestuosos, lo mejor del show de los Black Crowes, el hammond de Hawyrsh siempre bienvenido, las coristas negras big mamma añaden color y el repertorio recorre todos los discos a excepción de Three snakes and one charm. Combinaron canciones más personales con los éxitos más conocidos. Esperemos que la reunión siga adelante y los lleve al estudio para seguir deleitándonos con su particular rock cósmico-sureño. Es un placer revisar el material antiguo en la presente gira. El Azkena colmará a los adictos a la tropa de los Robinson an Co. Para aquellos entonces la maquinaria ya estará engrasadísima, pues la gira de los Crowes es extensa e incluirá una serie de conciertos con Tom Petty and the Heartbreakers, ahí es nada. Tocaron por primera vez Peace Ways, preciosidades como Cosmic Friend, Thorn in my pride, Black moon creeping, Wiser Time, una inspirada jam entre Sometimes Salvation y Thorn in my pride, inyectando de Jealous again y Remedy para finalizar ampliamente ovacionados y saludando como los grandes.

SET LIST

Virtue and Vice
Sting Me
Horsehead
Coming Home
Black Moon Creeping
Cosmic Friend
Ballad In Urgency
Wiser Time
Sometimes Salvation
Thorn In My Pride
By Your Side
Peace Anyways
Jealous Again
Remedy
Hard To Handle

The Legendary Shack Shakers: OOOUUUU YEEEEAAAHHH!!!!

Bien, me encantan, los adoro, han sido de mis mejores compañeros este año, sonando casi todo el tiempo en esa cueva llamada hogar o en ese habitáculo espacio temporal, el coche. Uno de los mejores conciertos que tuvimos oportunidad de contemplar este año. Mi querido coronel J.D. Wilkes, está como una cabra, hace cosas rarísimas y muy divertidas en el escenario, el grupo combina muchas raíces americanas en su música, es un poderoso híbrido, y en directo son unos salvajes. Os invito a conocerles mejor aquí en nuestra humilde morada.
http://www.spacerockheaters.com/entre/lss.htm
El segundo show fue más brutal si cabe que el invernal. En el mismo bar, añadido a favoritos, el Rudyard´s. Tienen la mejor hamburguesa de la ciudad, degustada mientras escuchas a Otis Redding o lo que quieras pinchar en el jukebox y en el piso de arriba una programación de conciertos increíble, de precio muy asequible y muy acogedora.
El coronel se sube por las paredes, sopla la armónica que es un primor, berrea y aúlla, es un show, de lo mejor que vi en bastante tiempo. Votado el mejor front man de Nashville. Acompaña por un contrabajo, un guitarrista y un batería marca Nashville-Kentucky, ¡qué se puede esperar!

Reverend Hort on Heat: Texas Rockabilly

Con un pedazo de discazo ya no tan reciente pero si muy fresco, Revival, vimos a el querido Reverendo y su psychobilly freak out y savoir faire. Nos regaló el Revival al completo, y luego rememoramos viejos tiempos con Marijuana, Psychobilly Freak out, I´m mad, Bullet, Texas Rockabilly Rebel, Sue Jack Daniels, I´ll make love, Whole lotta baby, Mi aamoor, ya que estamos en Texas. Y es que este hombre nació en Corpus Christy, Texas, hace muchísimas paradas en la ciudad espacial o H-Town como dicen ellos, y tiene residencia en Austin, ciudad que amamos con vehemencia. Nunca falla el reverendo, siempre es una oportunidad para mover un poco las carnes y contemplar a un desquiciado guitarrista con sereno semblante. Tiene mucho swing y rocknroll en su querido instrumento y los dispara de manera muy certera, SIEMPRE. Los que sepan, sabrán que tiene un disco llamado Space Heater, y si le ponen un ROCK en medio y plurifican el Heater, pues tienen esto que nosotros tanto queremos y vosotros podéis disfrutar, vilipendiar, odiar, marginar, masacrar o ustedes mismos: SPACEROCKHEATERS.

HANK WILLIAMS III: Eres mu grande

En nuestra web, el fervor por este hombre es gigantesco. Porque es demasiado rocker para el country y demasiado country para el rock, porque es demasiado. De abuelo, de padre, de pies a cabeza. Por su barba de tres días, por su coleta cherokee, por su sombrero doblado, por que se parece a su abuelo, que se sentía tan solo que podía llorar. Nos encantan sus tres discos, incluyendo el no oficial y brutal “This ain´t country”. El Fitzgeralds a reventar. Llegamos corriendo, con un chuletón de 16 onzas en nuestro pub hogareño Dunlavy, donde Luther and the healers llenaban de blues el ambiente. Las llamas del fondo del escenario acompañaban perfectamente. Enormes seres de diversa índole, variando de sombrero a gorra metalera o incluso alguna cresta punk contemplaban las evoluciones musicales. Aunque para cresta y aspecto el contrabajista Joe Buck, una extraña criatura con un aspecto muy enfermizo que ejecutaba con mirada asesina su gigante instrumento, como no amarle. Había pedal steel, la guitarra de Hank y un acompañante, violín por momentos... Hank y su tropa comenzaron con Nighttime Ramblin' Man, siguieron con Whiskey, Weed & Women, nos reborazon con barro del Mississippi, que es sucio pero siempre gusta, 87 Southbound, Lonesome For You, Devils Daughter, On my Own, Honky Tonk Girls, Trashville, Broke, Lovesick and Driftin´, 5 shoots of whiskey, One Horse Town, Cocaine blues... maravillosas todas ellas, tocadas a un gran velocidad. De repente se armaron de guitarras eléctricas y comenzó el punk rocknroll kickin´ ass motherfuckers o como lo quieras llamar, pero este material desde luego lo es y lo querríamos ver en disco oficial: Tennessee Driver, con una intensidad brutal, Punch, Fight, Fuck, Redneck Drive, Cutthroat, I´m Drunk again y para finalizar, metal, Hank les acompañó en los primeros compases y dejó a sus camaradas, junto a un cantante salvaje y tuvimos ración de heavy. Una gozada que llevábamos esperando mucho tiempo, ansias colmadas con el sabor de nuestro outlaw predilecto y con el amigo Juan Daniel, tan sabroso él. Aprovecho para promocionar la Lone star beer, blue collar beer, la más barata, también la más refrescante
YIIIIIHAWWWW!

Alejandro Escovedo, I'm alive

Tras superar una horrible hepatitis C en el imperio, nuestro querido Alejandro, antiguo componente de The Nuns, Rank and the file y The True Believers, sigue en la brecha, luchando y haciendo su maravillosa música. En el imperio los seguros médicos son una chapuza carísima, el estado se lava las manos pero Alejandro tiene la suerte de ser del rock, de ser rock, y en el rock se tienen amigos, muy buenos. Los amigos organizaron el concierto “De por vida, tributo a la música de Alejandro Escovedo” y comenzó el milagro monetario para su salvación. Ahora lo tenemos con una sonrisa, con una guitarra, con una gran banda, rockeando de nuevo y nos sentimos felices por este americano de raza hispana nacido en San Antonio. Desde los 90, Escovedo tomó las riendas de su carrera como solista cultivando una vertiente folk blues de la música con la que está cosechando unos discos bellos, llenos de calidad, sutileza, suavidad, grandes historias enlatadas en cuatro, a lo sumo cinco minutos. Debido a su recuperación y su estado actual, ha restringido el número de actuaciones, tuvimos la suerte de ver su regreso a Houston. Alejandro habita actualmente en Austin, para los tejanos capital musical del mundo, para nosotros bellísima ciudad que huele a música y a entornos naturales preciosos. Alejandro es muy querido en el estado de la estrella solitaria. El público le recibió con una de las ovaciones más calurosas que he visto en la ciudad espacial. El ser humano entiende rápidamente algunas cosas, sobre todo si la muerte anda por ahí rondando, y reacciona con empatía. Los músicos que acompañan a Alejandro componen una curiosa mezcla de rock y sección de cuerda, que repercute en la música, llenándola de arreglos y matices con el violín, el pedal steel, celo y acordeón. Despliegue de baladas y canciones de amor roto, historias de su llegada al imperio como inmigrante, un I wanna be your dog que le incitó a hablar sobre los Ramones, de Stooges a Joey y Dee, lógica aplastante. Ballad of the sun and the moon,Wave, MexicoAmericano, Hard Road, Velvet Guitar, As I fall, About this love, She doesn´t live here, One more time, Five hearts breaking, Last to know... Una música tan bella, interpretada por un hombre que ha hecho más millas que dinero en esto de la música y la vida, pero al que suponemos afortunado por todo lo vivido y superado, ahí queda eso. Nos obligaron a no fumar por respeto a la recuperación de Alejandro, nunca me sentó tan bien no encender un pitillo a pesar de mis nervios interiorizados.

Reckless Kelly, The Gourds, C.C. Adcock

De Oregón, pero trasladados a Austin, Reckless Kelly han sido una de las bandas más queridas por el público sin que esto afecte a su maravilloso sonido western swing. Son jóvenes, tienen ya varios discos y sus conciertos son una gran fiesta de sonidos que harían danzar al cowboy más estepario. Muy recomendable su último disco “Wicked Twisted Road”. The Gourds, otro grupo situado en Austin, son una joyita que mezcla bluegrass con honky tonk, tienen tres voces, usan mandolina y violin, letras divertidas. Dos bandas cuyos componentes son tipos de apariencia muy mundana y normal, que se pasan la vida en la carretera tocando aquí y allá y que tienen mucha música en sus cerebros y venas. C.C. Adcock es uno de esos bluesman que vive en sus excitante galaxia. Nacido en la rockera Lafayette, Lousiana (Axl y Shanon estatua ya) consigue en su música una excelente mezcla de blues y sonidos del maravilloso estado de los bayous: Zydeco y cajún. Letras oscuras, originalidad con la guitarra eléctrica, un ser enorme que ahora anda por Holanda de correrías blueseras. Tres discazos, C.C. Adcock, House Rocker y su Lafayette Marquis, el más reciente, un disco que me hipnotizó y me cautivó durante meses... I´m such a fooool to careeee como el dice.


IMÁGENES

Hoy el charcutero estaba ocupado, así que me llevé al cine al señor chicano que alquila tuxedos a la vuelta de mi casa y me dejó estas líneas de viva voz en mi móvil última generación, que yo gentilmente he tratado de transcribir para ustedes.

SIN CITY (Robert Rodriguez, Frank Miller): hostias, tios duros, coches a toda leche, tías buenacas, acción y una estética sublime. Así es la adaptación del grandioso cómic de Frank Miller. Tenemos a Micky Rourke de nuevo en las pantallas, acompañado por un gran reparto, no se la pieeerrrdaaannnnn.

ANDROMEDEIA (T. Miike): el nipón que más satisfacciones nos está dando últimamente, este hombre factura cinco o seis al año y ya perdemos la cuenta. Esta es de 1998 y trata el turbio asunto de internet, las computadoras, los chats, los blogs, la muerte, adolescentes nipones enfermos y la locura del mundo moderno. Como siempre divertida, con varias escenas inexplicables y maravillosa, si la miran con los ojos necesarios.

INSIDE DEEP THROAT (Fenton Bailey, Randy Barbato) : la película PORNO por excelencia, con Harry Reems y Linda Lovelace en el reparto, un guión tan absurdo como divertido... los fans de esta película verán fuegos artificiales, luces de colores, campanas sonando, casi como Linda cuando por fin se da cuenta en la película de que su clítoris está en la garganta y solo debe felar... más profundo.

A SNAKE OF JUNE (S. Tsukamoto) : el director de los Tetsuos y Bullet Ballet regresa con una inquietante película que tiene reminiscencias al famoso Peeping Tom de Mike Powell, añadiendo estos atractivos: la esquizoide sociedad nipona del S-XXI, una trama más asfixiante y una brillante estética en blanco y negro. Una gran película.

GRAM THEFT PARSONS (David Caffrey): ya está en DVD, busquen en emule. Se trata de la narración del famoso robo e inmolación del cadáver de Gram Parsons por parte de su amigo íntimo y road manager Phil Kaufman (un brutal J. Knoxville en la película) Entrañables imágenes del Joshua Tree acompañadas por la música de Gram, entrañable también pensar que pactes con un amigo algo así y el amigo sea tan bueno que se juegue los huevos por hacerlo. Quien coño quiere un nicho pudiendo ser enterrado de maneras tan poéticas... Hay que joderse.

THE SADDEST MUSIC IN THE WORLD (Guy Maddin): parece mentira que usted tan moderno, informado y al loro de lo más de lo más no sepa aún quien es Guy Maddin, un genio del cinematógrafo. Si te gusta beber cerveza y estás triste, esta es tu película. Haga una inmersión en el cine de este hombre porque todo lo que ha hecho es innovador, lleno de imaginación, de impacto, de sentimientos extremos, de magia. Mi querido peter pan del cine es de Winnipeg, Canadá, el pueblo de... si, si, Mr. Neil Young. Tom Waits y Nick Cave son fans del cine de Maddin, sus películas son tan apabullantes como ver Cabeza Borradora... busque, sin descanso y espere, porque Guy Maddin tendrá su merecido artículo de largo desarrollo, para usar jerga Mariscal Romero, un día de estos. En The saddest music in the world pueden ver a las elegantes y finas Isabela Rossellini y María de Medeiros haciendo papeles más grandes que la vida.
Ponga un nuevo fetiche en su vida y no olvide que este hombre tiene tesoros como “Tales from the Gimli Hospital” o “Archangel”, siempre autofinanciado, buscando la manera de hacer lo que ha querido y de seguir haciéndolo así ¿No es excitante encontrar magos artesanos así, ahora que con dos perras todos dejamos que nos violen por todas partes?

CARNIVALE: esta serie es ahora mismo lo mejor del mundo mundial, quieres ver más y más. La primera temporada es brutal, pero la segunda brutal al cuadrado. Espectadores que buscan en las series algo más que ver reflejado su cutre entorno social o aspiraciones baratas, aquí tienen un portento de cabezas creativas producido por la HBO, concretamente Daniel Knauf. Ocultismo, magia, el bien y el mal, personajes maravillosos, de cabeza, es necesario ver esto.

LEA UN POCO OIGA

Pattern recognition (William Gibson): el autor del grandioso Neuromante, novela clave de la ciencia ficción moderna, regresa con una compleja trama sobre cool hunters, tendencias, ciberespacio y mucha intriga. Un libro maravilloso para el verano.

Exquisite Corpses (Poppy Z. Brite): esta escritora afincada en esa maravillosa ciudad a la que algún día dedicaremos líneas y palabras llamada New Orleans, recurre al terror realista, al que podemos encontrar en los periódicos, a seres desviados, enfermos desquiciados, sublimes de pensamiento, atroces en sus acciones. Psicópatas homos, ambiención nueva orleansina, violencia descarnada, real, brutal. Un bello libro.

VAMOS DE PASEO: Galvatrazzzz, Galveston

Para acabar me gustaría hablar de esta isla situada a unas 40 millas de Houston, en pleno Golfo de Mexico. Se supone que es la playa de Houston, pero aquello está tan marrón que uno se lo piensa. Las refinerías rodean el lugar y los enormes puertos también, con lo cual la polución de bastante grande. Pero si usted no disfruta de la playa, puede acudir a cualquier evento de la ciudad y descubrir sus grandezas. El pirata más famoso del Caribe, Jean Lafitte, la convirtió en su centro de operaciones, una tormenta la destruyó por completo en 1900 y finalmente el multimillonario del negocio inmobiliario y posterior psicópata Robert Durst, enloqueció en esta ciudad en la cual decía sentirse como en su casa. Busquen cosas sobre Durst, su historia es estrambótica, puro american sickness. Pero estamos para hablar de Galveston, sería bonito hablar sobre Durst un día. Lo de Galvatrazzzz es un mote cariñoso de personas de la bohemia houstonita, por cierto. La ocasión elegida para mi visita era un “Art Walk”, las tiendas de “arte” abrían hasta tarde y se suponía un gran ambiente, pero las tiendas de “arte”, cerraron por obra de sus dueños, cansados al ver que el gran ambiente era tan solo un rumor. Las tiendas de “arte” eran brutales, solo dos podrían ser calificadas como tales, el resto vendían cualquier cosa que te pueda venir a la cabeza, la mayoría chorradas tipo megafactoría de muebles sueca de diseño para todos los bolsillos y obsesiones de decoración de interiores. Pero da igual, comes unas ostras raw como se dice por allí y te sumerges en la atmósfera del Kon Tiki, bar de ambiente en el cual altísimas negras travestis o shemales, desafortunadamente no pudimos comprobarlo, cantaban canciones de soul con nombres artísticos tipo “Ivory Queen”. Fue una hora y media de surrealismo. Por un lado gays a lo Mercury Cruiser meneándose al son del soul, por otro gays de la tercera edad haciéndo lo que podían y en el centro de la pista mis amigas las bolleras con gorra y brazo ancho metiendose mano por todas partes. Me encantaría llevar a Monseñor Rouco Varela o a cualquier otro mamarracho de esos con trajes de tebeo y poder social a un sitio así. Seguro que pedirían CAÑA. Tras el viaje, otro más: The balinese house, situado en uno de esos muelles americanos que ganan metros al mar para poner lugares en los que circula el dolar. Para qué sino ganar metros al mar. Es un lugar que se construyó poco después del huracán de 1900 con el fin de albergar jugadores texanos dispuestos a beber y dejarse todos sus cuartos. La ley trajo la prohibición del juego, pero en sus ocultos salones siguió practicándose. Hoy día la ley es tan severa (y tan tramposa y tan fácil de comprar y tan puta a veces) que el lugar es un reducto de maduros y un escenario de música imponente y brutal. Esa noche tocaba Little Milton, un bluesman que comenzó en Sun Studios, con gran calidad pero poca leyenda entre el populacho. No nos habíamos percatado de su actuación con lo cual vimos el último tramo. El público, ricachones tejanos con sus familias. Al acabar Milton apareció una mujer que comenzó a cantar soul pastelero y los tejanos ricachones se dieron al baile con lo cual el surrealismo fue tan exagerado que André Bretón ni tan siquiera podría entenderlo. Tomando Jackies and coke y con su sabor abandonamos el lugar ante la llegada de la ley, vimos The grand opera house, que lleva allí desde 1894, un bello edificio para recitales, un enorme templo masónico que ocupaba el centro de la ciudad y las bonitas casas estilo colonial francés en las que duermen esas personas con una pistola debajo de la almohada por si viene un caco o lo que sea. I-45 un poco más arriba, y ya estamos en Houston, Texas, Hollywood, viva el Tush de ZZ TOP. Hasta otra.

 
Aleister in TX