| Después de pasar una entretenida
temporada en Camboya en busca de Gary Glitter,
sin encontrarlo por desgracia, decidimos
volver al infierno madrileño a disfrutar de unos cuantos
conciertos de moda. El cartel de este año era atractivo
a ratos, pero qué diablos! Quien puede negarse a ver
bandas jóvenes en su mejor momento, como Young
Heart Attack o Ben Harper y viejas
glorias en excelente estado de forma como Patti Smith.
Aunque también hubo momentos para sorprenderse con
actuaciones tan entretenidas como la de Atom Rhumba.
Está claro que estos tipos saben como rockear a pleno
sol sin llegar a aburrir como los Tokio Sex Destruction.
Desgranaron su última bomba sónica en forma
de cd, “Backbone Ritmo”, con bastante contundencia
y todo el mundo pasó un buen rato viéndoles,
que es de lo que se trata en estos
casos. El tipo de los Mermaid les acompañó
ataviado como disco Stu, el discotequero
de los Simpson, y de alguna manera, robó
protagonismo al resto de los Atom con sus movimientos de maracas
y una actitud muy festivalera. El cartel hasta Dirty
Americans invitaba a sentarse y disfrutar de las
hierbas que nuestro fotógrafo Raunch PePe,
ginecólogo de profesión, había traído
de su rancho de Kentucky. Los Dirty
Americans son como la versión comercial de
los Monster Magnet y está claro que
esa propuesta bien ejecutada puede resultar muy atractiva.
Estribillos con melodía, sonido de guitarra potente
y un buen frontman son las grandes bazas de este cuarteto
de Detroit. Al público le gustó ver la actitud
con la que el cantante bebía Jack Daniels,
lo que son las cosas eh? Basta con saber beber bien para ganarse
a un público, que en su mayor parte no saben cómo
suena el rock en directo, pero que se entregó desde
la primera canción a la última. Supongo que
si tienes un grupo a veces es mejor actuar para una panda
de borregos impulsivos que para una horda de rockeros inmóviles
que estudian a tu banda con una mirada crítica y altiva
en muchos casos.
Después de este buen concierto nos acercamos a la rueda
de prensa a contemplar como se encontraba una encantadora
señora llamada Patti Smith. Siempre
es emocionante estar cerca de alguien que participó
de los buenos tiempos y está vivo para contarlo. Me
sorprendió bastante su forma de ser y de comportarse,
no como el estrellón que es, sino como una persona
normal, respondiendo con suavidad a las preguntas. Su discurso
fue bastante político, puso a parir a la administración
Bush y felicitó a los españoles por el cambió
electoral del 11-M. Hasta nos recitó unos versos de
su último disco “Trampin”, en el que colabora
su nena de 16 años tocando el piano. En el escenario
demostró de sobra por qué sigue sacando discos
casi 30 años después de su aclamado “Horses”,
pese a la censura de la que es objeto en los States. En el
escenario es una bestia parda que se desgañita en cada
tema, además estuvo acompañada de dos miembros
originales de su banda del 75 (Tony Shanahan
y Oliver Ray). Acabó con “Gloria”
pero no
tocó “RockandRoll Níger”. Otro concierto
para el recuerdo. Es una pena que la gente no le prestase
mucha atención y que les resultase raro ver a una auténtica
artista, ya entrada en años, escupiendo y bailando
salvajemente en el escenario. Es normal, ya que en este evento
había cuatro tipos de seres:
Chicos/as indies que querían ver a Pixies, chicos góticos
y lolitas nu-metaleras esperando a ver a Korn y nenas/es que
mojaban sus braguitas viendo a Ben Harper.
Este chico hizo unos de los mejores conciertos del festival,
dos horas y media de todo tipo de ritmos (reggae, soul, country,
rock, folk...). Su
banda es una superbanda, tres negros y tres blancos es una
buena combinación, más que nada por el buen
rollo entre ellos y la competencia de sus músicos.
Entre ellos destaca su bajista de 150 kilos y Marc
Ford a la guitarra (ex-Black Crowes de
Amorica). Mr. Harper es el Curtis
Mayfield o Marvin Gaye de nuestra
época y por supuesto, eso es lo importante, da igual
que guste tanto a las chicas cuando hay talento detrás.
Su último disco “Diamonds on the inside”
es muy recomendable y acaba de sacar un dvd “Live at
the hollywood bowl” que reproduce a la perfección
sus shows actuales.
El sábado era el día de Pixies
y de Korn, pero también de unos tipos
angelinos llamados The Bronx cuyo último
disco ha sido producido por el ex-guns ´n´ roses
Gilby Clarke y la verdad es que no suena
nada mal, tanto en directo como en
estudio. Recuerdan un poco a Fugazi, pero
más punk rock. The Datsuns también
hicieron un buen concierto aunque con algunos altibajos, ya
que sus composiciones son muy irregulares, por no decir que
algunas canciones están bien y otras son una puta mierda.
Su último disco está producido por John
Paul Jones y supongo que eso quiere decir algo, a
veces suenan a Hellacopters y otras a un
grupo de Stoner Rock cualquiera.
De los Pixies sólo decir que hicieron
un buen concierto, con un sonido perfecto pero demasiado fríos
en las tablas, no dijeron una sola palabra al respetable y
su directo es como pinchar un disco de grandes éxitos.
Sus fans lo fliparon, eso sí pero no sé hasta
que punto tiene sentido esta reunión cuando su gordo
cantante toca el repertorio de los Pixies en cada concierto
en solitario.
En cuanto a Korn, si yo fuera fan de ellos
y tuviera 18 años como la mayoría de su público
me echaría a llorar después de ver el patético
espectáculo que nos ofrecieron. Su cantante ni siquiera
sabe cantar, su guitarrista debería comprarse una guitarra
sólo con la sexta cuerda por que las otras cinco le
sobran, y en general son una caricatura de sí mismos.
Yo no me esperaba un timo tan grande, la verdad. Y creo que
a sus fans les pasó lo mismo aunque siempre habrá
algún imbecil que diga que estuvieron cojonudos y que
son una referencia en el metal actual. Deberían atar
a Jonathan Davis a una
montaña de amplificadores y hacerle escuchar la discografía
entera de Slayer y Pantera,
para que aprenda cómo se hace el metal. De todas las
bandas a las que vimos, los que sonaron más frescos
fueron Young Heart Attack. Presentaron su
último y fantástico disco “Mouthful of
Love” que tiene influencias de The Who, AC/DC
y que en directo suena mucho más potente. Lo de cantar
a dos voces, una voz femenina sexy y otra masculina desquiciada
es una buena fórmula que funciona muy bien en sus shows.
Además la chica está como para vender tu alma
al diablo y tirar tu vida por el retrete a cambio de una noche
con ella. Muy buen concierto, divertido, fresco y rockero
en este festival tan carnavalero como el benicasim, pero sin
playa.
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