THE STOOGES
 
INTRODUCCIÓN (Te la puedes pasar por el forrete)
El tema Stooges parece que a parte de la muchedumbre rockera le empieza a oler a cuerna tostada (el tema de las reunificaciones de grupos daría para miles de horas de-insustancial-debate) Las razones son múltiples. Una parte de los fans (y es que hay gente “pa tó”) no ven con buenos ojos que su reunión para unos pocos bolos se haya convertido en un continuo girar que los ha traído a nuestro país en varias citas después del mítico show en el Azkena, aquel que parecía en un principio iba a ser único en el pellejo bovino. Muchos se sienten como si les hubiesen echado a patadas del olimpo de los privilegiados ya que se han multiplicado los ojos que han podido ver al monstruo de Detroit resucitado. Desde ese punto de vista, yo hubiese limitado la reunión de los “chiflados” a una única fecha en Detroit y adiós muy buenas, a vivir del dvd y del e-mule. Da la sensación de que importa más el haber estado que a que he estado. En fin. Otra vía de vocifereo (y es que hay más gente aún “pa tó”), esta cómica como ella sóla, es quitar prestigio a un show por el lugar donde se celebra. El hecho de que Iggy & Stooges actúen en Talavera de la Reina parece provocar sarpullidos entre los Cuidaletos mas recalcitrantes, aquellos que pertenecen al grupo anteriormente nombrado del olimpo de estoy de vuelta de todo y frases gastadas a lo largo de los años como “Entonces si que eran buenos”, “con su primera maqueta en mono alcanzaron el culmen” o “su sg edición limitada en verde que tengo en casa” si que era bueno y no esto (aplíquese a multitud de grupos). Los reyes del mambo, los sibaritas de los decibelios, aquellos que escupen siempre desde lo alto, los de la puta al río cuando me la he follado yo, los que tienen la fórmula matemática y las pócimas de la verdad de las cuatro palabras mágicas, bien se pueden ir a tomar por el culete a rebuscar en revistas extranjeras o lugares remotos la next big thing, esa que da el pego no por bueno, si no por que no la conoce nadie. Dejémonos de reflexiones estúpidas que quedan mejor en otros lugares como en las bocazas y plumas de ombliguistas profesionales, con medio o sin él, y no de simples paletos sin pretensiones como un servidor. Como quiera que fuere es de agradecer que para celebrar un evento como el IV Centenario del Quijote no se opte por las gilipolladas de siempre y haya actuaciones para todo cristo. Me imagino la ciudad de Cáceres llevando a cabo un proyecto de este calibre...Bueno,.
Comencemos pues: calurosa jornada dominical, señalado día del señor y fecha marcada a fuego en mi calendario particular. Todo el que me conoce sabe de mi devoción por Iggy, con Stooges o en solitario y soy de aquellos que piensan que sus entregas discográficas siguen siendo recomendables y satisfactorias, aunque sin llegar a la altura de sus obras cumbre post-stooges. Incluso me atrevería a apostar que parte del desinterés y vilipendio que sufren sus últimas obras parten más del desconocimiento o snobismo que de otra cosa. Así que por fin tenía una oportunidad factible para poder vivir en mi cuerpo la experiencia Stooge con mayúsculas.

OS VAMOS A COGER POR EL CULO...POR EL CULO
Esta es una de las frases que la Iguana regaló a la audiencia. Y nunca fueron tan reales dichas palabras ya que acabamos todos con el orto dado de si de tanto placer. Un poco más de las 23:00 y tras un par de grupos teloneros que no lograron captar mi atención, aparecieron en escena Godzilla Pop y los Stooges ante un más bien escaso público. Y es que no hizo falta ni que “Down on the street” terminara para que el recinto ferial de Talavera se convirtiera en un auténtico Pandemonium, con un Iggy pletórico, follándose los marshalls, contorsionándose furioso, lanzando el pie de micro, monstrándonos su sacrosanto trasero y consiguiendo que del micro saltasen chispas al ser golpeado y explotase como Challenger cuando chocó con el duro suelo del escenario. Estaba claro: no se trataba de un mero trámite. Los Stooges son los stooges y no han escrito su última palabra. Mientras la banda permanecía en segundo plano, Iggy acaparaba toda la atención trasmitiendo una agresividad como pocas veces han contemplado estos ojos, mientras burradas atemporales como “TV eye”, “1969”, o “I wanna be your dog” trasformaban al público en auténticos trogloditas, en especial el señor Alex Calvo-Sotelo, que se montó una película con el puesto de merchandaising al finalizar el show, que incluso consiguió que lo chaparan tras una monumental bronca con el vendedor, sabrá dios por que razones, con resultado de peña sin poder adquirir su fetiche. En fin, volvamos al rock, que es lo importante. Tras una primera media hora frenética a la que se puso fin con “No Fun” y la consiguiente invasión popular al escenario, de la cual no pudimos tomar parte a pesar de nuestros continuados y sufridos intentos. Como anécdota destacar el intercambio de papeles de Iggy con un fan, cuando la Iguana le cambió a un chico su micrófono por las gafas, desgañitándose el impertérrito fan mientras Mr. Pop bailaba con las lentes puestas y una sonrisa de oreja a oreja. Genio y figura. Con el desalojo de la tribu, se pasó a una segunda parte menos agresiva pero más intensa con Scott Mcackay y su saxo como quinto Stooge ya hasta el final de la guerra. Sobre nuestras abombadas cabezas cayeron bombas como “Dirt” y “Funhouse”, con las ascendí más allá de las estrellas dejándome llevar y perdiendo la noción del espacio-tiempo en pleno viaje psicodélico sin necesidad de química, como esa imagen tan repetida en el cine cuando uno muere y asciende el espectro. También consiguieron descolocar a gran parte del personal con dos de las cuatro composiciones nuevas incluidas en la última entrega de Iggy, la que da el título al disco, “Skull ring” y “Dead rock star” (maravillosa con el saxo).
El show llegaba a su fin y todos estábamos con la lengua fuera y la espalda molida a ostias, pero aún hubo tiempo para un nuevo “quiero ser tu perro” y “not right” para no dejar un puto plato entero en toda la cuidad.
Salvo “we will fall”, “ann” y “la blues”, se machacan enteros los dos primeros discos, aunque obviamente se echan en falta las canciones del “Raw power” o ostiazos como “I got a right”, “Gime some skin” o “Im sick of you”, lo que no es obstáculo para afirmar que es una de los mejores directos que se pueden ver hoy en día, por que no me atrevo a nombrar ningún grupo en su sano juicio que tuviera los santos cojones de salir a escena después de semejante demostración, un sin sentido vaya.
Subrayar también el gran estado de forma de Iggy, que ya quisieran muchos estar a los 30 como él a los 58, dejando de manifiesto (por que demostrar nada tiene ya) que es único, y el nulo protagonismo de los hermanos Asheton, que se limitan a cumplir con su cometido, dejando a Iggy todo el peso del show acompañado con soplos de verdadero punk salidos del corazón de Mike Watt y el gran acierto de contar con el saxo de Mackay.
Para todos aquellos que dudaban, decirles que no hace falta meter los dedos en las llagas para creer; tuvieron, tienen y retienen y a saber hasta cuando. Yo espero que sea por mucho. En definitva, una de las noches de mi vida. La leyenda continúa.

Por último dar las gracias a la organización por sus facilidades, a los Hollywood sinners por su grata compañía y a Anne (Geek Records) por alzarme por los aires aunque con nulos resultados.


 

 
Texto: Kanuto
Fotos: Chikatila & Kanuto