Santiago de Compostela
Sala Capitol 27 marzo de 2004 Había
una gran expectación por presenciar la primera actuación
de The Jayhawks en la capital gallega, y podemos decir que
cumplieron con creces las mejores expectativas. Después
de una pequeña gira acústica y de su actuación
en el Azkena en septiembre del pasado año, Gary Louris
y los suyos volvían a nuestro país para seguir
presentando su aclamado último trabajo “Rainy
Day Music”, y lo que ofrecieron en la amplia sala Capitol
de Compostela será difícil de olvidar. Si bien
es cierto que su trayectoria en los últimos años
ha sido algo irregular, en cualquiera de sus trabajos encontramos
grandes canciones, y el éxito de crítica y público
que están conociendo es fruto de años de trabajo
y perseverancia, desde su aparición en el underground
a finales de los años 80 como pioneros del mal llamado
country alternativo a su consolidación como grupo de
culto con trabajos tan especiales como “Hollywood Town
Hall” o el soberbio “Tomorrow the Green Grass”.
Tras la deserción de Mark Olson, y diversas entradas
y salidas de componentes en sus filas, Jayhawks demuestran
estar en su mejor momento en directo, y con el paso de los
años han ido forjando un repertorio lleno de clásicos,
por el que muchas bandas matarían.
La sala Capitol presentaba un lleno absoluto, congregando
alli a casi ochocientas personas, por lo que se intuía
que la noche iba a ser algo grande. El encargados de calentar
motores era el antaño guitarrista de The Jayhawks en
los álbumes “Sound of Lies” y “Smile”,
Kraig Jarret Johnson que venía acompañado de
su banda The Program. Ofrecieron unos cuarenta minutos de
country rock, por momentos cercano al power pop, cumpliendo
perfectamente su función de abrir la noche. Pese a
que sus canciones no son nada del otro mundo, Kraig Jarret
y su banda comenzaron a animar al numeroso público
y dejaron constancia de su saber hacer sobre las tablas.
Pero las estrellas eran, evidentemente The Jayhawks. Pasadas
las once de la noche, con el Capitol abarrotado hasta la platea,
y tras una espera de casi media hora que a algunos se nos
hizo interminable, salió a escena un Gary Louris afable
y sonriente, respaldado por Tim O’ Reagan, el ex guitarrista
de The Long Ryders Steve McCarthy y el bajista Marc Perlman,
y la multitud enloqueció. Comenzaron su actuación
con dos gemas de su último trabajo, el sosegado “Stumbling
through the dark” y “Angelyne”, coreados
hasta el final por los asistentes. Un aspecto que dice mucho
de la calidad de “Rainy Day Music” es el hecho
de que los temas nuevos que en teoría presentan en
esta gira suenan absolutamente a clásicos dentro de
su repertorio, y no creo que me equivoque al afirmar que podrían
conformar el grueso de sus actuaciones durante los próximos
años. Tras este comienzo, la actuación fue un
viaje por todos sus trabajos, recuperando “What Led
me to this town” del polémico “Smile”,
o “Think about it” del que fue su mayor fracaso
en ventas, el disco “Sound of Lies”, y rescatando
“Clouds”, de “Hollywood Town Hall”.
Hubo tiempo para un bloque semi acústico a mitad de
actuación, en la que Kraig Jarret Johnson volvió
a subir al escenario para interpretar junto a Louris “Two
Hearts”, tras la que Tim O’ Reagan
cantó la sensacional “Tampa to Tulsa”.
A partir de ahí, fueron sobre seguro, y con un sonido
perfecto fueron intercalando los temas más sobresalientes
de “Rainy Day Music” con sus clásicos más
conocidos, sonaron “Eyes of Sarah Jane”, “Save
it for a rainy day” y un “Big Star” que
sonó realmente rockero, con la distorsión al
máximo y cantado hasta la extenuación por los
asistentes. Hay que decir que a pesar de la descripción
que siempre se ha hecho de Gary Louris como un tipo tímido
y algo arisco, en Compostela se le vió en todo momento
muy comunicativo con la audiencia, disfrutando sobre el escenario,
bordando las partes vocales a la vez que interpretaba los
temas con su armónica, con un entusiasmo y una convicción
capaces de curar una enfermedad. El final, antes de los bises,
fue una autentica fiesta, un publico entregado y emocionado,
mostrando siempre un respeto absoluto hacia esas canciones
que han cambiado las vidas de algunos de nosotros: “I’d
run away”, “Waiting for the Sun”, “I’m
gonna make you love me”, o la que para el que escribe
estas líneas es su mejor composición, “Blue”,
ante la que sencillamente sobran las palabras. Y como momento
álgido de la velada, el que es su tema más conocido,
la festiva lectura del “Bad Time” de Grand Funk
Railroad, durante la cuál se llegó a oir más
al público que a la propia banda.
Después de un parón volvieron para casi veinte
minutos de bises, con el deta lle
curioso de que para ejecutar cada tema subía un miembro
de la banda de Kraig Jarret Johnson sirviendo de acompañamiento
a la guitarra. Hicieron un guiño a sus fans más
veteranos rescatando “Settle down like rain”,
interpretaron la hermosa “Tailspin” de su último
disco, “Better days” de “Smile”, y
el tema inédito que escribieron especialmente para
sus fans españoles después de su primera gira
por nuestro país, el divertido “Fools on Parade”.
Y como colofón, una escena realmente entrañable,
con las dos bandas al completo sobre las tablas para despedirse
tocando “Until you came along” de Golden Smog,
con la que se pone de manifiesto la amistad y el hermanamiento
existentes entre estos dos grupos. Después de casi
dos horas de show, pusieron punto y final a su impecable actuación,
con un público rendido a los pies de Gary Louris, quien
tuvo que permanecer cinco minutos más en el escenario,
con el puño en alto saludando a la emocionada audiencia,
que no paraba de corear su nombre. Jayhawks dieron en Santiago
una lección de rock honesto y sentido, la consolidación
a nivel popular de una banda que durante más de diez
años ha sabido lo que es arrastrarse por el barro,
entre la incomprensión y las modas pasajeras que dominan
la industria musical. Las bandas auténticas y la música
de calidad como la de Jayhawks siempre permanece, y en esta
gira están recogiendo los frutos de todo lo que han
sembrado. Música para animar días lluviosos,
corazones rotos y canciones para curar heridas, todo eso es
la música de Jayhawks. Un sueño hecho realidad.
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