LUIXY TOLEDO
 
21/05/2004 Sala SWELL (Leganés)

EL PREVIO

Llevaba un tiempo sin saber nada de Luixy Toledo. Le recordaba por sus apariciones televisivas dando cuenta de sus vivencias en Marte, los personajes interpretados en la saga de Torrente y por su cinta de 17 canciones. No estaba al tanto de todas sus grabaciones, pero siempre me he declarado fan suyo a muerte, ¿cómo no serlo del verdadero compositor de Thriller (Exorcismo), ese tema incluido en el álbum más vendido de la historia?

En cuanto me enteré de que daba un concierto al lado de mi casa no dudé un segundo donde debía estar yo la noche del 21 de Mayo de 2004. Me encaminé hacia el lugar del evento bajo una lluvia fina por esas calles oscuras que llevan hasta el Swell y, rodeado por esta atmósfera, no pude evitar acordarme del famoso video que hizo Michael Jackson sobre el tema de Luixy. Hasta me pareció ver algún zombi arrastrándose por el suelo sujetando una botella que contenía un oscuro brebaje.
En el trayecto eché el ojo a un par de carteles que anunciaban el concierto, a los que más tarde echaría mano para que cumpliesen una función ornamental-especulativa en casa, ¿quién sabe si dentro de un tiempo no pagarán en e-bay millones por estas cosas? Yo lo haría.

Cuando llegué al Swell, estaba cerrado, así que me quedé pululando por los alrededores a la espera de que abriesen. Pero cual fue mi sorpresa cuando vi a un hombre de espaldas con gafas, un gorro de lluvia, pantalones rojos y chaqueta negra, que estaba mirando un cartel del concierto de Luixy que había en la pared. El corazón se me aceleró, las manos me empezaron a sudar y una sonrisa de oreja a oreja como la de ese niño que va por primera vez al Circo de Teresa Rabal se dibujó en mi cara. Era él, era Luixy. ¿Qué hago? ¿Qué le digo? ¿Le pido un autógrafo? En lo que resolvía estas dudas, Luixy ya se había dado la vuelta y venía hacia mí. Bloqueado ante su imponente presencia se me hizo un nudo en la garganta sin saber qué decir, pero cual fue mi sorpresa que cuando llegó a mi altura se dirigió a mí con las siguientes palabras: "Eh tío, que toca el Luixy Toledo, es la leche cómo toca este hombre, seguro que va a estar tremendo el concierto, yo no me lo perdería por nada del mundo" Sabias palabras de autopromoción de las que deberían aprender mucho la manada de relaciones públicas de los bares de La Cubierta que andan ofreciendo pases a la gente.

A lo que yo solo supe contestar "Sí, me han dicho que es un fiera"

Luixy se metió para dentro a terminar de preparar el show, mientras en la puerta de la sala se iban amontonando los fans ansiosos por ver a su ídolo.

EL CONCIERTO

Unos veinte minutos después de la hora prevista, por fin se abrieron las puertas. Cuando entré me dispuse a mojar el gaznate y hacerme rápidamente con un buen sitio. La escenografía era austera. En el escenario solo había un teclado del que colgaba una muñeca de trapo de colores con el pelo revuelto, mirada penetrante y una concha que le colgaba del cuello a modo de amuleto. Detrás del escenario, en la pared, se podía apreciar un cartel promocional de las últimas grabaciones de Luixy Toledo. El concierto tardaría una media hora en empezar, tiempo que Luixy aprovechó para colocar bien a la vista sus discos y cintas y para hablar con los admiradores que le abordaban.

Cuando Luixy subió al escenario seríamos unas 30 personas en la sala, que a lo largo de la noche se iría llenando hasta alcanzar el más que respetable número de 60. Iba ataviado con la misma ropa que cuando me lo encontré en la calle, aunque ahora ya pude observar que debajo de la chaqueta llevaba una camiseta amarilla en la que salía su foto y ponía "LUIXY TOLEDO EL FIERA". Para la actuación se había colgado del cuello su famosa concha y lucía una gorra visera que alternaría durante el concierto con gorra de policía, sombrero vaquero y gorro de cocinero.
Las primeras palabras de Luixy fueron para aclarar que aunque allí había un teclado, de momento él se iba a dedicar a cantar sobre las bases pregrabadas. Nos presentó a la muñeca, que se llamaba Luisita y tenía una voz bastante parecida a la de Luixy. A lo largo de la noche sería una constante el intercambio de palabras entre ellos.
El primer tema fue "El príncipe y la periodista", creado en noviembre de 2003 después del anuncio a los medios de la famosa boda. Siguió con el tema "Real Madrid Campeón" y nos explicó que cuando hizo una canción al Atlético de Madrid había bajado a segunda división y ahora que la había hecho del Real Madrid no había ganado ningún título. Una más de las anécdotas, explicaciones y chistes con los que nos obsequiaría Luixy entre canción y canción. La siguiente en caer fue "Torrente 3 en Nueva York", canción que él ya ha hecho antes de que se sepa como se va a llamar la tercera película de Torrente y antes de que el propio Santiago Segura se lo pidiese. La gente se iba animando y empezaban a moverse y a jalear sus canciones. A estas alturas no me sonaba ni una canción, y es que Luixy nos estaba presentando su nuevo disco "A ver quién supera esto" que salió en febrero y del que decía llevar vendidas 1200 copias. Siguió desgranando el repertorio de nuevas canciones en las que desplegaba todo su talento compositivo alternando ritmos de rock'n'roll, baladas, rumba, country con un excelente criterio para hacernos saltar y dar palmas por un lado o tocarnos nuestra fibra sensible para emocionarnos según conviniese en ese momento.
De las nuevas composiciones yo destacaría las siguientes: "Desnudando hombres" cruda historia sobre unas chicas que conoció cuando trabajó en Estados Unidos; "Feminismo y machismo" con un estribillo pegadizo donde los haya y en el que trata un tema de total actualidad; "Tuve un amigo racista" de letra polémica, inspirada en un viaje que hizo
en tren al lado de un racista; "Himno a los presos" ¿que puede decir uno cuando escucha esta melodía? solo queda emocionarse y nada más; "Niña caprichosa" cuyo principio es sospechosamente parecido a la famosa canción de Outkast ¿estaremos ante otro caso Thriller?.
Una vez que acabó con las canciones nuevas, atendió todas las peticiones que le hicimos y si el ambiente no estaba lo suficiente animado, aquello ya fue el delirio generalizado. Temas como "García, Gil y Carrascal un trío fenomenal", "La droga te está venciendo", "Please, please playa", "Las niñas de Alcasser", "ETA ...", "Penélope Cruz", "Miedo al sida", "Mi adios a Lady Di" en la que se vieron mecheros en alto encendidos en la sala, "Canción de un fans a Michael Jackson", "Torrente 2 misión en Marbella", "Torrente
el brazo tonto del la ley".
Uno de los momentos más emocionantes de la noche fue cuando Luixy, ya desatado se decidió a cantar "Exorcismo". Antes nos enseñó las partituras originales de "Exorcismo" fechadas en 1966 y la cinta original donde grabó "Exorcismo" por primera vez y cuya copia enviaría posteriormente a Michael Jackson y a Motown Records.
La sala se oscureció y los FX empezaron a sonar realimentados por los que salían de la garganta de Luixy. La piel se me puso de gallina. La gente la coreó de principio a fin y Luixy acabó por los suelos retorciéndose por culpa de las "pesadillas que le quitan la viiiiiida".
Lanzado como estaba y con todo el público a sus pies, agarró la guitarra y la armónica para deleitarnos con la primera canción que compuso cuando tenía 15 años allá por 1965 "En Marte hay vida... mi carta a la NASA". La ejecución fue perfecta, por si alguien tenía alguna duda de la categoría de multiinstrumentista de Luixy después de que solo se hubiese dedicado a cantar a lo largo de todo el concierto. Ver a Luixy conseguir ese ritmo sincopado con el suave rasgado de las cuerdas de su guitarra que se fundía de manera perfecta con el cálido sonido de su armónica fue el momento culminante de la noche en el que, por qué no reconocerlo, se me escapó alguna lágrima. Al acabar la canción y entre aplausos y ovaciones Luixy sacó de una bolsa de plástico la famosa piedra de Marte Xylan y la pasó entre el público para que la tocásemos y nos diese la misma suerte que les había dado a otros insignes personajes que la habían tocado con anterioridad: Santiago Segura, Penélope Cruz, David Albelda, Raúl (cuando metía goles, especificó Luixy), etc. Esta piedra es rugosa, de color dorado, bastante ligera para el tamaño que tiene y al tocarla desprende un frío extraño.
Llevábamos dos horas y media de concierto y si Luixy no había cantado 35 canciones no había cantado ninguna. Era la hora de los bises. Unos desaprensivos le gritaban: "Thriiiiiller, Thriiiiiller, Thriiiiiiller". Fue el único momento en el que se le vio a Luixy torcer el gesto para decir que no se llamaba "Thriller", que se llamaba "Exorcismo". Pero la cantó de nuevo con la misma o más intensidad que antes y el correspondiente rebozado final por el suelo. El siguiente bis fue la de "El príncipe y la periodista", nadie se la pidió pero le apetecería hacer publicidad de sus nuevos temas o simplemente le apetecía porque ese mismo día era el bodorrio real. Cuando acabó con ésta, se acercó al teclado y nos sorprendió con una versión con letra en español de "Sultans of Swing" de Dire Straits en la que, sobre las bases preprogramadas de su teclado, ejecutó un endiablado punteo que ríete tú de Jerry Lee Lewis. Ya puestos a versionear, siguió amarrado a su teclado para interpretar, esta vez ya en inglés otro clásico del rock que cantamos todos con Luixy. ¿Se podía pedir algo más después de casi tres horas de concierto? Pues sí, una multitud volvió a pedir "Exorcismo" a grito de "Thriller" (insensatos) y el fiera de Luixy Toledo se termino de vaciar dando todo lo que le quedaba y más en el escenario para interpretar por tercera vez "Exorcismo" y acabar por los suelos con los ojos en blanco.

Terminado el concierto Luixy se dejó querer por los fans que le acosamos para pedirle autógrafos y fotos y todavía le quedaron fuerzas para vender algún disco.
El sonido fue perfecto en todo momento y la melodiosa voz de Luixy no desafino en nunca, ni en los temas más exigentes.
Lo dicho, un concierto muy grande de un artista muy grande y con un directo arrollador y muy divertido y que a pesar de su edad y de los años que lleva en activo sigue dándolo todo en un escenario.

 
Antonio