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Un parto duro y difícil, con desgarros y mucha sangre. Pero nacería y vivo. Las tribulaciones del combo cacereño desde que editaron el genial “Second Chance” han sido variadas y de todos los colores. Multitud de conciertos por todo el pellejo de toro, una creciente base de fans, un interés y respeto por parte de la prensa especializada. En paralelo a esto, su salida de Zero records y la creación de su propio sello, con el infame nombre de Ornitorrecords, para dar salida a sus trabajos y, quién sabe si pronto, al de otros grupos.
Para mojar en caldo este alumbramiento de disquera, nada mejor que un 10” pulgadas en vinilo rindiendo tributo a bandas que les gustan y dar a si comienzo a nueva etapa donde se deja de jugar a los médicos y la verdadera follada comienza. Ese salto que muchos prefieren no dar, quedándose escondidos tras la coartada de la diversión o bajo el cobijo de las alas de gallina institución en busca de un puesto funcionarial tras una mesa de 7 notas. Otro mundo es posible si estás dispuesto a ganártelo.
El proyecto fue engordando hasta convertirse en un disco en toda regla. Disco este en su máxima expresión, en preciado vinilo, propuesta esta que se fue al garete teniendo que ser editado únicamente en cd. Para la gente que compró el vinilo antes de que saliese, la banda, con una actitud que les honra, les envió 2 copias en cd a la par que la funda en cartón de lo que pudo ser y tristemente no fue.
En este punto sólo nos queda centrarnos en los importante: la música, que hay mucho y bueno. Pero empecemos por los peros, los que le pongo yo claro. Lo peor del disco es sin duda alguna su portada, que dice bien poco o nada del grupo y de lo que contiene. Para otro grupo u otro estilo, podría valer, pero para los cerebros de lombriz me resulta casi en oposición. Otra pega, esta en el terreno decibélico es la inclusión de “Ace of Spades” de Motorhead, clásico entre clásicos pero más sobada que el nardo de Peter North, a la par que ya incluyen “Motorhead” (que si, que es de Hawkind), pero no se engañen, el “As de Picas” bobardea chalys a base de bien. Y punto pelota. Entre los grandes aciertos están sin duda la versión que da nombre al grupo, un verdadero reto del que salen airosos y que no está al alcance de cualquiera, contando incluso con el beneplácito de la viuda de Eddie Hazle (FUNKADELIC), compositor de la misma, que les envió un mail de agradecimiento al escuchar la canción y que puedes leer en interior del artwork. El resto del disco raya a nivel altísimo. Bestial la recreación del “It´s allright for you” de The Police, donde se adentran en junglas cuasi punks, demostrando que una de sus grandes virtudes en su versatilidad. Con “Can´t you see” de Marshall Tucker band, me permito decir que puede ser un guiño a futuros sonidos en la discografía maggotera. Absoluto feeling, con mucha elegancia y que la banda que parió estos 7 magistrales minutos estaría más que orgullosa si cae en sus manos.
No podía faltar el gran canadiense, y más aún con “Rockin in the freeworld, que los cacereños llevan desde sus comienzos fusilando en directo y que no podía quedar fuera de ninguna manera. Quizá en un futuro graben otra gema del Sr Young, cada vez más presente en los corazones y cerebros de los cacereños, y es que, dicho sea de paso, ese “Like a hurricane” bien podía ser un apetitoso bonus en futuras plasmaciones de estudio.
Y para acabar, el nexo de unión con los primigenios Maggot, la vuelta al arisco sonido de sus comienzos, una de las bandas que planeaba sobre su primer álbum, objeto de culto y, viendo los tiempos que corren, no tardarán en reunirse. “Green Machine” de Kyuss y el círculo queda cerrado.
Mención a parte merece la inclusión de una composición propia. Aparecida ya en su primer disco, en esta ocasión le aumentan el nivel de “milicrodianos” llevándola al estatus de caballero Jedi. Dura, bestia, con Pachi reventando la batería en su comienzo, para después dar paso al desgarro, la furia y una intensidad casi épica, con Carlos rompiéndose la garganta, llegando a un final donde sin cinturón de seguridad, las guitarras se enzarzan en una frenética carrera, midiendo bien las curvas pero dando la sensación que se quieren estrellar con todo y contra todos. Si por aquí van los tiros, que me peguen uno ya.
Se inicia una nueva etapa, una huida hacia delante, coherente, a sabiendas que tienenconsigo algo que muchos grupos pierden a las primeras de cambio que es ni más ni menos que fe y amor por lo que hacen, paciencia, muchas horas en un tercermundista local de ensayo y carretera quemada.
Sólo queda esperar a que sus nuevas composiciones salgan a la luz en forma de un nuevo disco propio, crucial de todas todas y que les sitúe en el lugar que merecen, que bien ganado se lo tienes que ostias.
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