Nick Cave
 
El Heineken Music Hall es una enorme sala situada a escasos 200 metros del campo de fútbol del Ajax (Amsterdam Arena) con capacidad para unas 3000-3500 personas. Es muy fácil llegar, ya que el metro se encuentra a 500 metros de la sala. En la entrada la reventa funcionaba a pleno rendimiento desde antes de abrir puertas. La ocasión no era para menos: Nick Cave con su banda al completo (los renovados Bad Seeds) presentaba su último y maravilloso disco doble (¿o son dos discos diferentes?): “Abattoir Blues/The Lyre Of Orpheus”. Sin duda alguna, este disco estará muy arriba en cualquier lista de los álbumes del año que se precie.

A eso de las 19:50 salieron a escena los encargados de calentar la noche: Mercury Rev. Lo siento muchísimo, pero esto no es para mí. Suenan muy bien, pero la voz del cantante (de sus gestos y movimientos ya ni hablamos...) sobrepasa mis límites. Bajo mi punto de vista, este tipo lleva su frágil forma de cantar a unos niveles simplemente ridículos, risibles. Pero bueno, las opiniones son como los culos... y nunca mejor dicho... 45 minutos de show les bastaron para lograr algún que otro fan nuevo por la ovación que recibieron. Menos es nada.

A las 21:00, con puntualidad inglesa se apagaban las luces y la música, y comenzaba uno de los conciertos más intensos que he tenido el placer de experimentar en toda mi vida. Por la derecha del escenario comenzaban a salir los Bad Seeds, encabezados por el enorme Mick Harvey. Su elegancia está por encima de cualquier consideración (trajes, camisas, zapatos, peinados,...). Así, y por ridículo que suene, sólo con sus modos a la hora de coger sus instrumentos ya nos dan una pequeña muestra de su nivel como músicos. A continuación, entran cuatro personajes que supondrían una de las novedades de esta gira: el coro. Tres mujeres y un muchacho, todos ellos negros (muy apropiado teniendo en cuenta el deje góspel de su último disco), con unas voces privilegiadas. Por último, hizo acto de presencia el crooner más importante de los últimos 25 años: Nick Cave.

Tras agradecer a todos el estar aquella noche allí, se giró, mira a Mick Harvey, miró a Warren Ellis (violinista) y comenzaron con “Abattoir Blues”. Jim Sclavunos nos imponía un ritmo seco y duro sobre el que las melodías se movían a placer, con los coristas creando un trasfondo de lo más onírico. Esta es una de las notas interesantes de esta gira. Y es que, al igual que en el último disco, tocan con diferentes baterías dependiendo del tema. Así, en directo Thomas Wydler se sitúa a la izquierda con su batería (más apropiada para un batería técnico, cercano al jazz) y a la derecha nos encontramos con Jim Sclavunos (batería mínima, con bombo y base enormes, no en vano ha estado en bandas como The Cramps o Sonic Youth). Mientras uno toca, el otro se ocupa de las percusiones, excepto en las canciones más salvajes, cuando ambos se dedican a aporrear con saña en los momentos álgidos.

De momento, nuestro anfitrión de esta noche se mantiene bastante comedido y correcto: corre hasta las primeras filas, por delante incluso de los monitores, y canta con su profunda voz (en muy buena forma, por cierto) a la cara de algún pobre diablo mientras le señala con el dedo y le acojona con la mirada. Y es que, aunque tiene una banda increíble, no puedes dejar de mirarle a él, por cómo se mueve, por cómo se comporta, porque tiene un magnetismo sólo al alcance de los mitos que han sobrevivido a todas las muertes posibles y han vuelto con una mirada glacial, capaz de atravesarte el alma con sus destellos de dolorosa pureza.

Conway Savage al piano inicia el in-crescendo de “Messiah Ward”. A continuación, el coro hace acto de presencia trayéndonos a la memoria melodías negras al más puro estilo “Shaft”, aunque con unos niveles de elegancia inéditos en este tipo de películas. Nick embruja a la audiencia con su profunda voz y su marcada pronunciación, de modo que cuando canta el estribillo medio agachado y con los ojos cerrados, el “easy” del coro entra como una daga, dejándonos a su merced: “It’s been a long... strange... day...”

Warren Ellis sujeta el violín con una mano, como si de un bebe presto para el sacrificio se tratara y le sacude con la otra. Para cuando Nick empieza a cantar, Thomas Wydler, maracas en mano nos ha dado las pistas necesarias para comprender lo que se nos venía encima: “Hiding All Away”. Los estribillos de este tema nos muestran una banda salvaje, capaz de rompernos en pedazos, y a un Nick Cave en los límites de la locura. Límites que rompe cuando llega el final de la canción: “There is a war coming!!!”. Nick de rodillas, la cara enrojecida de gritar con toda su alma. Es la guerra.

La banda se recompone al momento para adentrarse en lo más profundo de La Lira de Orfeo: “Carry Me”, con ese inicio dominado por las teclas de Conway y el violín de Ellis. Nick Cave no deja de pedirle a su amada que elija quedarse con él o no volver a pensar en su compañía, para terminar rompiéndose y pedirle que le lleve con ella. Pero, las entrañas de “The Lyre Of Orpheus” contienen joyas de mayor envergadura. Temas que, desde su misma concepción, pueden considerarse clásicos inmortales. A la cabeza irían los dos que tocaron a continuación. Nick se sienta al piano. Comienza “Easy Money”. Las notas van cayendo como gotas de lluvia mientras el órgano y el violín van creando la atmósfera necesaria. Al final, tras un tremendo ascenso de tempo, se queda él sólo al piano, preguntándose por el futuro que les depara a la esposa y los hijos.

Parece mentira que esta banda, capaz de hilar tan fino, fuera la misma que nos destrozó a continuación. Nick Cave se acerca al micrófono y se pone a dar palmas. Se desata la locura: “Hey!!! Ho!!! Oh, baby don’t you go!!! All supernatural on me... Supernaturally!!!”. El violín de Warren Ellis se hermana con la acústica de Mick Harvey para volar muy por encima de toda la locura percusiva creada por las panderetas de Sclavunos, la batería de Thomas Wydler y las palmas del coro y del público en su mayoría. Hay un momento en que la banda se detiene en seco: todo el mundo, con Nick Cave a la cabeza da palmas al ritmo del tema.

Durante toda la canción, Nick no ha parado de correr de un sitio para otro, sobrevolando las primeras filas o saltando sobre la batería. Ahora, se detiene y nos dice que el siguiente tema es uno de los tantos nacidos de su “midlife crisis”... Todos sonreímos sabedores de lo torturada que ha sido siempre su mente. Si es capaz de bromear acerca de ello, ya es un avance. Otra joya: “Babe, You Turn Me On”. Nick nos habla de lo jodido que está el mundo, para acabar contándonos lo caliente que le pone su chica... En un momento de su interpretación, al llegar al estribillo que dice: “We do not make a sound...”, la banda baja prácticamente hasta el sielncio absoluto. Todo el auditorio se mantiene en tensión, respetando ese silencio, como si de un funeral se tratara. Todos, menos un grupillo de primeras filas que rompe a gritar. Nick se queda quieto , atravesándoles con una mirada demoledora. La banda sigue tocando. El no canta. Se palpa la tensión. De pronto, se pone a cantar el estribillo final, sin quitarles la mirada de encima. Está terriblemente molesto por la falta de respeto, y se desquita de la mejor de las maneras. Dedicándoles el “Like an atom bomb” final a ellos, mientras les señala con el dedo muy a mala hostia. El tema acaba con un Nick gruñendo el “Pughhh...” onomatopéyico que simbolizaría la bomba cayendo sobre esos pobres mangarranes.

Nick Cave agarra el micro y se lo acerca a Warren Ellis, quién, armado con una flauta nos hace bailar con las melodías de “Breathless”, otra jodida maravilla. Ésta es la canción más luminosamente pop que se les conoce. Su impecable interpretación nos dejó, una vez más, sin aliento, para rompernos de nuevo con otro cambio de ritmo brutal: “Get Ready For Love”, con la banda funcionando a toda máquina y unos coros ensordecedores, Nick se explaya a gusto sobre el estribillo, mostrándonos al destroyer que convive con el crooner.

Todo queda a oscuras. Una vez más, el órgano y el violín se encarga de crear la atmósfera que sobrevolará la acústica de Mick Harvey: “O Children”. Los fraseados de Nick Cave alcanzan unos niveles épicos. Conway cierra los ojos mientras juguetea con las teclas. El estribillo es sobrecogedor con un Nick afectado y el coro cantando aquello de: “O children, lift up your voice”.

Para terminar la, por así decirlo, primera sesión, nos obsequian con dos de esos trallazos que nacieron clásicos: “Nature Boy” y “There She Goes My Beautiful World”. Con semejante par de singles ganadores resonando en la cabeza, la banda se retiró tras una hora presentando su nueva obra maestra.

Cinco minutos después, bajo una cerrada ovación, la banda volvía a escena. Nick agradecía a todos nuestra presencia aquella noche allí. Con un simple y efectivo golpe de campana Jim Sclavunos nos introducía en el siguiente tema: “Red Right Hand”. Somos muchos los que seguimos considerando “Let Love In” como su obra magna. En caso de que así fuera, este tema tendría gran parte de culpa. Rojo pasión, rojo fuego, rojo infierno. La atmósfera nos lleva directamente a una inexistente película de los años 40, repleta de callejones oscuros, tipos siniestros con sombrero, Peter Lorre, Vincent Price, Orson Welles,...

Otra salida de tono: mientras canta aquello de “You ain’t got no money? He’ll give you some.” Se acerca a primerísima línea y le señala a un tipo en plena cara mientras le dice: “Si quieres cargarte a este tio, porque te parece un gilipollas o porque te quieres tirar a su zorra... Tranquilo, el vendrá y se lo cargará”. Las carcajadas resonaron por todo el local.

A continuación, llegó la hora del bailoteo con “Deanna”, puro R&R 50’s pasado por el filtro personal de este genio contemporáneo. El siguiente paso resultaba tan duro como necesario: “The Weeping Song”. Todos los allí presentes notábamos la falta de Blixa (por muy grande que sea James Johnston, que lo es...), pero la vida sigue. Y no había nadie más apropiado para cantar las partes de Blixa que el propio Nick. Por otra parte, la canción sonó a gloria bendita, demostrando por qué es uno de sus temas abanderados: las percusiones, el estribillo, los coros,... Todo estaba en su sitio, sonando a la perfección.

De vuelta a la pura tralla, la banda al completo se entregó a una emocionante interpretación de “City Of Refuge”. Esta canción, si bien no termina de destacar en su versión de estudio dentro de un álbum de la talla de “Tender Prey”, en directo se convierte en uno de los momentos álgidos, gracias a la salvaje actitud del grupo (coros incluidos).

Nick se sienta al piano y nos habla de lo hipócrita que se ha vuelto en la sociedad actual, donde lo importante es no molestar y tratar de ser normal. La sociedad del miedo, el control y la alienación: “God Is In The House”. El momento culminante, cómo no, llegó con el último estribillo, cuando baja el tempo al cantar “as quiet as a mouse” hasta “If we all hold hands and very quietly shout: Hallelujah, God is in the house”. Se podía ver a más de uno con los brazos en alto y los ojos cerrados gritando lo de aleluya...

Una vez más, Martin P. Casey dirige la canción desde el inicio con el bajo: “Stagger Lee”. Tras el opresivamente oscuro ambiente que preside esta canción, la tormenta final resulta del todo abrumadora. “I’m that bad motherfucker called Stagger Lee, Mr Stagger Lee”. Warren Ellis resultó providencial a la hora de suplir el atroz ruido que Blixa conseguía en este tema en concreto. La banda vuelve a marcharse de manera triunfal. Una tremenda ovación les reclama de nuevo desde todos los rincones. Ellos vuelven para terminar de modo incontestable: “The Mercy Seat”. Nadie podría encontrar mejor tema con el que cerrar tan mágica noche. El in-crescendo fue tan monstruoso como la transformación que sufre el condenado a muerte que protagoniza el tema en cuestión: “An eye for an eye, and a tooth for a tooth, and anyway I told the truth, but I’m afraid I told a lie”. Sobrecogedor.

De este modo acabaron cuatro increíbles días en la ciudad de los canales con dos de los mayores monstruos que ha dado la música. En cierto modo, todavía no he vuelto...

Set-List:

1- Abattoir Blues
2- Messiah Ward
3- Hiding All Away
4- Carry Me
5- Easy Money
6- Supernaturally
7- Babe, You Turn Me On
8- Breathless
9- Get Ready For Love
10- O Children
11- Nature Boy
12- There She Goes My Beautiful World

13- Red Right Hand
14- Deanna
15- The Weeping Song
16- God Is In The House
17- City Of Refuge
18- Stagger Lee

19- The Mercy Seat

 
Gorka