| San Antonio, Texas 7-8-2004
Odiamos madrugar, más en Sabbath (sin sionismos de
por medio) sin embargo, qué satisfacción se
siente y qué bonito es coger el tanque devoragasolina
a las 5:30 de la puta madrugada, enfilar la Interestatal 10
camino de San Antonio, viendo amanecer en Houston, escuchando
a nuestro idolatrado Hank Williams III y saber que cuando
ese sábado toque a su fin, habremos visto a Judas Priest
y Black Sabbath. “Podemos estamparnos en la carretera
tranquilos”, suele decir Demon Doran cada vez que contempla
a uno de los grupos de su vida. Esta era otra de esas ocasiones
y él volvió a hacer el mismo comentario. Cada
uno tiene sus planes y aliciente vitales. La nota triste del
día fue la noticia de la muerte de Rick James, el genuino
superfreak, encontrado muerto en su casa de L.A. el día
anterior, descanse en paz. El evento comenzaba a las 9 de
la mañana. El ambiente era bestial, ríos de
personas acercándose hacia la puerta del Verizon Wireless
Theatre, para ver algo histórico. Una inmensa mayoría
chicana, muchos de ellos con viajes de casi 14 o 20 horas
a sus espaldas desde su patria, otros muchos residentes en
el Imperio... Mexico Rockea!!!. Desayunando bebidas espirituosas
comenzó el festejo con Lacuna Coil, grupo que al igual
que el resto de los programados en la mañana, en el
escenario al aire libre, tuvieron poco tiempo sobre el escenario
y casi mejor. Hasta las 15:00 fue un maratón de nu-speed-doble-bombo-metal,
ruido y pocas nueces, jóvenes enfadaos sin carisma
encima del escenario, haciendo gala de atuendos que se repetían
entre el público y que sinceramente nos ponen de los
nervios. ¿Por qué? es la pregunta clave del
pensamiento humano, y nos preguntamos, ¿Por qué
los jóvenes nuevos metaleros, ya sean grupos o espectadores,
imitan estilos de gentuza con tan poco carisma como los mamarrachos
de Korn o Coal Chamber? ¿Por qué esos peinados
con trenzas o rastas? ¿Por qué tanto puto chándal
o mono de mecánico de taller de lujo? ¿Por qué
tanto pelo teñido de colores absurdos? En fin, si no
fueran un cromo de otro cromo, nos parecería maravilloso,
pero esto es un desfile repetitivo. Nosotros íbamos
con nuestra garrulez descamisada, dorada por el sol tejano
que fue filtrado por un manto de nubes cuyo efecto suavizó
el terrible calor, imaginen 35 grados centígrados y
mucha humedad... No para uno de beber birra.
Nos tragamos los grupos estoicamente: Bleeding Through, Throwdown,
Every time I die, Atreyu (con rubia berreante), Devil Driver,
Hatebreed, Rotating, God Forbid, Unearth, Magna Fi (los que
más nos gustaron, un trío de speed metal macarroso),
Darkest Hour (grupo de metal compuesto por black people),
Otep, Lamb of God... Y vimos escasa originalidad musical,
algún mínimo detalle, sí, pero... Entre
concierto y concierto, enlazados todos con precisión
horaria y técnica impecable, dábamos vueltas
por el carnaval del Ozzfest, nos cagabamos en los precios
sin dejar de pagar por nuestra bebida, recogimos condones
Trojan que regalaban unas hermosas y sonrientes efebas, hechos
para superpollas americanas porque son brutalmente anchos
y largos, jugamos a pegarle con una pelota a un tipo en la
cabeza a cambio del cd del festival (que juego tan bello),
charlamos con chican@s metaleros porque era difícil
encontrar gente WASP, recorrimos con placer algunos puestos
de mercaderías, oteamos a Zakk Wylde firmando autógrafos
en un puesto con su sociedad de la etiqueta negra... Y todo
sin dejar de escuchar música atronadora sin feeling,
que por supuesto nos llena mucho más que cualquier
mierda fashion moderna para modernistas de hoy en día.
El problema quizá era tener algo tan gordo, tan importante
en nuestras vidas (las nuestras solo, las vuestras yo qué
coño se) al final del día, así todo lo
demás perdía su significado y sentido. Nunca
hemos sido muy objetivos, pero menos en una situación
así, en la que iba a rugir el metal más auténtico
y puro de todo el que se ha hecho hasta ahora. De todas formas,
y sintiéndolo por esta representación de jóvenes
bandas de metal, acabamos defraudados y no vimos nada especial,
ningún caldo de cultivo para forjar futuras leyendas.
Aburridos, borrachos y excitados estábamos, y llegó
el turno de Slikpnot, grupo que a base de disfraz, espectáculo
escénico y música poco inspirada pero muy bruta
se ha hecho un hueco entre los jóvenes metaleros. Nos
tumbamos en la hierba a descansar la excitación,
guardando nuestras mejores armas y dándole receso al
físico para la tarde de auténtico lujo, mientras
los tipos de Slikpnot desplegaban su show de doble batería,
tipos con monos y máscaras dando volteretas, cabriolas,
golpes a bidones, salvajismo musical poco sutil... nu-trash
metal? Ok, a nosotros nunca nos hicieron gracia. En space
solo nuestro agente Schizo los respeta y escucha en tardes
de odio. El set list fue:
742617000027
(sic)
The Blister Exists
Disaster Piece
Duality
The Heretic Anthem
Spit it Out (w/ Jumpdafuckup)
Wait And Bleed (No helping Corey sing)
515
People=Shit
Surfacing
El respetable enloquecía con Slipknot y nosotros nos
divertíamos en la lejanía, además estábamos
a dos pasos del escenario central. Lo serio, de persona mayor,
comenzaba con Black Label Society estrenando para el festival
el gigantesco escenario principal. Entramos en la zona de
mosh pitt, a nuestra propia cuenta y riesgo. Estos americanos
se lavan las manos muy bien, no quieren demandas ni abogados,
que salen por un ojito de la cara, como los médicos,
así que todo está especificado, reespecificado
y especificado por tercera vez, en todas partes, para que
te quede clarito y no hagas el cabra sin saber las consecuencias.
A nosotros tener a Ozzy y a Haldford a unos metros nos volvía
locos, además, ¿Se puede
ver a Black Sabbath y Judas Priest sentado? UNA POLLA!!!
El macarra de Zakk Wylde y sus secuaces saltaron al escenario,
mientras los espectadores tomaban posiciones. Unas espinas
dorsales con calaveras decoraban el escenario. Fue un show
corto pero intenso, frase que servirá para definir
todo lo que dio de si el escenario principal hasta la llegada
de Slayer. Tocaron lo siguiente:
Funeral Bell
Suffering Overdue
Stillborn
Stoned and Drunk
Berserkers
Zakk y los suyos no pararon de lanzar birras al público,
comenzaron a sonar los primeros riffs elaborados, los primeros
rugidos de verdadera mala leche, los verdaderos hombres de
pelo en pecho, las letras sobre alcoholes, perversidad y el
averno, empezó a apatecernos headbangear a pesar del
previsible dolor d e
nuestro cuello a posteriori, fue grande ver a Black Label,
aunque fuera por tan poco tiempo. Tras ellos saltaban a pista
Superjoint ritual, con Phil Anselmo de maestro de ceremonias,
incitando al mosh pitt que chicanos y algún atrevido
wasp, con ojos inyectados en droga y mirada violenta, ejecutaron
ante nuestros aterrorizados ojos. Quizá en un año
las hormonas de la comida USA nos ponga un cuerpo capacitado
para intentar estas actividades, pero de momento... dolor
daba hasta verlo. Anselmo no paro de decir Fuck y Fuckin´,
cada dos palabras que decía una era Fuck o Fuckin´,
y es que como decía John Cleese, lo mejor que se puede
decir en ingles es Fuck the fuckin´ fuckers. Superjoint
patean culos, son una de las mejores bandas de metal del momento,
esos dos pedazos de lps, “Use once and destroy”
y “A lethal dose of american hatred” taladran
tus neuronas y la follan hostilmente, Anselmo es la voz poderosa
del metal moderno que venía siendo con Pantera, y...
echamos en falta a nuestro amado Hank Williams III al bajo,
pero pronto lo veremos. Tocaron poco, pero destruyendo masivamente:
Anti Faith
Fuck Your Enemy
Personal Insult
Waiting For The Turning Point
Ozena
Turno del death metal, los noruegos Dimmu Borgir, con un
telón de fondo que anunciaba el paso al averno en compañía
de un caronte en nave espacial o algo así, maqueados
a lo death con pintura blanca por la cara, ropa de pinchos
tipo hellraiser, sangre de palo en las bocas... Contundentes,
un tanto temibles y más si forman parte de la locura
del death metal vikingo tipo los Vikernes e Hyeronimus, que
seguro están más abajo que el inferno de lo
malos que fueron. Pero desconozco si estos tipos son unos
moñas a lo Cradle of filth o se lo toman en serio.
Eso si, ahora mismo son los reyes del death. Sus bucólicas
baladas fueron:
In Death's Embrace
Vredesbyrd
Kings Of The Carnival Creation
Progenies Of The Great Apocalypse
Tras
ellos un grupo que nos encanta, Araya, King, and company,
es decir: SLAYER. Aquí siguen, escupiendo sinfonías
de odio y destrucción, sacando riffs de velocidad de
la luz a sus guitarras, agrediéndonos con su brutal
y espídico sonido, haciendo gala de una forma excelente
y evolucionando sin cambiar patrones, sin vendidas, sin concesiones.
Una sólida carrera que viene caminando desde el 83,
sin tropezones ni descalabros. Un 10 a la mujer de Araya que
andaba en un lado de escenario y es una latina despampanante
y un diez a Slayer que nos ofrecieron un show descomunal como
es habitual en ellos, repasando los mejores momentos de su
carrera. Sus sinfonías fueron:
Hell Awaits
Threshold
Disciple
Necrophiliac
Dead Skin Mask
Hallowed Point
Spirit In Black
Payback
South Of Heaven
Raining Blood
JUDAS PRIEST
Todo
era expectación, el regreso de Judas Priest... el regreso
de JUDAS PRIEST!!, la reunión esperada por todos los
fans del metal: Rob Halford, Glenn Tipton, K.K. Downing, Ian
Hill with Scott Travis. El público caliente, coreando
“Priest, Priest, Priest, Priest!!!!!” , el escenario
decorado según el concepto de Electric Eye... Luces
fuera y Haldford, con su mítico atuendo bujarra destroyer,
aparece en el susodicho Electric Eye, moviéndose calmo,
mientras el resto del grupo va tomando posiciones, JUDAS PRIEST,
¡más que un sentimiento! tal como tituló
acertadísimamente (como siempre) su artículo
sobre la banda nuestra brutta mecánica idolatrada y
querida Grace Morales. Ovación descomunal y arrancó
el show. Todos los miembros en muy buena forma, Grace: K.K.
Downing sigue estando buenorro, aunque ahora en plan madurito
interesante, iba con pantalón ajustado de motero y
conserva su lacia melena rubia, Tipton y Hill también
están en buenas condiciones y el Metal God, nuestro
fantástico ser encuerado ante el cual nos arrodillamos
y haríamos lo que fuera pues somos sus turbo lovers,
con su voz de sopran o-tenor
enfrascada en el mejor tarro de esencias. Uno tras otro fueron
desgranando sus brutales himnos metálicos que fueron
acogidos de manera fervorosa por todo el mundo. Judas fueron
los triunfadores del día y la noche. Las míticas
coreografías de guitarra que tantas veces vimos en
sus videos, Haldford extrayendo riffs y solos a Typton y Downing,
Hill lanzando sus baquetas a volar para recogerlas en el momento
preciso de golpear, la moto de Rob en escena, la voz del metal
rugiendo, el tren del metal a toda velocidad. Las mayores
ovaciones de la noche fueron para “Priest, Priest, Priest”,
ellos mismos se sentían cómodos, felices ante
tal clamor popular. Haldford se pasó la recta final
del concierto agradeciendo sin parar la acogida, ejerciendo
de perfecto líder, cortés, educado y centrado
en su trabajo, presentando a los miembros de Judas para que
se llevaran su ración de gloria individualizada, merecida.
La banda apabullaba el rugido del respetable, unas 20.000
personas, a base de poder y exhuberancia total. Despidieron
con dos mega hits: Living after midnight y Another train comin´
que supusieron auténticas píldoras de placer
para todos, reverencias del grupo abrazado y de nuevo el rugido
ensordecedor: Priest, Priest, Priest!!!!!. El set list deluxe:
JUDAS PRIEST
Hellion (Recorded Intro)
Electric Eye
Metal Gods
Heading Out to the Highway
A Touch of Evil
Victim of Changes
Painkiller
The Sentinel
Beyond the Realms of Death
Breaking the Law
Hell Bent for Leather
Living After Midnight
You Got Another Thing Comin'
BLACK
SABBATH
Y esto era situación de esas más grandes que
la vida. Tras Judas, Black Sabbath, grupo que nos vienen llenando
de placer el cuerpo y los sentidos tanto tiempo que no acabábamos
de creer que íbamos a tenerlos frente a nuestros ojitos.
Con el emocionante concierto de Judas en nuestro cuerpo latente
y el escenario tapado, unas pantallas comenzaron a repasar
la majestuosa historia de Black Sabbath, calentando nuestros
motores. Cuando acabó el vídeo, Ozzy tras la
cortina empezó a berrear, a incitar a la gente, a insultarnos
a cambio de gritos. El escenario finalmente se abrió
en medio de un histérico griterío y allí
estaban nuestros cuatro hombres fantásticos: Ozzy Osbourne,
Geezer Butler, Tony Iommi y Bill Ward, todos vestidos de elengantísimo
negro a excepción de Ward, descamisado.
War pigs dio inicio a la fiesta. Pantallas gigantes con imágenes
chocantes, siguiendo a los músicos o enfocando alguna
hembra enseñando sus pechos en el público. Ozzy,
feliz, sonriente, moviéndose de un lado a otro, tirándose
cubazos de agua encima y al público, luciendo orgulloso
su panza alimentada de chocolatinas que le podemos ver tragando
en The Osbournes... OZZY FOR PRESIDENT!!!! Butler e Iommi
en sus puestos, sin apenas abandonar los laterales, ejecutando
de manera brillante y virtuosa, Ward bastante desmejorado,
con muchos kilos pero con su aspecto vikingo y tremenda pegada
de siempre. Él y su salud hacían peligrar esta
reunión, que satisfactoriamente salió adelante.
Sabbath is Sabbath, y como decía Henry Rollins, “Solo
puedes confiar en ti mismo y en los seis primeros discos de
Black Sabbath”, que es una de nuestras frases de cabecera.
El show continuó hit after hit. Se nos hizo corto,
pero orgásmico, sideral, majestuoso. La ovación
fue tremenda para todos, sobre todo para Ward e Iommi. Ozzy
nos enseñó el culo, echamos de menos muchas
canciones, por nosotros podía haber durado cuatro horas...
pero todo lo bueno tiene su fin. Paranoid puso fin al Ozzfest
2004 en San Antonio, los artistas se despidieron en loor de
multitudes y nuestro aparato emocional estaba colapsado, solo
podíamos llevarnos las manos a la cabeza, con púa
de Butler de regalo. El set list fue:
BLACK SABBATH
War
Pigs
NIB
Fairies Wear Boots
Into the Void
Black Sabbath
Sweet Leaf
Snowblind
Iron Man
Children of the Grave
Paranoid
Tras el precioso día nos perdimos por el entramado
de asfalto de San Antonio, estuvimos a punto de perder nuestro
visado de “Legal Alien” (por fin alguien nos reconoce
como tales) debido a un encontronazo con los Rangers de Tejas,
pero finalmente dimos con nuestro refugio frente a una base
militar, para dormitar y cargar pilas para visitar la bonita
y humana ciudad de San Antonio, su fuerte del Álamo,
sus misiones y Riverwalks. En fin, viva la vida y viva la
droga, y por supuesto el ROCK.
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