| En filas apretadas y con los pies enfundados
en sus respectivas pantuflas marchamos los agentes espaciales,
con la disciplina propia de la Santa Compaña, una noche
más a la Machacona. ¿Cuál era el objetivo
esta vez para los héroes? ROJO OMEGA,
desde Madrid, ricos envases verdes llenos de néctar y
en general, alguna medida de ruackanroll que poder dejar correr
por nuestras venas cada día más escleróticas.
Y
a la larga se demostró que de poco sirven las previsiones
y que no hay nada mejor que asistir a un show sin prejuicio
alguno para sentir así cuanto antes cosquillitas de
placer ante el buen hacer de los performancers: era sábado
20 de diciembre y los cacereños, como tantos otros
seres humanos, ya estaban atesorando en sus hogares turrón,
vinos, corderos, espárragos Chistu y algún langostino,
al tiempo que untaban con abundante vaselina los bolsillos
de sus chaquetas y pantalones (aunque a mas de uno lo que
le apetecía era untar de tal el nalgatorio de sus familiares);
con estas obligaciones como telón fondo, se añadía
para los que habitan bajo las faldas de la Virgen de la Montaña
Sagrada una cita, concretamente para aquellos de los cuales
la raqueta de tenis es siempre una Gibson, una cita con otra
enervante session de Rock’n’roll.
Por un caminito diferente llegaba el grupo, presto a repartir
su artillería a unos oídos vírgenes de
su música, ya que nadie los había podido escuchar
aún: toda nuestra merced pues se debía a nuestra
intuición y los comentarios positivos que nos habían
llegado del combo, por referencias en templos y oráculos.
Nada más arribar el grupo desarrolló cumplidas
ceremonias dando buena cuenta de la cena que ellos mismos
trajeron en sus tuppers (bromeamos sobre el tema de como sería
la tartera de Hellacopters o Twisted
Sisters), una buena forma de ahorrar unos euros y
que pone de manifiesto en que estado de precariedad se encuentran
los grupos que comienzan y quieren hacerse un hueco en un
panorama donde la variada y gran oferta no se ajusta a una
menuda demanda (generalmente, día a día se constata
que los ofertantes suelen coincidir con los demandantes y
en el caso de nuestra trepidante Urbe, ni aun así:
castigo a los infieles).
Las fechas no invitaban a mucho optimismo en cuanto a público
y en un principio la cosa pintaba a desastre, a primera hora
de la noche la Sala parecía la bodeguita del Hindemburg
y parecía que todo terminaría en una jam 5 músicos
contra 5 asistentes, pero al final, un poco más de
40 personas salvaron la fría noche que se cernía
desplegando dosis generosas de entusiasmo y arrojo.
.
Y así ya pasada la medianoche, con la bruja quitándose
las legañas, el rugir de guitarras y tambores se hizo
amo y señor de la cueva Machacona...y el expectante
personal comenzó a disfrutar, como los negritos de
“Las minas del Rey Salomón”. Con un sonido
de lujo y un volumen ensordecedor el Alfa de los Omega fue
soltando sus temas (generalmente en castellano) y calentando
poco a poco al público hasta que el pogo hizo acto
de presencia, llegando a su culmen en la versión de
Tequila, donde parte del público se
amarró a los micrófonos para lanzar ese "uo,
uo, uo, uo, uo", incluidos algún dantzari y un
ser caído desde lo más negro (pero negrito)
del espacio exterior que lanzó varias arengas absurdas
al público. Así después de la frialdad
por los retrasos y la poca sangre inicial, la gente de verdad
conecto con estos tíos y su música y apenas
20 minutos después de empezar ni Dios se acordaba de
la espera, only Rock’n’roll there; destacable
musicalmente la reconstrucción del "Texas border"
de Flaming Groovies, el cual no se limitan
a calcar, sino que la reinterpretan como si de un tema propio
se tratase.
Lujosa
la mezcla de RockanRoll de toda la vida, con riff paridos
de un polvo de Chuck Berry, la violencia
sónica del Punk Rock y unas pinceladas de Hard Rock
heredadas del colegial Angus (el bajista era una especie de
Angus de talla 7 cuando se asomaba al filo del escenario),
hacen de ROJO OMEGA una piñata de
diversión rockanrolera en directo, mientras esperamos
ansiosos su debut largo en disco.
Venían a la viña sin saber y refrendados quedan:
con hechos demostraron que lo suyo es una propuesta muy válida,
aún es más, si conservan esa actitud y forma
de ver las cosas y todo lo que concierne a mundo de R´n´R
su momento llegará bien pronto. En cuanto al nuestro,
por ese día sólo nos quedo arrimarnos la sardina
al ascua, hasta que la sardinita se quemo y en casita se recogió;
More en las más cercanas tascas y labrantíos,
y besitos de amor.
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