|
Santiago de Compostela
Sala Capitol 23 de junio de 2004
Sonrisas
de satisfacción, incredulidad y sensación de
haber presenciado algo muy especial. Eso era lo que transmitían
las caras de los numerosos asistentes que disfrutamos de la
primera actuación de Royal Crown Revue en Galicia.
Una auténtica celebración del swing y la música
americana ejecutada por una banda que sigue teniendo las ideas
muy claras, y que ofrecieron un concierto que para muchos
será difícil de olvidar.
Ya ha llovido desde el boom del neo swing en los States, aquel
movimiento del que Royal Crown Revue fueron protagonistas,
junto a Squirrel Nut Zippers o Big Bad Voodoo Daddy, y con
el que siempre se les asocia. Pero lo suyo ya venía
de antes, no hay que olvidar que sus primeros discos, trabajos
como "Kings of the Gangster Bop" o "Mugzy's
Love" fueron editados a principios de los 90, cuando
el swing era algo muy minoritario fuera de los clubs, al igual
que lo es ahora. De todos modos la banda gozó de unos
años de merecida popularidad a finales de los 90 cuando
el swing se puso de moda en América, coincidiendo con
la publicación de su mejor t rabajo,
esa joya que fue y sigue siendo "The Contender",
que les hizo salir de los clubs y ganarse una fiel base de
fans dentro y fuera de su país. Su siguiente trabajo,
"Walk on Fire" se mantuvo al mismo nivel, y ver
a la banda de Eddie Nichols en nuestro país era poco
menos que una utopía, algo que por fortuna, ha camiado.
La prueba fue superada con éxito tras el entusiasmo
que despertó el grupo durante su primera visita a nuestro
país el año pasado para actuar en el festival
Crossroads, y la de este año ha sido su primer tour
español en toda regla. Ver a un grupo de estas características
en salas de mediana capacidad solo puede ser descrito como
un auténtico lujo, algo que se hizo patente el pasado
miercoles en la sala Capitol de Santiago de Compostela, que
presentaba una entrada lo suficientemente elevada como para
que reinara el ambiente de fiesta durante todo el show.
Cerca de las once de la noche y sin contar con teloneros para
abrir el espectáculo, la banda, sin el cantante Ed
Nichols, salió al escenario frente a un público
espectante, para interpretar una introducción instrumental
en la que el guitarrista Mark Cally se lució a gusto,
llevándose los primeros aplausos de la noche. Pero
eso no sería nada en comparación a lo que se
nos avecinaba, desde el momento en que Ed Nichols pisó
el escenario nos dimos cuenta que lo de este hombre es inexplicable,
parece salido de otra época, de alguna película
de cine negro. Ataviado con un traje de gangster de los años
20, en
escena se comporta como el carisma en persona, y estuvo inconmensurable
durante las dos horas que duró la actuación,
interpretando los temas con una clase y elegancia a la altura
de muy pocos. Como era de esperar, basaron el repertorio en
sus dos mejores trabajos, "The Contender" y "Walk
on Fire", empezando con "Something's Gotta Give"
y "Watcha Doing Tonight?". Impagables los comentarios
entre tema y tema de Ed Nichols, que con su verborrea habitual
bromeaba con el público, chapurreaba algo de español
y bromeaba con los miembros de la banda, transmitiendo pura
diversión. Calentaron el ambiente con favoritas como
"Zip Gun Bop", que nos llevó a ese ambiente
de cine negro, peleas callejeras y todo el glamour de los
años 30, que Royal Crown Revue retratan mejor que nadie,
tocando un "Hey Pachuco!" (el tema que aparecía
en el film
"La máscara") que enloqueció a la
audiencia, y que se alargó unos 10 minutos, para que
contrabajista y batería ejecutasen unos imposibles
solos que nos dejaron boquiabiertos. Después nos ofrecieron
una loca versión del clásico jazzy "Salt
Peanuts" de Dizzy Gillespie, y algunos standards de música
americana como "Beyond the Sea" y "Stormy Weather",
con Mr. Nichols metido en su faceta más crooner, que
dicho sea de paso, encarna con total naturalidad, uno no tiene
la sensación de estar viendo a un clon de Dean Martin
o Sinatra, sino que da la impresión de que si esta
banda hubiese aparecido hace cuatro o cinco décadas
hoy serían una leyenda, ya que el nivel de los músicos
es extraordinario. Tras una incendiaria versión de
"The Contender", con la banda compenetrada al máximo,
abandonaron el escenario, regresando para los bises, en los
que Nichols dedicó un tema a Bettie Page y puso el
gran colofón a la noche, el "Viva Las Vegas"
de Elvis con un público rendido a sus pies.
Aunque para muchos este tipo de música suponga algo
arcaico y pasado de moda, hay que decir que Royal Crown Revue
ofrecen uno de los mejores espectáculos en directo
que se pueden ver hoy en día en una sala de conciertos:
química, pasión por la música auténtica
y puro entretenimiento. No hay mucho más que decir
sobre lo que supone ver a este grupo en directo: un auténtico
privilegio, teniendo en cuenta el país donde vivimos
y el poco conocimiento de este tipo de sonidos. Un auténtico
viaje en el tiempo a la era dorada del swing. Que vuelvan
pronto, que ahí estaremos.
|