Sala Belle Epoque 27-02-05
Saliendo
del fenomenal concierto de DT’S en Cáceres me
llamó la atención un poster de una próxima
visita de un grupo desconocido para mi llamado VANISHING.
Lo que excito mis sentidos de dicho cartelito es que me pareció
horroroso. Aún así, decicdí investigar
sobre el grupo y las referencias eran de cal y de arena, ya
que la sóla etiqueta de electro-punk hace que me sangren
las llagas. Unas fotos del combo en directo invitaban al cachondeo
y la risa, aunque musicalmente olía a mierda colítica.
Su sg compartido con PHANTOM LIMBS, adorados por parte de
los redactores de esta casa les profería un voto de
confianza sónica, aunque los comentarios en el foro
de www.ipunkrock.com no eran alentadores en lo más
mínimo. Con este cola-cao la totalidad de Space Rock
Heaters, menos nuestro hombre en Texas, nos acercamos con
la mosca tras la oreja aunque con ganas de diversión.
¿Qué nos encontraríamos?¿Un grupo
musical, de oscuras atmósferas, provocativos movimeintos
y esquizofrénico sonido o el Bombero torero? Un poco
de cada cosa.
En
primer lugar el ambiente era de pocas ganas de cachondeo.
4 punkis atraidos al rebufo, unos cuantos perdidos de la vida
y poco más conformaban el público. Al par de
dos tampoco se les veía muy entusiasmados con la cita,
quizá con la cabeza más puesta en su concierto
del día siguiente en una plaza más atractiva
como es Lisboa. Sea como fuere el desentendimiento público-banda
fue total.
Pasada la hora de las brujas, la mini-banda se puso manos
a la obra. Un comienzo prometedor con sonidos que recordaban
a la escena del teatro de Mulholland Drive del maestro Lynch
o al sólo de saxo de David Pullman en Lost Highway.
Después de este pequeño placebo había
algo que descaradamente no funciona, no ya en este grupo,
si no en todos los que van de este puto rollo: No hay banda.
Y si no hay banda no hay Rock’nRoll… (Pero Kanuto
cojones ¿quién te ha dicho que ibas a un concierto
de
Rock’nRoll? Ayyy inocente) Un batería monolítico
rebotando del cuero ritmos obsesivos y la señorita
soplando el saxo y gritando como una loca. ¿El resto?
Todo grabado. Todas las bases del disco grabadas en el orden
del disco, con un pequeño intervalo de segundos entre
canción y canción para respirar un poco. La
supuesta espontaneidad del grupo se va por el garete. Vamos
que se cuelga el ordenador y estamos acabados. Algo parecido
al bochornoso concierto que dio esa polifacética artista
llamada Begoña (no me preguntéis que hacía
allí), aunque la española lo elevó a
niveles de chufla tan alto s
que había gente en el respetable con ganas de inflarla
a ostias.
Prosigamos con los muestro. El concierto trascurría
entre la tamborrada mayor, los gritos y el saxo, dejando algún
pasaje más o menos digno, pero para esto me escucho
el disco, el cual ni me impresiona, pero tampoco me desagrada.
Los minutos pasaban y el aburrimiento se hacía con
todos los presentes. Los intentos de la vocalista de levantar
el ánimo fueron vanos por forzados. Mezclarse con el
público
o el baile del marciano no impresionaron a nadie lo que parecía
enfadar a la chica y declarar por fallecido el show al rato
de empezar.
La otra pata donde se sostenía el banco era la provocación
y como ustedes comprenderan a estas alturas 4 tetas y tres
bailes psicóticos pues que no asustan a nadie, aún
más en una noche que parecía conjugada
para que en el show no funcionase nada. El espectáculo
gótico-circense se quedó en agua de borrajas.
En lo que respecta a la parte musical, pues bueno, que si
Suicide, Bauhaus, que si paquito el chocolatero. En directo
la cosa se quedó en nada y en estudio alguna cosita
se salva pero nada que perdure. Como banda sonora de eso que
nos venden como cine de terror (que no me jodáis, pero
la “Maldición” esa de los cojones no es
más que un Video del Marilyn Manson mal hecho) pues
tiene un pase y poco más.
En definitiva, poco ruido y menos nueces. |